Desayuno. Chiquito. Ziggy Stardust.

Continúo con el sueño de ayer, que fue especialmente largo. Como dije, estábamos en la mesa de reuniones Chiquito de la Calzada, en un extremo, y yo en el otro. Mi fantasma de la Navidad presente.

-Tienes que apretar el botón verde para hablar. El del micrófono que tienes delante.

-¡E can de mor de naaaaar! -fueron sus primeras palabras, con una cara de haberse tomado al menos dos pirulas-. Vas a veniirte conmigo, cobarde, ¡pecadoooooorrrr!

Aparecimos en la cumbre más alta de la isla. Para ser verano, hacía frío. Estaba anocheciendo. Chiquito me pregunta:

-¡Jaaaar! ¿Qué sientes, fistro diodenaaaarrrllll?

-Cada vez más frío.

-Así es como tú dejas a las nenas, cobarrrrde, más frías que la mojama. A verrr… ¿te da cuen?

-Me doy «cuen» de que sin abrigo hace frío.

-¡Cómorrrr! ¡Noooorrrr! ¡No has aprendido nadarrr! ¡Eres más corto que el sáaasstre de Tarzán! ¡Cobarde!

-Todo es relativo.

En una patada de esas que lanza al aire con la puntera de los zapatos, volvimos a la sala de reuniones.

-Chiquito, ¿esto es todo?

-Qué más quieres mi arrrrrma. Tengo un bolo dentro de un rato en Albacete, ¡jar! ¡Aiiiiiins, la niña de mi ojooooooooo! ¡Auuuu, la niñaaaaaa se ma’ ío a un veloriooooo! ¡Aiiins, qué despiste! ¡Que estaba con el novioooooo!

-Pues que vaya bien, Chiquito.

-A tí es el que le va a ir maaaaaaar si no cambiar, ¡cobarde! Ahora viene, jiji, el fantasma de la Navidad futura, ¡pecador!, te va a hacer pupita en el fiiinstro diodenarlll.

-Bueno es saberlo. ¡Buen viaje!

Chiquito se levantó. Avanzó, retrocedió, avanzó, y al final llegó al marco de la puerta dando saltitos. Cerró tras de sí con mucha suavidad.

Al mismo tiempo, toc toc en la puerta. Pulsé el botón verde.

-¡Adelante!

La hostia. El David Bowie. Pero iba vestido como en los setenta, cuando se disfrazaba. Se sentó con mucha parsimonia. Si no fuera porque sé que es David Bowie, me hubiera costado adivinar si era hombre o mujer.

-¿Eres David Bowie, verdad? Encantado, señor Bowie.

-No, no. Soy Ziggy Stardust. Ziggy Polvo de Estrellas, si te hace feliz. Soy tu…

-Mi fantasma de la Navidad futura, ya, ya…

-Por lo que sé, no has aprendido nada de las visitas anteriores. Voy a enseñarte tu futuro. Quizás así comprendas lo importante que es cambiar.

-Como usted, que pasó de meterse coca y polvo de talco a un hombre serio.

-Ven conmigo.

Estábamos en una casa. Podría ser mi futura casa. Me ví a mí mismo en un sofá, viendo porno en la televisón, lleno de pelo, con la camisa grasienta, una barriga esperpéntica. Debía pesar como 90 kilos, yo que siempre anduve en 75.

-¿Ese soy yo?

-Sí. Triste, verdad…

Junto al sofá, en una mesa, ví un portáil conectado a la T.V. ¡Pero qué listo soy! Veo porno gratis en pantalla grande. Si es que… Me di una vuelta por la casa y volví con Ziggy.

-¿Cuál es el problema? -pregunté-. Tengo comida en la nevera y parece que pago las facturas. No soy Adonis, pero sobrevivo.

-Estás solo.

-Solo no. Acabo de mirar el contestador y tengo un par de llamadas de mujeres. Creo que les gusto. A mi yo futuro, digo.

-Sí. Pero no viven contigo. Sigues igual de solterón que hace veinte años. ¿No crees que ya es hora de cambiar tu destino?

-¡Arranca, colchón!

Y, como si esta frase hubiera sido un abracadabra, desperté en mi cama.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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