T01, E19: consolas desestructuradas

Cuando vas a una gran superficie o tienda especializada y ves las ofertas de consolas y sus juegos de muestra en los televisores de plasma ya ni te sorprendes de la heterogeneidad de propuestas.

Lo que más me llama la atención es la cantidad de accesorios que han ido aportando a las consolas para transformarlas en máquinas de hacer ejercicio físico, lo que es un irónico oxímoron. Se supone que la consola produce una actividad sedentaria, aunque requiere de todo lo demás: agilidad, capacidad de reacción y elección, respuesta a diversos estímulos y tener que elegir la mejor opción posible, etc.

Les han copiado la idea a los del coche ecológico: el caso es que el coche sigue soltando mierda por el tubo de escape, «pero poca, señora», dicen, y así parece que hacen algo altruista, un «valor» añadido al coche. Prestigio, utilidad, ecología, da igual: esto lo explicó perfectamente Naomi Klein en No logo -adoro ese libro-. La cuestión es asociar esos valores que dan un plus más: las videoconsolas, las tabletas y la telefonía se han apuntado a esto con un argumento más sencillo pero que les funciona. Son lo último en cuanto a tecnología. Punto. Con este absurdo están ganando billones.

Pero digamos la verdad -o al menos díganmela a mí, que juro no contárselo a nadie más-: ¿cuánto tarda una tabla , una bicicleta, o cualquier accesorio que forman los packs deportivos de los videojuegos en quedar relegado al trastero? ¿Cuánto? Usted es un optimista crónico. Auguro que existirá hasta mercado negro de estos productos porque nadie los usa. Si es que la gente se monta excusas: «no, yo compré la base rectangular para hacer ejercicio», «así me motivo», «no se quién la tiene y la usa bastante». ¡Mentira!

La tiene para sujetar la tabla de surf del niño, como tabla de planchar alternativa, para enseñarla a las visitas y decir: ¡»ah, no la he guardado, es que estuve antes haciendo deporte!». Si tiene mala suerte hasta te pone el juego, que se ha repasado en los dos primeros días que abrió la caja, y te dice lo que puedes hacer como si la usara a diario, sus programas de adelgazar, de estiramiento, el pulsómetro que mide el ritmo cardiaco, etc. etc.. ¡No pregunte!

A los que hacen deporte no les hace falta, y a los que no lo hacen les resulta más divertido acompañarse de unas roscas (palomitas de maíz) o un refresco mientras matan zombies. ¿Es ambos?

Y el futuro que se cierne sobre nosotros no es nada halagueño; visto lo visto… ¿qué va a ser de los hijos de las próximas generaciones, sugestionados por esa alienación electrónica?

-¡María!

-¡Quéeeeeeeeeeeeeee!

-¡María! ¡Dónde estás!

-¡Súbete al altillo que estoy tendiendo!

-María, mira el jodío chiquillo este que está todo el día pegado a la tele.

-Está jugando al juego que le compramos, qué quieres que haga.

-Pues que salga a la calle a coger aire, que le de unas patadas al balón o lo que sea, pero el niño este se nos va a amariconar.

-A ver si te va a oir, habla más bajo.

-¿Es que con el rollo ese se va a poner fuerte? Vamos, hombre, tiene que salir, coño, que venga un día con una rozadura en la rodilla o algo, como siempre ha sido y será. Tiene que ir ahí y foguearse, competir, como hacíamos nosotros antes. ¡El deporte es sano,y no estar todo el día mirando la tele!

-Manolo, qué tarde me estás dando. Alcánzame esas trabas, anda. No le comas la cabeza al niño que viene de un examen y está aprobando todo.

-María, te voy a decir algo, ahora mismo lo cojo, le meto un pescozón y lo pongo en la puta calle para que vaya a correr por ahí. Entre que lo tienes limpio todo el día, que parece de revista, y la consola no hace nada más.  Le pasas el algodón y no sale ni una mota de polvo. Eso no es normal. Se me está amariconando, coño, a ver si luego nos llevamos la sorpresa.

