Fronteras entre erotismo y pornografía en la literatura

eroticwoman

En una entrevista en 2002, cuando al difunto filósofo francés Jacques Derrida se le pregunta que si fuera a ver un documental sobre un filósofo -Heidegger, Kant, Hegel- qué es lo que desearía ver, respondió: «Su vida sexual … porque no es algo de lo que se suela hablar».

La tradición intelectual del judeo-cristianismo occidental ha reprimido su vida sexual al igual que los filósofos que Derrida tenía en mente y, sin embargo, los poetas y narradores de la historia occidental  nunca han dejado de hablar de sexo.

Uno se sorprende por la dificultad que los estudiosos han encontrado en la diferenciación de la literatura erótica de la pornografía o de historias de amor que contengan sexo explícito en algunos pasajes. Ninguno de los actuales términos, erótico o pornográfico, es neutro. En general, haciendo uso de la primera palabra, ésta hace referencia a una forma aceptable de representación sexual, mientras que el segundo designa una forma que sea socialmente o políticamente inaceptable.

La distinción entre lo erótico y lo pornográfico depende de los argumentos y los estereotipos, que son fundamentalmente  subjetivos, y que son psicológicos, éticos, feministas, o estéticos en la naturaleza. Las resoluciones judiciales están influidas y determinada por esos argumentos que siempre son cultural y temporalmente relativos .

El punto de vista psicológico está totalmente relacionado con el lector y su respuesta. Según este punto de vista, el erotismo despierta al lector individual, mientras que la pornografía no. Desde un punto de vista ético, la pornografía es  lo que otras personas consideran erótico, y que presupone la  existencia de una norma sexual, según la cual  un grupo de personas juzgan y rechazan lo que  les disgusta.

Este argumento plantea la delicada cuestión de la «perversión», ya que la pornografía, con frecuencia, se asocia con una sexualidad ‘pervertida’, es decir, con la sexualidad o la orientación sexual  que es diferente de la propia. La  noción de la «perversión» ha sido revisado por los modernos antropólogos e historiadores que han demostrado y la relatividad cultural del concepto.

Cuando Pierre Klossowski en el siglo XX , en Francia, describe un marido que disfruta de que su esposa se entregue a otros hombres, algunos pueden considerar que este gesto es «pervertido». Para los esquimales, por otra parte, tal comportamiento es simplemente la expresión de las convenciones de la hospitalidad.

La perspectiva sociológica define el erotismo como la pornografía de la clase social dominante. Desde este punto de vista, el erotismo posee asociaciones aristócratas, mientras que la pornografía es una actividad de menor categoría. Por lo tanto, la pornografía, pero no el erotismo, representa una amenaza para el statu quo.

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Sin embargo, las obras eróticas de los filósofos durante la Revolución Francesa, por ejemplo, sin duda ayudaron a  para allanar el camino. A través de la historia, de hecho, se puede decir que existen textos eróticos que han tenido una poder0sa influencia social.

Las definiciones legales no son más útiles, ya que tienden a depender de las normas estéticas que varían de cultura a cultura, y de un período a otro. En particular, la forma en que la obscenidad es definida ha cambiado considerablemente a lo largo de los siglos. Los conceptos de obscenidad son fundamentales para la legislación antipornografía en Gran Bretaña y los EE.UU., así como en Francia. La Real Academia Española define la pornografía como «el carácter obsceno de las obras literarias o artísticas»

Estas definiciones son peligrosamente vagas, puesto que todas dependen de la ineludible subjetividad y la relatividad cultural de otros términos, como «indecente», «perverso», «corruptos», «lascivo», «ofensivo», «valor», «ofensa», «igualdad», incrustados en ellas. En el derecho francés de los últimos dos siglos el concepto de «la decencia pública» es igualmente vago y culturalmente relativo, como la historia de la censura demuestra claramente – ¿quién de nosotros consideraría Madame Bovary o Les fleurs du mal una amenaza para el orden público?-.

Todos estos argumentos no producen una distinción satisfactoria entre el erotismo y la pornografía. En la antigüedad, la palabra «pornographos’ tenía poca relación con nuestro noción de escritura como la pornografía o las imágenes que tienen por objetivo el despertar sexual, ya que sólo denota una tipo de biografía, «la vida de los cortesanos», que no era necesariamente obscena en su contenido.

