Ricky

Vivimos en un mundo que no conoce la piedad, Ricky. Te compras porno y en el desplegable interior aparece una tia con una polla enorme en la boca y una escoba en el coño. Y el dueño, multimillonario, respetado por sus empleados, da una conferencia sobre sinergias en el mundo empresarial y los espectadores piensan este tío es un inútil su éxito no tiene nada que ver con que sea un buen empresario sino con los millones de cerdos que hay en el mundo y que piensan que la felicidad es hacerse pajas y estar todo el santo día pensando en coños.

Así que abandonan la conferencia pensando fuerte pérdida de tiempo este tío no es nada creíble o voy a agenciarme una revista chunga de esas para poder ver a la tía de la escoba en el coño y la polla negra enorme en la boca y hacerme pajas. Luego me sentiré culpable o no y arrojaré el porno a la basura, porque el porno es inmediato y lo que cuenta no es acumularlo sino encontrar a la nueva tia con escoba en el coño y polla negra en la boca y así hasta el infinito. El porno no renueva las ideas: sólo el atrezzo.

Entonces pasarán muchas noches convenciéndose de que lo importante es vivir en la mansión Hefner, vivir rodeado de nenas en bikini y coños depilados, tetas neumáticas y culos realzados y pasar tantas noches con esas bellezas que pierdes el sentido y ya no sabes si te has pasado por la piedra a la misma rubia que te trae el combinado en una bandeja de oro macizo y por si acaso te sacas la polla para que ella deje la copa en la mesita de diseño, se agache, la agarre con su mano lánguida y la mame como si fuera maná de los dioses. Y si eso no es el Paraíso, debe ser algo muy parecido.

Habrá otros, más mamones todavía, que estarán pensando que necesitan acción, que realmente su mente, su iniciativa, les impide pasarse tanto tiempo inactivos, tan sólo dados a las fiestas carnales y al placer hedonista, pero olvidan esa facilidad congénita de la pereza, agazapada esperando a dar el zarpazo mortal. Si pueden pasar cuatro horas diarias viendo televisión pueden estar esas mismas cuatro horas sentados mientras una legión de asiáticas los monta por turno.

Así que sales a la calle y cuando hablas intentas argumentar con frases a medio hacer, esperando que tus amigos completen el la gran aventura, quieres, deseas crear asociaciones con ellos, necesitas que el mundo forme parte de tu idea, y pocos se atreven a afirmar que ése es el verdadero objetivo en la vida, follar día y noche con unas pavas que están buenísimas y que sólo piensan en mamarte la polla y dejar que las taladres con tu grandioso rabo. Aspirar a esa felicidad en la vida es el sueño americano, se dirán entre ellos, pero son todos unos hipócritas, es normal que nuestros padres y nuestras madres no estén de acuerdo con eso. Las bajas pasiones nunca estuvieron de moda, Ricky, salvo en la Grecia neroniana y quién sabe si los filósofos se la pasaban dándose por culo.

En definitiva, unos a otros se miran buscando la aprobación el vaivén de cabezas asintiendo como en una noria del más tonto al más listo del grupo y se convencen de que esos pensamientos son lícitos y que el subnormal multimillonario fue un listo que llegó antes que nadie a la mina con la señal en neones: dinero fresco.

Y así pasa la vida, llena de neones que unos listos, más que nosotros, piensan, ven por todas partes mientras viven los sueños que los listos te aseguran que podrías vivir.

Te lo digo yo, Ricky. Esos valores de ingenuidad buen corazón sensibilidad son valores que los grandes listos desean que se extiendan como primarios para la sociedad en general. La misión de todo líder es perpetuarse en el poder, y qué mejor forma que amodorrar y estupidizar las futuras generaciones con valores morales y éticos. Son carne de cañón. Todos somos carne de cañón, Ricky. Me conoces Ricky, sabes que soy un buen tío, quiero a mi familia, a mi mujer a mi hijo, jamás haría daño a nadie gratuitamente, mírame, la ropa que llevo el coche, has visto cómo me respetan mis hombres y la vida que llevo, ¿acaso tengo pensamientos más impuros que el memo que trabaja en la obra sacando brillo a las llantas? Por eso te repito que tú deberías pegarle un tiro a ese jodido acreedor si quieres formar parte de nuestra organización. Míralo atado a la silla y amordazado, si le soltáramos la boca pediría clemencia como un puto cerdo. Y acaso no es eso lo que haríamos todos, no le culpo por eso. Pero ahora, el asunto que tenemos entre manos, error, que tú tienes en tu mano, es si vas a dar el paso necesario para reventar a ese cerdo. Ellos o tú Ricky. ¿En qué lado quieres vivir?

Vamos, chicos, dejadnos solos. El mundo no conoce la piedad, hijo, no la conoce.

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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