Una pregunta para mi abuelo

Esta semana voy a visitar a mi abuelo, y se me ha ocurrido que tal vez haya a quien le apetezca preguntarle a un nonagenario que vivió la guerra civil, el franquismo, la transición y la democracia, y que al acumular todas estas experiencias -muerte de hermanos, padres, tener una familia, aplicar remedios tradicionales, la vida en el campo, tener un negocio, etc.- le hacen, como a tantos abuelos, poseedor de un conocimiento de la vida muy valioso.

Así que había pensado que, tal vez, a alguien le apeteciera preguntarle alguna cosa. No hay tema del que no opine, y además sigue la política nacional y de Canarias con atención, pues todos los días lee el periódico y escucha la radio -y no se pierde el parte del telediario-, además de que es fan de los programas de debate como 59 Segundos.

Si te apetece preguntarle algo a mi abuelo, como por ejemplo: cómo hace para cuidarse, cómo transplantar un árbol, cómo hacer un semillero, qué le parece cómo está la situación en España, qué diferencias encuentra entre estos tiempos y los suyos, qué le parece la juventud actual, o qué chiste se le ocurre contar, deja tu pregunta en los comentarios y yo se la traslado. La semana que viene traigo las respuestas.

Hace pocos meses, vi en un programa a un señor en una residencia. A veces, las personas mayores, casualmente más los hombres, se emocionan mucho. La vida en una residencia no parece de lo más ideal, tal y como suele verse en los reportajes. Parecen más cementerios para vivos que otra cosa. Por lo general, están alejados de sus familiares.

Pues este señor se emocionó con el periodista, que estuvo haciendo un reportaje sobre el estado -deplorable- de las residencias de ancianos. Apenas se interesó por su vida, que cuando despedían la conexión el señor comenzó a llorar. Qué mísera vida tienen que llevar en esos centros que cuando viene un extraño y te transmite cariño  -interés por ellos, amabilidad, palabras y gestos cariñosos, básicamente- hace aflorar la soledad que padecen.

Y esto, además, enlaza con esa idea aberrante de esta sociedad de que los valores de lo joven son los que prevalecen. De esta sociedad que somos todos nosotros, por cierto. La sociedad no es algo ajeno o una institución: somos tú, aquel y yo. Que las agencias publicitarias estén permanentemente percutiendo en nuestro cerebro no debería dejarlas convertirse en impulsoras de nuevos valores.

La idea, por ejemplo, de la metrosexualidad, no deja de ser una estrategia publicitaria para volcar valores femeninos en el hombre -cuando la feminidad es un invento cultural, no existen mujeres femeninas o no femeninas-: nada de vello, cuidado estético máximo, culto al cuerpo… Vamos, lo que en los tiempos del Imperio Romano se llamaba un efebo, pero trasladado a nuestros días. ¡Y a las chicas les gusta! ¡Es tan sensible! Vaya, y yo que pensaba que la sensibilidad era inherente a la persona -y luego está la graduación-.

Concluyo: nuestros abuelos, padres, en general las personas mayores aportan un bagaje de vivencias que se pueden aprovechar para que los que somos más jóvenes podamos aprender más cosas de la vida. Es evidente que cada persona traza su camino y que hay todo tipo de personas, pero, por lo general, confío en que las personas mayores son una fuente de conocimiento al alcance de muchos. ¿O te vas a encontrar todas las respuestas de la vida en Google?

Las ideas opuestas: la de que son un residuo social, un conjunto de votantes potenciales, o de clientes dispuestos a gastar sus ahorros, me producen gastritis.

Sugerencias de preguntas para mi abuelo:

  1. Por qué tiene un nieto tan maravilloso.
  2. A quién salió el nieto para ser tan guapete.
  3. ¿Si el nieto mayor no hubiera nacido, habría que inventarlo?
  4. Por qué el nieto le presentaba una nueva novieta cada dos o tres meses.

Imagen: mondomedico.wordpress.com.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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