Esforzarse, buscar, encontrar, y no rendirse

¡Ay! En estos tiempos ingratos, quién fuera bloguero/bitacorero, esos espíritus joviales que tienen todo el tiempo del mundo para pensar en lo que escribir…

Yo apenas tengo, y zozobro entre leer algo que me distraiga de las penas hasta hacerlas ceniza o, ¡vana esperanza!, la solución de todas ellas, que las consecuencias de los males me los he ganado a pulso.

Un coro de nubes grises diminutas se han detenido sobre mi cabeza, y los rayos inclementes revientan sobre la cocorota, iluminando las ideas apelotonadas aquí adentro como pequeñas explosiones nucleares: el paro o la nueva medidadeprisaycorriendo ¡ayquemedesdigo! del gobierno, Coté o el falso médico, Chávez o don erre que erre, el PSOE y el PP o la peor clase política de la democracia española, la TDT, el fútbol, Haití, Chile, harto de la violencia de género, el pelotazola corrupción, los bancos, la crisis económica, Google, la lucha contra la pedofilia, Dios, mi alquiler, la familia sin tener qué comer, la droga, el seguro, la hipoteca, los niños y la educación,el aborto, el burka y vuelta a lo mismo: el paro…

¡Ay!, bloguero jovial, que te conviertes en  cronista de mis enojos y exacerbas mis bajas pasiones con tus artículos incendiarios. No tienes soluciones para casi nada y lógica aplastante para casi todo, y cuestionas el mundo como un aprendiz de filósofo: ¡qué podía esperar si estás hecho de mi misma materia!

Tu pizarra virtual es mágica, y más adelante muta y donde leías ¿elegía? ahora dices ¡zanahoria!, y la mayor parte de las veces te conformas con llamar al orden y clavar tus uñas afiladas, como si quisieras movilizar a la gente con terribles pellizcones en sus almas, los que todavía la tienen; porque sufres parte de mis mismos males pero nunca lo sientes como el mío, yo te envidio.

Ya que no podéis hacer nada realmente útil por mí, al menos entretenedme, y convertiros en juglares de este nuevo concepto del mundo  que es la imagen de la tierra prometida que nunca llegó -esta, más mundana, fabricada por el hombre desilusionado con la promesa divina-, con su nueva moralidad y sus valores absurdos pero llenos de buena fe; y hacedme el  largo día más breve, aunque sea contándome anécdotas marchitas sobre el firmamento estrellado o ilustrándome sobre la bestia salvaje e indómita del  chotacabras aberronchado sobre el rocaje vivo.

Si del resultado de vuestro esfuerzo dependiera mi dicha, sería un completo desgraciado. Hago míos los versos, linimento para el alma, del poeta:

Aunque mucho se ha tomado, mucho permanece; y si bien
no somos ahora aquella fuerza que en los viejos tiempos
movía tierra y cielo, somos lo que somos;
un espíritu ecuánime de corazones heroicos, debilitado
por el tiempo y el destino, mas fuerte en voluntad
para esforzarse, buscar, encontrar, y no rendirse.

Ulises, Tennyson  (1809-1892).

Imagen: murray.inmanfamily.org.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

19 Comentarios

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  • Pocos son aquellos que aún se esfuerzan, se mantienen luchando y no se dejan llevar por la marea de la desidia…
    Y la mayoría dice «qué le vamos a hacer», o peor, que su situación es la consecuencia de las circunstancias, culpables ellas de todos sus males, ¿porqué te vas a molestar si el resto no lo hace?
    Bueno, pues a mí sí que me da igual. Me importa poco que lo que nos rodea sea triste y gris, porque no cambiará si nos dedicamos a mimetizar nuestras mentes y nuestros cuerpos con el entorno.
    Y por suerte, tú eres un color fuerte, un allegro, en este mar de silencios 😛

    Besines!

    • @Kiram: Joder que frase final mas bonita, ¡me pongo coloraooooooooooooooo! 😀 Pues no te creas, eh, que yo peco como todos, lo que pasa que no sé porqué luego me sobrepongo y tiro para adelante porque para los lados llega un momento que ya no puedes avanzar más. ¡Ay qué simpática esta poeta-historiadora! ¡Un besote grande torrijilla! 😀

  • ¿En qué esforzarse?
    ¿Qué encontrar?
    ¿Por qué no rendirse ante el vacío?
    ¿Por qué no rendirse ante la vida,riéndonos de ella desde cualquier cueva?
    ¿Por qué no ser?
    ¿Está prohibido «sin estarlo»?
    Amigo Julio. Veo mucho vacío en muchos rincones de la opinión irreflexiva de mis vecinos y congéneres. Pero ese vacío nunca aparece por aquí. Poca gente se esfuerza en ser como tu. Es muy difícil.
    Saludos.

