Las mujeres de mi blog. 2ª parte.

lindaHabíamos quedado en una zona alejada del centro, muy poco transitada. De hecho, era una zona de oficinas y almacenes y prácticamente ninguna trabajaba de noche. Así que era bastante improbable encontrar nadie por allí.

Llegué media hora antes. Spellman, siéntese recto y dígame, ¿cree en las casualidades? Yo tampoco. Así que me pregunto qué hacían en aquella esquina unas cuantas de mis amigas del videoblog, sabiendo que la mayoría de ellas no viven aquí. ¡No viven aquí, Spellman, me oye bien, no viven aquí!

Me estoy ahogando con tanto grito y este Red Bull no me ayuda. ¡Lea, tráigame agua, no, mejor tráigame la botella y un vaso con hielo! ¡Y lo quiero para ayer!

Bien, cabían dos posibilidades. Una, reunión de mujeres de mi Twitter y blog. No era descabellado que entre ellas se contaran lo que hacían o dejaban de hacer conmigo. Eso debía aumentar mi popularidad.

La otra: planeaban vengarse. ¿Y si mi musa erótica, esa réplica mejorada de Linda Fiorentino en La última seducción, era una de mis despechadas, y estaban esperando para vengarse? ¡Una mujer despechada es peligrosísima, Spellman, me oye usted bien! ¡Huya como de la peste de una mujer así! Por eso procuro cerrar las cosas con clase; les regalo flores, les digo que jamás me olvidaré de ellas, y si hace falta lloro. Eso se me da muy bien. Pase, pase. Gracias Lea, déjelo por aquí. Dése la vuelta, eso es, y que no moleste nadie.

Escuche atentamente. Las vigilé agachándome un poco en el coche. Luego pensé que era absurdo, porque no habían visto mi cara… ¡Salvo mi musa! Ella sí… Y si ella formaba parte del complot…

Llegó la hora. Las diez en punto. Pero ninguna mujer se unió al grupo. No sabía qué hacer. Estaba escuchando la guitarra blusera y jazzística de Chris Rea en la radio y me encontraba muy excitado e inquieto a la vez.

Decidí bajar, Spellman. Una de esas malas decisiones que intuyes nada más comenzarlas. Deje de chupar los resto del hielo, si quiere le pido otro whisky, pero no haga el cerdo.

Me dirigí con paso inseguro al grupito.

-Hola.

-¿Eres tú, verdad? -dijo una alta.

-Supongo que… sí -respondí con mi mejor sonrisa.

¿De qué iba a tener miedo?, pensé. Ellas me desearon. Podía volver a hacerlas sentir especiales. Sólo tenía que controlar mis nervios y volver a ser aquel seductor que lograba ponerlas en un estado de excitación máxima.

-Mala suerte -dijo una rubia a su lado. Y sacando una pistola, me indicó que entrara en una nave situada a mi espalda.

Me ataron a una silla. Protesté; me dieron unos cuantos golpes.Y comenzó el interrogatorio.

-Eres un cerdo, verdad.

-Yo no. Lo juro. Sólo me gustábais vosotras.

-¿Ah, sí? -preguntó una-. Conocemos todos tus movimientos en la red. Te vigilábamos. Tuvimos que unirnos contra ti. Y ahora eres nuestro.

-Por favor -dije, muerto de miedo-, ¿qué vais a hacerme?

-Hasta muertito de miedo me pones cachonda. No sé qué te ví, pero es irremediable. -dijo la rubia del arma.

Una morena, de la que recordaba un conjunto de lencería color champagne precioso, apoyó su tacón en mi entrepierna.

-¿Qué jueguitos te traes ahora? ¿Sigues buscando víctimas? Eres un manipulador.

-No, no. ¡Juro que no! Ya pasé esa época. Ahora soy un don nadie, abandonado por todas cuando estaba en mi cúspide. Mirad mis seguidores en el Google Reader. Mis estadísticas en el Twitter. Apenas nadie. Nadie.

-¿Ah, sí? -respondió otra rubia de curvas alucinantes; la recuerdo con ese trikini rojo con el que bailaba estilo Bollywood-. ¿Qué te traes con Rancherarosada?

