AutorJulio

1
Amigos en los dedos de mi mano
2
Capítulo II. El escritorio de Patri-San
3
Capítulo I. Me llamo Patri-San
4
Cómo desquiciarse preparando un manuscrito
5
Los mundos de Coraline

Amigos en los dedos de mi mano

Al paso del tiempo, vas reelaborando el peso de la amistad. Te das cuenta de lo waltdisneiano que resulta el concepto de amistad que te inculcan desde niño; sucede lo mismo con la idea del amor y el romanticismo. Porque, ¿qué sucede si echamos la vista atrás y miramos a los amigos que dejamos atrás, algunos de los cuales aún[…]

Sigue leyendo

Capítulo II. El escritorio de Patri-San

He mirado las estadísticas de mi blog y sólo he tenido 2 lectores de mi primer capítulo: mi novio -sólo faltaba, del que he borrado su comentario porque era demasiado parcial, aunque es un lindo- y yo desde el portátil de mi hermano mayor, para que registrara otra IP y me constara como visita. ¡Aish! Pero no me pienso desanimar.[…]

Sigue leyendo

Capítulo I. Me llamo Patri-San

¡Hola! Me llamo Patri-San. No es lo que dice mi DNI -¡para qué sirve!-, pero ninguno de mis amigos conoce mis apellidos. A fin de cuentas, Patri-San lo elegí yo, no como mi nombre real. Soy la autora de mi propia identidad, y eso me da una autoestima y una autoconfianza poderosas. ¿No te convence? Si miras en mi Twitter,[…]

Sigue leyendo

Cómo desquiciarse preparando un manuscrito

Yoga, zen, respiración, flores de Bach, aromaterapia (pachuli), infusiones de Tila+Valeriana+Espino Blanco, horas de piscina y bicicleta; unas cuantas amenazas al corrector del Word (‘are you talking to me? ARE YOU TALKING TO ME?!’), consultas gramaticales al diccionario RAE online, correcciones de última hora -sintaxis, puntuación que me rompe el ritmo del párrafo, cambios léxicos, etc.-, y aún no acabo[…]

Sigue leyendo

Los mundos de Coraline

Los mundos de Coraline no es una película para niños. Es una película para adultos que puede ser vista por niños. Me dirán que los niños han visto ya de todo. Sin embargo, la película discurre por una línea oscura que la hace adictiva, pero también tétrica. Conviene ir avisado de esto, no sea que alguien se lleve un disgusto[…]

Sigue leyendo

Copyright ©  La ciudad creativa