CategoríaReflexiones

1
La cara: un corazón hambriento
2
Ayuda a Chile -¡y no te olvides de Haití!-.
3
Se me señala continuamente
4
Esforzarse, buscar, encontrar, y no rendirse
5
Desmitificando a las novias

La cara: un corazón hambriento

¡Qué curiosa la relación entre las mujeres y nosotros, los hombres! Rodeados por ellas en todas nuestros ámbitos -pareja, amigas, aventuras ocasionales, abuelas, primas, hermanas, vecinas, etc.-, nos resulta cómico que tengan prejuicios sobre nosotros cuando cada una ellas te confiesa: Yo soy diferente a las otras. Y, sin embargo, a nosotros nos niegan la entrada a ese club de[…]

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Ayuda a Chile -¡y no te olvides de Haití!-.

La Embajada de  Chile en España ha dispuesto la cuenta en el Banco Santander: Nº 0049 1555 16 2610190325 para ayudar a los damnificados del terremoto. Toda la información sobre cómo ayudar a Chile, incluída la de este artículo, la puedes encontrar aquí : http://www.chile.com/tpl/articulo/detalle/ver.tpl?cod_articulo=118323. ¡No te olvides de Haití! Información útil para ayudar a Haití en este artículo de[…]

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Se me señala continuamente

Se me señala continuamente que la vida en las bitácoras no es como me la imagino, que los blogueros comunes no son una especie en vías de extinción y que los adictos  no merodean por ahí buscando ilusos con cara de suscriptores. Se me señala continuamente que la vida en Las Palmas no es como me la imagino, que los[…]

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Esforzarse, buscar, encontrar, y no rendirse

¡Ay! En estos tiempos ingratos, quién fuera bloguero/bitacorero, esos espíritus joviales que tienen todo el tiempo del mundo para pensar en lo que escribir… Yo apenas tengo, y zozobro entre leer algo que me distraiga de las penas hasta hacerlas ceniza o, ¡vana esperanza!, la solución de todas ellas, que las consecuencias de los males me los he ganado a[…]

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Desmitificando a las novias

No nos hagamos ilusiones: los novias no son diosas ni semidiosas, ni siquiera heroínas; son como la media de nosotros, no sin cierta vocación, y no todas. Nosotros somos contradictorios, débiles, egoístas; y ellas también. Son parlanchinas y llenan de palabrería su impotencia. Las requerimos a que nos salven del mal que nos sucede o prevemos, pero no tienen más[…]

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