-¿Yo? No sé quién es.

-¿No sabes? Vaya. Tanto mensajito en su blog ya canta, ¿qué te crees que estás haciendo con esa muchacha? ¿Y con Yitacuchi? ¿Eh? Tanto mensajito y tanto pasteleo, por favor, me das ganas de vomitar. Eres un  puto manipulador. Aprovechándote de su candidez…

-¡Mientes! Sólo somos amigos. Los amigos se mandan mensajes y…

Presionó con su tacón y sentí un dolor agudo.

-¡Aaaah! ¡Qué haces, loca!

-Eso me decías a mí. Loca. Pero primero fuimos amigos, ¿verdad? ¿Verdad que éramos inocentes amigos?

-Qué asco me das -continuó otra morena-. Pero luego están con las que no puedes. Las que te dan calabazas antes de abrir la boca. Qué te pasó con  Leem y Marik. Habla, cobarde.

-¿Qué? Por favor, si somos amigos, tan sólo.

-¡Tan sólo, tan sólo! -dijo imitando mi voz como si fuera retrasado mental-. Mira qué pedazo de maricón estás hecho ahora. Leem te cortaría tu linda polla en cero coma a la más mínima insinuación, pero primero patada en toda la napia. Y Marik, a qué viene tanto pasteleo con sus lentillas y tanto mensajito… Te crees que es tonta… Tiene novio, ¿que no sabes leer? Y es primer dan de Hap-Ki-Do. Te va a partir la cara cualquier día, payaso.

-¡Escuchad un momento! ¡Yo no tengo nada con esas chicas! ¡A ellas jamás les mostré mi…mi… mi lado oscuro, lo reconozco! ¡Dejadme ya! ¡Por favor! ¡Llamaré a la policía!

-Míralo al pobrecito -dijo la que tenía su tacón en mi entrepierna-. Veamos si está tan asustado.

Me desnudaron de cintura para abajo. Lo sé, Spellman, soy un sátiro. Estaba completamente empalmado. Deje de descojonarse, Spellman, esto es grave.

Lo que sigue a continuación fue una orgía en toda regla, Spellman. Una a una, se fueron supliendo, mientras me obligaban a tragar unas pastillas azules. Sí, yo también creo que era Viagra, venga, ahora aplaudamos como paletos. Sólo me decían traga, traga, y yo tragaba, y luego me advirtieron que como no aguantara lo suficiente, me harían daño. La primera vez  que incumplí  aprendí que era mejor hacer caso. Así que procuré esforzarme, por la cuenta que me traía, mientras me obligaban a satisfacer todas sus demandas sexuales. Cometí aberraciones que no le pienso contar, Spellman. Si se pregunta, sí, alguna me gustó…

No sé cuánto duró aquella tortura; tal vez una hora, tal vez dos, tres…  Menos mal que estoy acostumbrado a ser vigoroso en la cama. Cuando acabaron,  tenía mi… en carne viva, con heridas a ambos lados, sólo mirarla me dolía, pero no había forma de que claudicara en su tozuda erección. Spellman, si se va a seguir riendo, salga de mi despacho y vuelva cuando se calme. Pues cierre la puta boca entonces.

-Dos o tres horitas -dijo una, manipulándola con cuidado- para que se te calmen las heridas, y luego volvemos a por más. Vas a conocer el dolor menstrual en toda su extensión.

Me dejaron a solas en la nave, exhausto. Creo que pasaría media hora,  estaba semi desmayado, cuando entraron Duránfala, Guayota y MerryLou.

-¡Hola! ¡Desatadme!

-¡Ssshhh! -dijo Guayota-. Cállate, que pueden oirnos, están en la nave de al lado comiendo golosinas y tomando cubatas. Menuda fiesta se traen.

-Ok -dije hablando en susurro-. ¿Podrían desatarme?

-¡Esto es tonto! -dijo Duránfala-. Pobrecillo, dan ganas de dejarte aquí por decir una imbecilidad como esa.

-Por cierto -dije en un intento de recuperar mi autoestima-, no aprovechen para mirar donde no tienen que mirar…

-¿La culebrilla esa? -dijo MerryLou-. Qué poco mundo tienes, hijo.

