Archivomayo 2012

1
El escritor y el miedo a la crítica literaria
2
Publico mi primer libro de relatos
3
Para los que llegan tarde
4
La mala crítica: El Extranjero de Camus
5
Oh, Susana

El escritor y el miedo a la crítica literaria

El escritor comprometido conoce esta sensación: el miedo a la crítica de la producción propia. No tanto a la crítica por sí misma, sino a que esa crítica descubra aspectos del texto que él mismo no había visto. ¿Cómo es posible, se dirá entonces, que no me diera cuenta de estos defectos -ya sean formales o de contenido-? Con la[…]

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Publico mi primer libro de relatos

Nunca fue mío el dulce sol perfecto; lo que nunca fue mío, me ha dejado. Balada del muro blanco, Pedro Perdomo Acedo. ¡Voy a publicar mi primer libro de relatos!   ¡Quedan unos pocos meses para la publicación de  A través del espejo, en Ediciones Idea! El libro consta de una colección de doce relatos que envié en una botella[…]

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Para los que llegan tarde

No vamos a homenajear a los impuntuales, que ellos se homeneajean a sí mísmos cada minuto en que nos dejan a solas. Hagamos los honores a los que llegaron tarde: a reconocer las espinas caprichosas de una rosa, tarde a compartir el espacio de la otredad; tarde a convertir el mundo en amigo compañero y tarde en hacerse soldado en[…]

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[…] Me atribuye usted intenciones realistas. Realismo es una palabra que carece de contenido (Madame Bovary y Los Poseídos son novelas realistas, y nada tienen en común). Eso no me ha preocupado. Si hubiera de concretar mi ambición, más bien hablaría de símbolo. Por lo demás, así lo ha interpretado usted perfectamente, sólo se atribuye a ese símbolo un sentido que no tiene, y para decirlo sin rodeos, me adjudica gratuitamente una filosofía ridícula. Nada en mi libro autoriza a sostener, en efecto, que yo crea en el hombre natural, que identifique al ser humano con una planta, que considere su naturaleza ajena a la moral, etc. El protagonista no tiene iniciativas en ningún momento. Usted no ha reparado en que siempre se limita a contestar las preguntas, tanto de la vida como de los hombres. De modo que jamás afirma nada; y yo no he dado de él otra cosa que un negativo. Ningún dato pudo hacer prejuzgar su actitud íntima, como no fuera en el último capítulo. Precisamente el que usted “pasa por alto”.
Llevaría demasiado tiempo explicarle todas las razones que me decidieron a “decir lo menos posible”. Lamento solamente que un examen superficial le haya inducido a atribuirme una filosofía barata que no estoy dispuesto a reconocer. Entenderá mejor lo que digo, si le puntualizo que la única cita de su artículo es apócrifa (transcribir y rectificar) y por tanto da pie a deducciones ilegítimas. Es posible que hubiera allí una filosofía diferente, y que usted apenas la rozara al definirla como “inhumanidad”. Pero ¿acaso vale la pena demostrarlo?

Cuaderno IV (enero de 1942 – septiembre de 1943), Albert Camus

Extraído de: Calle del Orco (entra allí para leer los otros fragmentos).

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Oh, Susana

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