Del Bosque o la pérdida de identidad de la selección española de fútbol

Que España pierda con Suiza o que gane a Honduras con veinte minutos finales horribles, en los que pedía la hora, podría ser una circunstancia, un accidente.

Esto es: jugadores que han llegado justos al mundial, tras una inactividad por lesión, que irán cogiendo la forma progresivamente. Pero una cosa es la alineación y otra la disposición y, otra, el planteamiento. Y el planteamiento dista mucho de la selección que ganó la Eurocopa.

Para los madridistas, Del Bosque, el hombre tranquilo, es un tótem intocable. Esta idea se agudizó tras la serie de entrenadores que, salvo Capello, apenas dejaron huella en el madridismo. Ganador de dos ligas y dos Champions, entre otros títulos, en las cuatro temporadas que dirigió al equipo galáctico.

¿Cómo jugaba aquel Madrid? ¿Qué equipazo tenía, verdad? Grandes jugadores, determinantes en casi todos los puestos, del portero a los delanteros. De Del Bosque se decía que era un entrenador conciliador, capaz de dominar con su temple y respeto un vestuario: un entrenador de los que ahora llaman “con psicología”. Como si los entrenadores no tuvieran que tener consciencia de lo complejo que es manejar un grupo que persigue un fin concreto.

Tras el Madrid, Del Bosque fracasó en Turquía, y no quiso dirigir o no pudo a otros equipos. Aragonés, sin embargo, es un entrenador que, hasta llegar a la selección, no paraba de dirigir equipos de medio o alto nivel, alternando buenas campañas con algunas menos buenas. Pero era un entrenador en activo, que vivía el fútbol día a día, hasta que le llegó su momento en la selección española de fútbol. El conflicto con la prensa no le ayudó, pero consiguió crear una unidad inquebrantable: él hacía de diana y se hacía imán de todas las críticas. Les quitaba toda la presión posible. Si fue usando a la prensa como excusa, eso lo saben cuatro personas, y ya sabemos cómo maneja la prensa a los amigos, que en cuestión de segundos pasan a ser enemigos irreconciliables. Pero el caso es que funcionó. Tenía un equipo motivado. Y tácticamente daba una lección en cada partido de la Eurocopa: sólo los más rencorosos o movidos por la inquina guardan recelo porque no abandonara su cargo tras fracasar en el Mundial. Exactamente lo que había hecho España en toda su historia: fracasar. Pero afinó el equipo: sabía lo que quería. Siempre le preocupó el mismo asunto: cuál es el estilo de la selección española. ¿La furia? ¿La garra? Había mucho más. Sólo hay que repasar los partidos que se sucedían en la Eurocopa y ver cómo había afinado el equipo: un coro celestial, un ballet acompasado y demoledor que hacía danzar la pelota de un lado a otro hasta aguijonear al contrario. Tan sencillo y tan difícil en este deporte excrutado hasta los límites en todas sus posibilidades.

Del Bosque hereda el tiki-taka, pero no es Aragonés. Dos personas distintas, dos mentalidades diferentes: ¡cómo no iba a ser así, como cada persona que posee su individualidad! En alguna convocatoria llama a Capel, del Sevilla, porque a Del Bosque le encanta jugar con extremos, ampliar el campo; si por él fuera, jugaría con un delantero centro como el gran Ronaldo Nazario con el que conquistó la Champions. Incorpora a Navas al Mundial, un acierto, sin duda, un jugador hábil que ocupa el puesto de Cazorla, otro jugador desequilibrante.

Del Bosque, como Aragonés, tiene sus intocables. Juega siempre Xabi Alonso, al igual que no jugaba nunca de titular con Aragonés: para mí, un jugador prescindible en la selección. ¡Qué herejía! Es un crac, sí, pero  prefiero un jugador que de una fluidez diferente al equipo aunque me asombre de su elegancia en la distribución. Pero en un sistema tienes que elegir a ciertos jugadores. Yo no necesito un jugador que lanze pases de cuarenta metros con escuadra y cartabón, porque la selección no juega a lanzar el balón a cuarenta metros: juega al pie, trenzando, hilvanando, y esos pases largos surgían como alternativas al juego, no como estilo.  El juego de España se desarrolla en la sala de máquinas del centro de campo, en tres cuartos de cancha, cerca del área rival, donde definen sus talentosos medios centros. Y hoy, de nuevo, hemos visto todo lo contrario contra Honduras. Es duro tener a Xabi Alonso sin jugar; para mí es más duro no ver a Cesc. Entre Busquets y Xabi, puede uno tener dudas. Pero los dos juntos, nunca: España adolece de circulación. Y en estos dos primeros partidos, con Xavi, Silva, Busquets también tendríamos una gran circulación de balón. ¿Acaso no la tiene el Barça? Y la columna, la médula de este equipo, le pese a quien le pese, es el Barça. Y no juega nunca con dos medios centros porque Xavi, el cerebro, el hombre que impone el ritmo, el jugado con más clase de la selección, necesita socios. Y Busquets y Xabi no son socios para Xavi.