Cuando me hubieron desatado, me vestí de nuevo y pregunté cómo me habían encontrado mientras nos dirigíamos a la salida.

-Fácil -dijo Duránfala-. Como eres un capullo integral, comenzamos a sospechar. Era vox pópuli que te traías movidas con algunas nenas del blog. Y luego MerryLou y Guayota se hicieron pasar por despechadas y sonsacamos toda la información. Nos retrasamos porque, la verdad, nos cogistes en día de rebajas y oye, es una putada, la crisis y tal,  pero si hay que sacrificarse, una se sacrifica.

-Gracias -dije, en un hilillo de voz, y me puse a llorar.

-Va hombre -dijo Guayota, poniendo su mano en mi hombro-, si te lo has pasado bomba.

-¡Me duele mucho! -dije, llorando más fuerte aún-. ¡Mucho!

Spellman, quite esa estúpida sonrisa de su cara inmediatamente. Como no tiene usted vida sexual, no se imagina el dolor de caminar con el… eso, lleno de heridas. Parecía un bebé con pañales, con las piernas abiertas, cruzando la puerta de la nave y dirigéndome al coche.

-¿Puedes conducir? -me preguntó MerryLou, muy amable-.

-Creo que sí…

-No era para llevarte -dijo Duránfala con una sonrisa cruel-. A ver si lo pillamos, una cosa que me jodas las rebajas porque te torturaban, cuestión  por lo demás discutible, pero si pides llevarte a casa ya es para hostiarte.

-Lo he comprendido, tranquilas. Gracias por rescatarme.

Y volví a casa. No sabía si llamar a la policía, qué hacer. Hablé con mi mujer y se lo conté todo. Me echó de casa. Al menos no tengo hijos. Sí, Spellman, no le pude mentir, necesitaba apoyo moral.

Pero no termina aquí la historia Spellman. No, no puede irse a casa a cenar, come aquí conmigo y se espera a que concluya. Me da igual que haya dejado bajando porno de los años setenta en el Ares, se va al baño con una Playboy, como hacen las personas decentes, y se alivia.

Preste mucha atención. Esta mañana, la misteriosa volvió a enviarme un vídeo. No se imagina. ¿Conoce a Murphy? ¡Cómo que en qué departamento trabaja, Spellman! ¿Usted cómo consiguió el puesto de…? ¿A quién dice que conoce…? Bueno, no me sorpende, si le dijera cómo ascendía a… Bueno, olvidemos todo esto.

El vídeo, decía. Spellman. Escuche bien. Murphy dice: cuando crees que algo no puede ir peor porque es imposible, lo hace. Sí. Este nuevo vídeo ha empeorado la situación. ¿Qué canción se escuchaba de fondo? Pues creo que era Is it a crime, de Sade… Una voz incofundible. No hace falta ser muy inteligente para deducir que ¿es eso un crimen? se refiere al “asuntillo” de mi secuestro…Sádica de mierda…

Ya mandé pedir comida japonesa. Ahora viene lo peor. Putas redes sociales.

[email_link]

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

3 Comentarios

Deja un Comentario
  • jajajaja, mira que me lo estoy pasando “pipa” con tu historia…jajaja, pobre hombre, bueno mejor, pobre “el aparato” del hombre jajaja, es que me estoy imaginando toda la historia y me estoy “escojonando”, jajaja, bueno voy a seguir con mis cosas y luego vendré a ver si sigues con la historia, a reir más…jajaja

    Un besazooooo :p
    .-= Último artículo del blog de pili”cuchillita”… "UN PREMIO Y HASTA SIEMPRE" =-.

  • Joder!!! que está la historia para morderse las uñas!!!

    Me pareció ver por “ahí” algo algo… después confirmaré contigo si es lo que yo vi… y si es! Vaya que me haz sacado una carcajada mounstruosa!!!! jajajajaja…

    It was me! It was me! jajajajajaja X( X( 😀 😀
    .-= Último artículo del blog de Pinkyrancher… Blogs de México =-.

Responder a pili"cuchillita" Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Copyright ©  La ciudad creativa