-Sorpresa ninguna, y no está amariconado, lo que es medio flojo, en eso salió al padre.

-¿Cómo? Mira, Guillermo en mi época no duraba ni cinco minutos, yo venía llenito de cardenales de tirarme a la tierra a por el balón,  no el césped este de pijos que tienen ahora por todas partes; ¿tu sabes cuántas cicatrices tengo yo? Mira, mira esta herida de la frente, cinco puntos, la nariz desviada…

-Vamos, que tú a su edad estabas hecho un asco. Si ya lo sé, mi vida, pero a ver, estoy tendiendo la ropa y en un rato se tiene que bañar y hay que prepararle la cena. ¿Me vas a ayudar?

-¿Yo? ¿Estamos locos? Tengo que bajarme que le dije a Rafael que le ayudaba con lo del coche. Me voy ya, a ver si le dices algo a tu hijo, coño, que le voy a dar un día una torta solo por darme el gusto.

-Sí, ahora el niño es mío solo, ¿no? Mira, te lo digo una sola vez, Manolo, no se te ocurra tocar al niño ¡y no me vengas como ayer medio pimplao que menudo ejemplo, ya me sé yo tus ayudas a Rafael! Y ya que estamos, a ver si echamos un hombro en casa, eh, que yo sola me lo estoy haciendo todo y ya está bien, Manolo, que estoy medio mala y…

-¡María, que me tengo que ir ya, mujer, luego hablamos, que Rafael me está esperando! ¡Me voy, me voy!

-¡Corre, corre, yo no tengo prisa que si no acabo ahora acabo cuando vuelvas, tú tranquilo!

-Ya cooooñoooo, qué mujer esta… ¡Guillermo, acabo de bajar de hablar con tu madre, que dejes la consola! Yo me voy a ver a Rafael que…

-…

-¿Guillermo, me estás oyendo lo que te estoy diciendo? Este niño está bobo…

-…

-Jodío chiquillo del demonio… ¡Me voy a echar dos rones a ver si se me pasa el disgusto!

Apuesto a que la realidad supera la ficción. Antes había que traerlos de la oreja; ahora hay que obligarlos a salir. La cuestión es que reaccionen. Yo propongo  escuchar «If looks could kill» de Transvision Vamp, practicar esa mirada asesina que dice la canción con el niño -a ver si así espabila- y meditar lo extrañamente actuales que suenan.

¿Ese riff de guitarra no es sospechosamente similar al de Honky Tonk Woman de los Rolling? 😀

Imagen: coolwickedstuff.com.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

4 Comentarios

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  • totalmente de acuerdo a veces me incluyo temporalmente en fases sedentarias no solo jugando sino tambien leyendo o dedicandome a los blogs… mientras se compagine todo no hay por que alarmarse pero no todo el mundo sabe compaginar algunas cosas

    • Yo pienso lo mismo, me encanta jugar al PC más que a las consolas, sobre todo juegos de estrategia o un shooter -el Urban Terror-, pero lo de salir coger aire sudar y tal luego me deja como nuevo. 😀

  • Estoy totalmente convencida que a los niños de hoy les instalan un microchip de esos nada más nacer,ja,ja,ja, pero también lo estoy que es culpa de los padres, es mucho más cómodo entregarle al niño este tipo de juguetes para que no molesten, y así no tener la obligación de sacarlos de casa y poder ellos dedicarse a sus cosas.
    Trasladando esto a nosotros mismos, que pasamos tiempo ante el PC, hay que saber dar la dosis justa a cada cosa, yo necesito sentir a diario el aire puro, pillar mi bici y rular por ahí.
    Yo propongo desempolvar a los padres y hacer que disfruten más de sus hijos, que para algo los trajeron al mundo, no para sentarlos frente al T.V., consolas y pagarles una educación.
    Besos

    • ¡Mimosa! Se te ha echado de menos -el otro día se lo comenté a Fran también, no me llames pelota-. 😀

      Lo de la bici lo comparto, a mí también me mola.

      Esa escena idílica de «me los llevo al campo» no sé yo si se da mucho en las grandes ciudades. ¡Un abrazote! 😀

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