Hemos visto en este partido a Xavi (Hernández) volviéndose loco porque no sabía con quién combinar: hasta Sergio Ramos partía de la banda y llegaba a jugar de interior para luego volver a su puesto y desdoblar a Navas. La misión del equipo parecía determinada: balones a Navas, que desequilibre. Como contra Suiza en los minutos finales. ¿Alguien recuerda un partido serio de España donde la solución primera fuera darle balones a Joaquín, el  talentoso extremo del Betis y luego del Valencia?

¿Es la selección un grupo que debe fiarse de la genialidad de Navas para ganar el mundial? La selección podía jugar, con Aragonés, con hasta cinco centrocampistas, o sacrificar uno con un punta: por lo general Cesc, un jugador que cuesta ver en un banquillo, relegado muchas veces a minutos finales porque la selección necesitaba otros argumentos.

Hoy Xavi tenía a Xabi Alonso por detrás, a Busquets, otro recuperador, a su vera, y luego los extremos. Xabi Alonso da pausa al equipo. Sus movimientos son gráciles, pero no son de mecánica rápida. Percutía con pases constantes a Navas, que podía irse o no de sus marcadores, pero cuando la defensa hondureña conseguía detenerlo pensabas: no tenemos el balón, que es lo que marca nuestra identidad. Sí, Torres, Piqué, Pujol, etc. pueden capturar un centro en un momento dado y meter un gol. Pero ese no es nuestro estilo. Perdón: no lo era.

¿Acaso teníamos que jugar con dos medios centros defensivos de nuevo? Con Aragonés, Senna apuntalaba al equipo, y alrededor de Xavi estaban Iniesta, Silva, Cesc o jugábamos con dos delanteros. Talento, imaginación. Entiendo que contra un rival como Argentina un entrenador crea oportuno jugar con dos medios centros defensivos. Pero esa tampoco es la  nueva identidad de España: el fútbol es un deporte que necesita una cosa llamada pelota y si la tienes todo el tiempo ¿cómo demonios va a ganarte el equipo contrario?

Y salir desde el principio desconfiando del “toque” para apurar en unos contra unos tampoco. El uno contra uno depende de la calidad del jugador, del talento, pero contra selecciones en las que hay talento en casi todas las posiciones, es un tiro al aire. O al pie. Brasil, Argentina, Alemania, Holanda, etc. no son Honduras. Sus jugadores tienen mucha clase, sus técnicos también plantean buenos partidos. En cuanto apareció Cesc, fresco, la selección mejoró por momentos, justo el tiempo que les duró el oxígeno al resto de compañeros. ¿Alguien duda que Xavi y Cesc juntos hubieran aportado más pausa y control que Cesc solamente, que es un jugador más vertical que Xavi en su recorrido? Y la segunda cuestión: ¿Mata y Arbeloa son los cambios de España para oxigenarla?

Si el equipo no recupera la identidad, podemos  de todas formas ganar a Chile y continuar a la siguiente fase porque un arranque de Villa, Torres o un pase genial de los medios de talento resuelva un partido. Uno es suficiente: con media oportunidad fabrican un gol. Pero antes resolvía el colectivo. Navas no es un titular en esta selección, sino un plan B: Cesc tiene más galones, más categoría, más clase como talento puro y nos puede ofrecer una serie de posibilidades que hacen imparable a la selección. El mundial no es una fase de clasificación donde recuperar en casa los puntos perdidos fuera. Cuando nos jugemos la hora de la verdad, ¿vamos a morir con Navas en la cancha o con Cesc? ¿Con Busquets, Silva, Xavi, Iniesta, Torres y Villa o con Busquets, Xabi Alonso, Xavi, Iniesta y Silva? Se ve la diferencia tan sólo nombrar a Xabi Alonso y a Busquets: uno u otro, pero jamás los dos.

El equipo plano, la creatividad en contadas ocasiones y casi siempre salvados por el talento individual. ¿Y el día que no nos llegue con el talento? Del Bosque podrá ayudar a ganar este mundial o no, pero tiene urgencia por llegar al área contraria: y, además, sus jugadores lo notan, mientras les pide, imagino, “que toquen, que toquen, pero con velocidad para llegar arriba”.  Hasta los jugadores saben que Del Bosque busca otra cosa, porque ellos despliegan minutos de fútbol que no son del todo compatibles con su adn, como cuando un cuerpo rechaza un transplante por considerarlo un objeto ajeno a él: funciona un tiempo, pero no más. Hoy era día para Cesc de titular,  o incluso darle más minutos y confianza a Silva, para reencontrarse con la identidad.