De hecho, no fue hasta el siglo XIX que la definición en el diccionario inglés de la palabra fue ampliada para incluir «la expresión o sugerencia obscena o impúdica de temas en la literatura o arte», y comenzó, por lo tanto, a asumir un significado peyorativo.

La etimología de la palabra, «obscenidad», en cambio, es dudosa. Su definición moderna de «indecente» o «lascivo» es precedido por los arcaicos significados de «repugnante» o «sucio» (Oxford English Dictionary).

Unos recientes estudios han sugerido que la palabra originalmente significaba «fuera de la escena ‘, refiriéndose, en otras palabras, a las acciones en el teatro clásico que eran demasiado chocantes para que tuvieran lugar «en el escenario», a la vista de la audiencia.

Como «pornografía», entonces, «obscenidad» ha adquirido una carga negativa en la cultura occidental, condicionado por el puritanismo de la cristiandad, una negatividad que las definiciones jurídicas han reforzado. Para Jacques Derrida, cada término de binarios como «erotismo» y «pornografía» o «erotismo» y «obscenidad» ya está infectado con su opuesto, y así se convierte en última instancia en un significante cuyo significado no puede ser finalmente corregido.

En el siglo XX, los autores y pensadores Georges Bataille y Michel Foucault creían que la sexualidad es el principal problema con que se enfrenta la humanidad y, sin embargo, sobre todo por razones políticas y religiosas, el estudio de la expresión erótica ha sido suprimido, tanto en el academia como en la sociedad en general. Es cierto que el reciente aumento de los  «Estudios de Género y Sexualidad» en las universidades ha dado permiso a los académicos para enseñar a leer obras eróticas, pero sólo dentro del contexto políticamente correcto  del feminismo o de teorías extrañas.

*extracto de la Introducción de la Encylcopedia of Erotic Literature, Gaëttan Brulotte y John Phillips, editores, Routledge, 2006.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

15 Comentarios

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  • Pues entonces no se define muy bien la diferencia, cierto?

    Aunque francamente, yo me siento a gusto con los textos eróticos, más no con la pornografía, simplemente un texto o historia es deliciosa a mi parecer. Aunque, en mi opinión la pornografía podrían ser algunas películas que de entrada y sin algo de «historia» entran directamente a lo carnal… Pero entonces también hay películas eróticas, las cuales tienen algo de cuento, trama, etc…

    Qué complicado definir todo esto, porque al final quedé igual que al principio, osea, en 0 :worried:

    ja!
    .-= Último artículo del blog de Pinkyrancher… Twitter y la migraña… =-.

    • Que va, al contrario, sí que te quedó claro: la pornografía es un concepto cultural, es un erotismo peyorativo, que tiene que ver con los gustos y las modas sociales. Lo que para uno es erótico para otro es pornográfico: ¿dónde está el límite? Incluso las leyes que quieren delimitarla son absurdas porque están en límites semánticos muy subjetivos.

      Así que… ¿Es Historia de O erótica o pornográfica? ¿Y El amante de Lady Chatterley? ¿Y Sodoma y Gomorra? Amiga, la diferencia es una cuestión de lo que la sociedad «aristocrática», la religión y los jueces consideran que es. Como tantas cosas en la vida, ¿no?

      Ya te sigo en el twitter , por cierto. 😀

      ¡Un saludo!

  • Para mí la diferencia está clara. La pornografía es la vulgarización del sexo, lo erótico es la creación que produce deseo a través de mecanismos sofisticados de una imaginación productiva. La pornografía es mostrar tal y cual es el sexo y llevarlo a extremos de radicalización, lo erótico se puede concebir como la provocación y el estímulo que despierta nuestros sentidos a través de un tipo de pensamiento de cierta elaboración dentro del sexo. Saludos.

    Mario.
    .-= Último artículo del blog de Mario Salazar Lafosse… El maravilloso acto de Razonar =-.

    • ¡Hola Mario! Bueno, esa diferencia da la razón, creo, al artículo: es una cuestión moral más que una diferencia evidente. Tu imagen de la pornografía es una idea subjetiva acorde con la moral de estos tiempos.

      ¡Un saludo! Y gracias por el comentario 😀

  • Muy buen fragmento el que nos dejas.

