CategoríaRelatos

Textos escritos por mí: libros, relatos, etc.

1
Desayuno. Feminismo.
2
Cuentos de verano: La bomba va a explotar
3
Un cuento de verano: Me llamo Al
4
Una caleta en la ciudad
5
Capítulo VI. Patri-San en la casa de los espías

Desayuno. Feminismo.

¡Oh! ¿Ya estás aquí? ¡Buenos días! Es súper temprano -bueno, yo estoy desde las 7 de la mañana- y es un fantástico domingo. Hoy no me apetece repetir cereales, así que tengo el café recién hecho y unas tostadas… ¿retostadas? Pero están tan ricas,  con la mantequilla derritiéndose… ese sabor inconfundible a quemado… Ñam ñam… Y el aroma adictivo del[…]

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Cuentos de verano: La bomba va a explotar

Las Palmas amaneció con un día absolutamente extraño. 1 Lemond había llevado al aprendiz de pescador hacia una cabaña desalojada. Le había enseñado su placa y su tarjeta, de la que el aprendiz, que no sabía inglés, hizo como que entendía. Agente secreto al servicio de su majestad. ¿Conoces a James Bond? Pues somos primos hermanos. El aprendiz asintió  y […]

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Un cuento de verano: Me llamo Al

¡Amén! ¡Aleluya! El hombre iba pegado a mi espalda desde hacía veinte minutos, y a mí me recordaba a aquel tipo raro que perseguía al pobre de Zuckerman, el de Roth. Parábamos en cada semáforo en rojo, caminando a paso tranquilo, y en cuanto cambiaba a verde repetía las mismas palabras elevando sus dos brazos al cielo. ¡Amén! ¡Aleluya! Para[…]

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Una caleta en la ciudad

“…toda la playa azul vaso de luz que llevarme a los labios y beber la claridad universal, aquí, líquida luz al fin, bebida mía sobre la misma raya del desvío” Manuel Padorno Hay una caleta en la ciudad refugio varado en mi espíritu donde giran las olas vía láctea, espuma. Cada revuelta azul, oráculo; -eterno retorno- soy espejo de espejo[…]

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Capítulo VI. Patri-San en la casa de los espías

Menudo día más emocionante. Salimos en dirección a la zona de El Cebadal, en el norte de la capital, y llegamos a la altura de una nave, pasando la pescadería donde mis padres compran congelados.¡Aish! Qué rico el pescadito, ñam ñam. Entramos en el garaje de la nave y miré a mi papá, que estaba serio, consultando su PDA. Para[…]

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