    • @AlbertoReal: ¡Hola Alberto! Buenas cuestiones, me gustan todas y me parece que ahí tienes un artículo precioso para tu bitácora. Es muy difícil y a veces es más lo que digo que lo que hago, si ya digo que no todos los días se levanta uno con ganas, como dije a Kiram, de tirar para adelante con lo que sea. Un saludo grandísimo y me ha hecho ilusión verte por aquí de nuevo, me gustan tus comentarios porque siempre dejan algo y los echaba de menos. ¡Un abrazo! 😀

    • @Jose Jaime: Hala, hoy es el día en que me quieren poner rojo sí o sí… Bueno, me viene bien que llevo dos días medio rarito, en fin, que el placer es mío porque sigas de vez en cuando lo que escribo y por poder dialogar casi siempre que puedo contigo via comentarios. ¡Un abrazote! 😀

  • Me parece un post interesante, sugerente y provocador. Nos llevas sin duda a reflexionar sonbre temas fundamentales como el desencanto social que se percibe por doquier hoy en día. Además de, tangencialmente, hacernos pensar el esfuerzo, el mérito (y el merecimiento, claro), que para algunos no son centrales en su vida. Como sociedad creo que el trabajo diario, constante, esmerado da frutos, por su puesto, partiendo de lo personal.

    Y bueno, me parece que son muchos los que se encuentran desencantados de la vida, de la política, de la sociedad en general, pero de alguna manera tratamos de ser optimistas. A veces, sí, un post, un mail, una sonrisa pueden ayudarnos a evadir la realidad que nos agobia.

    Un beso

    • @Tania: ¡Hola! Pues te contestaría todos los comentarios, ¡me encanta que comentes y que te guste lo que escribo!, pero voy a seleccionar unos cuantos que me parecen sustanciosos para no llenar la bitácora de mis comentarios, que yo ya escribo mucho. Por ejemplo, en este coincidimos en que muchos están desencantados de todo, te falta de las relaciones personales, porque eso también fastidia. A veces un post evade, pero es un viaje de ida y vuelta. ¡Un besazo!

  • Cada cierto tiempo caigo en la desilusión y la desgana de esforzarme por las cosas. Es tanta la mierda que se ve en cada rincón, al fin y al cabo, en cada persona, que es difícil mantenerse arriba.

    Busco ánimo en internet como el que compra caramelos. Me gustó el texto, me gustó las opiniones, me gustó la buena redacción que poco se encuentra ya, pero mi ánimo ya no depende de lo que piense sino de cómo me levante por la mañana; ya no depende de mi. Es una dicotomía diaria. Hoy quiero intentar cambiar las cosas, mañana no.

    No tienes soluciones para casi nada y lógica aplastante para casi todo… ¿realmente podemos cambiar el mundo? cuanto más viejo más me decanto por la negativa, otra vez lo mismo, ¿para qué esforzarse en ser mejor? Conciencia, ¡apágate!

    En mis últimas visitas en busca de /por qués/, encontré esto, tal vez os guste:

    ¿Merece la pena ser moral? http://www.xtec.es/~lvallmaj/passeig/sermora2.htm

    • ¡Hola Anónimo! ¿Te gusta lo de anónimo o es por no saber qué poner? Porque podrías dejar un nombre, lo de anónimo es más usado de lo que parece, aunque no fuera el tuyo, para referirme a ti, pero bueno, eso al gusto del comentarista 😀 . Gracias por los comentarios, no sé si tengo tiempo para responderlos a todos porque en muchos casos tengo que releerme el artículo a ver qué cosas dije -soy una atrevido-. Gracias por el enlace, le echaré un vistazo, pero ya digo que yo tampoco tengo claro si vale la pena ser moral. 😀

    • Buenas Noches.

      Sin leer el enlace pienso que SI merece la pena ser moral. Algo muy distinto es si las consecuencias de tu moralidad van a ser de tu interés o no.
      O sea. Es interesante ser un hombre moral (aunque prefiero la palabra:ético) pero puede repercutir sobre TU INTERES.
      Es muy curioso que el propio interés siempre choca con el ajeno. Llevamos siglos discutiendo de estos asuntos donde al final lo que pesa es la hipocresía:

      Digo lo políticamente correcto y después, solo después, hago lo que me sale de las gónadas defendiendo lo mío y solo lo mío. Miento por sistema para quedar bien.

      Dices:
      «mi ánimo ya no depende de lo que piense sino de cómo me levante por la mañana; ya no depende de mi. Es una dicotomía diaria. Hoy quiero intentar cambiar las cosas, mañana no.»