    Es que en realidad el erotismo-pornografía son justo lo que se señala. El primero, lo que la sociedad considera aceptable en términos sexuales (expuesto en libros, canciones melodías, esculturas, películas, etc) que puede provocar, incitar y no solo al pene y la vagina, sino tambien al poderosísimo y tremendamente sensible cerebro. Frente a, lo segundo, la pornografía como acciones, palabras, gestos, modos que son considerados inapropiados o vulgares. Todo esto desde la perspectiva de quién? ah! si, para los exponentes de las ideas dominantes en la sociedad.

    En lo relacionado con el mundillo erótico-pornográfico, siempre he pensado que los carnal-carnal no necesariamente es pornografía, ni que lo sensitivo-carnal es erotismo. Todo es tan subjetivo… cómo definir lo que es artístico de lo simplemente «cachondo o caliente». Y si cuestionamos la imposición de ideas en los ordenes económicos y políticos, por qué no en este tema?

    Son justo las etiquetas las que suelen reprimirnos a las mujeres y a los hombres, asignándonos papeles, actitudes y roles que otros (y no el propio individuo) considera adecuados.

    Un beso casto, casto.

    • @Tani: Me alegro que te gustara. A mí me dejó muy convencido y sobre todo, como bien dices, el análisis de lo que la sociedad considera inaceptable o no es un matiz cultural que evoluciona con los tiempos. Me gusta lo acertado de los cuestionamientos, me ha encantado esa reflexión. Hay que cuestionarse la imposición de ideas también en lo sexual. Dos besos impuros, impuros. 😀

  • La frontera entre una definición y otra la marca uno mismo. Como en casi todo no creo en ideas colectivas, sino en sentimientos, ideas y libertades personales (siempre y cuando no incumpla la ley por supuesto…).
    A partir de ahí todo lo demás son divagaciones y filosofías baratas con las que casi nunca me identifico.

    saludos!!

    • @Trasto: ¡Hola! Me parece una idea muy respetable y una visión que comparten muchas personas no solo en lo referente al erotismo y la pornografía, sino a muchas otras, como la política, la ética, etc. Eso de: mi libertad acaba justo donde empieza la del otro. 😀

  • Creo firmemente que buscar diferencias entre los conceptos de Erotismo y Pornografia es algo totalmente inutil. Cuando se hicieron los primeros hallazgos de la sepultada Pompeya a mediados del siglo XVIII, las personas «especializadas» que realizaban tales excavaciones tambien encontraban gran cantidad de esculturas, pinturas y objetos con alto contenido erotico. A partir de ese momento se comenzo a utilizar la palabra: pornografia. Esto indica que tal concepto es relativamente nuevo, todo lo contrario a la concepcion de erotismo. Este arte erotico, «ofendio» y «lastimo» la sensibilidad moral y religiosa de estas «especializadas» personas; la solucion mas facil, fue censurarlo,ocultandolo por muchos años. Este es el origen peyorativo de la palabra «pornografia». El erotismo es la mas «pura» expresion del ser humano y por ende nacio con el hombre. Hoy dia ambos conceptos son relativamente muy parecidos -salvo en su origen etimologico- .Para mi el concepto de pornografia como tal, no existe, es una palabra para etiquetar de «obsceno» o «sucio» el erotismo.

    • Es un punto de vista interesante, pero el tratamiento de una misma escena desde las dos perspectivas -partiendo de que sean dos y no, como tú señalas, una misma cosa- es opuesto y confrontado. A mí el texto me pareció de lo más interesante pero claro, yo tampoco conocía ese dato de Pompeya. Es un dato muy interesante que revela muchas cosas relacionadas con este aspecto que no deja de ser un aspecto moral. ¡Muchas gracias! 😀

  • En lo personal creo que se abren dos polos sumamente distantes cuando se habla de erotismo y de pornografía en tanto formas expresivas. El punto en común es la provocación sexual y por lo general se atribuyen distintos valores a una y otra expresión. Por mi parte he intentado desarrollar lo que llamo pornopoiesis que es una hibridación a partir de lo femenino pornográfico en conjunción con un toque de poesia y literatura y estética. Pero en tanto propuesta es parcial y sesgada. Algo de mi trabajo en este sentido puede verse en mi blog.
    Un saludo desde México para todos…

    • En resumen, Rómulo, que has descrito el coche y el árbol pero nada del accidente -jaja-. Te corregí lo de tu blog porque ya está en tu comentario, al hacer clic en tu nombre. Un abrazo. 😀

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