Venerar a un entrenador no es sano. Del Bosque ha tenido mérito al llegar hasta aquí. Pero tendrá que dar su brazo a torcer: el peso de Aragonés es demasiado poderoso. No sólo dio un título: nos dio estilo. Ojalá lo aplique en su máxima expresión. Porque la selección camina ajena a sí misma. Y eso no lleva a nada bueno.

Imagen: Wikipedia.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

10 Comentarios

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  • Adorado, la verdad es que la selección Española no ha resultado lo que esperábamos, aún así le doy mi voto de confianza, sigo apoyando a la selección ibérica y argentina.

    Un beso Julio

    • @Tani: ¡Adorada! Cómo te echo de menos. Resulta que lo mismo hablas de globalización o de civilización y barbarie como de fútbol. Si los tendrás locos. Dos besos para ti, por rechida. 😀

  • “En cuanto apareció Cesc, Xavi mejoró, pues ya tenía socio”

    Pero si a Xavi lo cambiaron precisamente por Cesc. No estuvieron juntos en ningún momento durante el partido.

    • @Yomismo: ¡Toda la razón! Esto es el enfado que me duró hasta que me desahogué con el artículo. Lo que discutía era que por qué no salía Cesc para jugar con Xavi, que estaba más sólo que la una, y que no tenía con quien jugarla: un apoyo porque estaban todos muy cansados y Cesc desahogaría; e incluso Silva. Del Bosque acabará menguando al confianza de algunos, al tiempo. Espero que Silva vuelva porque es verdad que estuvo flojo contra Suiza, pero se le necesita como agua de mayo si queremos llegar lejos. La final la veo lejísimos. Confiaremos, sin embargo, porque se lo han ganado todos, Del Bosque espero que afine porque lo considero buen entrenador, aunque no un fuera de serie.

  • Pufs, yo tengo un cabreo de no te menees, en general, en este mundial. Con los jugadores y con los árbitros de las narices… ¬¬
    Y aunque yo no entiendo de fútbol como tú, sí es verdad que están jugando peor. Mucho peor. Creo que ayer estaban tan nerviosos que su juego fue peor que contra Suiza. Sí, metimos dos goles, pero deberían haber sido al menos 3 ó 4.
    En fin… el viernes se decidirá el asunto.
    Creo que Del Bosque es consciente de que la está cagando, porque mírale la cara ayer, hay algo que falla, que no llega a cuadrar, pero oye, que si no llegan a estar Piqué, Busquets y Pujol, nos hubieran metido más de uno…
    Arjs.

    • @Kiram: No te cabrees, hombre, ya verás que perdemos en octavos con Brasil, como siempre 😀 Yo de fútbol no entiendo naíta, he jugado y opino como aficionado, pero vamos, hay periodistas que dicen que ese juego es un recurso. A mí me gustaría jugar con cuatro jugones y tal, pero bueno. El viernes estaremos ahí con las papas de bolsa, las aceitunas y todo lo que sea hipercalórico para aguantar el subidón del partido. Lo peor que puede pasar es que no ganemos el mundial, pero eso es lo de siempre, no es novedad -el que no se consuela es porque no quiere, ¿no?-. Dos besos. 😀

  • Lo has clavao !) Busquets es el sustituto natural de Senna (a mi juicio hemos salido ganando con él). En cambio, en la Eurocopa, Xabi Alonso era el jugador nº 14. Cesc el nº 12. Cazorla/Navas, nº 13. Esto es lo que ha cambiado De Bosque, y así nos va. Por cierto, lo de Iker es de juzgado de guardia. Que envíen a la Carbonero de vuelta a casa ya !)

    • @(!): ¡Hola hombre perplejo! Hombre, uno que lo ve como yo, si es que mira que es un buen argumento y no había caído. Cesc era el nº12, ahí está la diferencia, y Xabi el 14. Bien visto. Iker está por los galones, pero por estado de forma: titular Valdés. Confío en Iker porque cuando tiene el día es el mejor del mundo; y por esa confianza no me parece mal. Lo de la Carbonero, hombre, lo entiendo. La chiquilla está para mojar con pan. Esta metáfora me ha quedado rara. 😀

    • @Bell: No importa, ¡no importa! Iremos a por ellos, oé, a por ellos, oé, a por ellos, oé, a por ellos, oé, oé. Y yo que soy un tio que le gusta escribir y el baloncesto por encima de todos los deportes, y mirame, aquí, flipando con el fútbol. La culpa es del Barça, que es una delicia: si la selección jugara a La furia española y esas chorradas, no hubiera visto el de Honduras, como otros años pasé de ver otros, sólo veía los trascendentes: es decir, los que nos íbamos para casa, jajaja. A ver si este año toca la lotería. 😀

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