      Y te animo, querido anónimo, a cambiar las cosas hoy y hoy. Pensar en mañana te pierde; te acojona; te asusta. Sencillamente tienes miedo al futuro y por eso cambias de opinión. Tienes, por ejemplo, miedo a fallarle a tus hijos… miedo a ser considerado un mal profesional…miedo a que te desacrediten…miedo a que te insulten…miedo a perder…miedo a la libertad y la crítica.
      Creo, sinceramente, que solamente te pasa eso.

      Y dicho esto voy hacia tu enlace.

      Un saludo.

      • Me ha gustado para que lo añadas como entrada de tu bitácora, que por cierto, recomiendo leer a cualquiera que lea este comentario, interesante su último artículo sobre la democracia. Y sus poemas. El miedo al futuro… ¿y quién no, amigo? Un abrazo. 😀

        • El futuro me da miedo porque no depende de mí ni depende, sinceramente, del pueblo representado mediante una democracia aparente (que no real-aunque este sea uno de mis apellidos-).
          Mi futuro (y el de otros muchos) parece depender, recordando tu artículo sobre el club Bilderberg, de los grandes hombres de negocios que se asocian para garantizar sus negocios (precisamente) y extenderlos pensando, básicamente, en su beneficio antes que en el bien común ,o en algún límite para su riqueza.

          «Una asociación de hombres lógicamente avariciosos y ególatras»
          (¿Dictadores “inconscientes” de la globalización?)

          Un abrazo.

          Posdata: es posible que dentro de poco vuelva a citar tu artículo cuando termine de leer el libro de Daniel Estulin (La verdadera historia del club Bilderberg) que se mueve entre la realidad y la fantasía más cruel; mezclándolas en una fórmula que recuerda ,en la distancia , el libro : Un mundo Feliz (Huxley).
          Hasta pronto.
          Y, por cierto, no me he olvidado de tu blog. Como ya te he dicho otras veces , con todo mi cariño,es un buen referente de la blogoesfera hispana. Una blogoesfera que tengo algo olvidada por falta de tiempo.
          🙂

          • Pues yo te agradezco el cumplido, en primer lugar, aunque los dos sabemos que lo único que hago es escribir lo que pienso, ¡como haces tú que también tienes una bitácora estupenda! Ya somos dos referentes de la blogosfera hispana, o como se llame.

            Sabes que yo comencé el de Estulín, lo saqué de una de las bibliotecas públicas de mi ciudad, y me costó leerlo. Hay un punto en que es una mala novela negra, con diálogos muy pobres, que además están adornados, pero es mi impresión y hace ya mucho que lo leí. Quitando la parte que habla de cosas interesantes, se pasaba el tiempo hablando de gente que lo seguía y esas cosas. Un mundo feliz es un pedazo de novela. Lo del Bilderberg, ahora que nadie nos lee: me lo creo, en la parte que toca a intereses de unos pocos y a que es mejor no saber lo que se dice allí que saberlo, que asustaría. Seguro. 😀

  • Vale bien, lo había pensado. Anónimo no es el mejor nombre para presentarse aunque uno no le apetezca pensar como le deben citar.

    Supongo que como soy un tío plasta, si escribo con el tiempo se me va a reconocer use ‘anónimo’ que ‘catarsis’ que ‘catequesis’… ¡quia!

    Ser o no ser… inmoral, al final lo que valdrá cuando a uno le preparen la caja de pino (si hay dinero) es mirar atrás y ver que se ha divertido o en su mísero ser ha hecho algo en la vida; doblar quimonos, redondear pelotillas o fastidiar al prójimo si es lo que llena.

    • La caja de pino siempre llega aunque no sea de pino.

      La cuestión es:

      ¿Qué vas ha hacer y decir mientras estas vivo ?

      No me cuadra que a alguien le llene, realmente, fastidiar al prójimo.
      Lo que puede sucederle, al «fastidiador», es que está aburrido y siempre es más fácil destruir que construir.

      Construir cuesta «tela marinera» y más aún si estas rodeado de dictadores y eres un sumiso, por ejemplo, porque te interesa.

      Un saludo o ,quizás, un abrazo.

      • La ambivalencia: destruir, construir, somos las dos caras, blanco y negro, ying y yang, es un continuo que vemos constantemente en la naturaleza. Estamos destinados a eso. No lo tengo del todo claro eso de que nadie quiere hacer «el mal» porque sí: creo que hay personas que son Mr Hydes en cuyo interior intenta sobrevivir como puede el Dr. Jeckyll. 😀

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