Los siglos a la espalda

Beauvoir y Sartre

En cuanto a ciencia y técnica, el siglo XX puede situarse al mismo nivel que el siglo XIX. Con respecto a la literatura y el pensamiento, por el contrario, el derrumbamiento es casi increíble, sobre todo a partir de 1945, y el balance desolador: cuando uno recuerda la crasa ignorancia científica de un Sartre o una Beauvouir, a pesar de pertenecer supuestamente al terreno filosófico; cuando consideramos el hecho casi inverosímil de que Malraux haya podido ser considerado -aunque fuera por muy poco tiempo- un «gran escritor», medimos el grado de embrutecimiento al que nos llevó la noción de compromiso político, y sorprende que alguien pueda, incluso ahora, tomar en serio a un intelectual; asombra, por ejemplo, que un Bourdieu y un Baudrillard sigan encontrando diarios y revistas dispuestos a publicar sus chorradas.

De hecho, no creo exagerar si afirmo que, a nivel intelectual, no quedaría nada de la segunda mitad del siglo XX si no fuese por la ciencia ficción. Es algo que habrá de tenerse en cuenta el día que alguien escriba la historia literaria de este siglo, el día en que alguien se preste a considerarlo con una mirada retrospectiva, a admitir que ya hemos salido de él. Escribo estas líneas en diciembre de 2001; creo que ya ha llegado el momento.

Lanzarote et autres textes, ed. Librio, 2002, Michel Houellebecq.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

14 Comentarios

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  • Por un momento creí que hablaba Sheldon Cooper XD
    Bueno no estoy muy de acuerdo por una parte, por otra sí. No paro de escuchar a determinadas personas decirme que el arte está estancado, que llevamos un siglo viendo lo mismo una y otra vez, que desde que Picasso intentase introducir la dimensión temporal en un cuadro y desde que Kandiski intentase pintar la música, a partir de ahí y de todo lo que nació a partir de ahí (que viene siendo lo mismo pero distinto, que a mí me encanta pero para los amantes del «avant gaard» es más de lo mismo) no ha nacido nada nuevo. Creo que es porque el artista se ha separado de la ciencia. Los «piraos» que últimamente (último tercio del XX) hacen algo más novedoso, o al menos eso creo yo, son los que intentan aplicar las nuevas tecnologías y los avances científicos a las creaciones artísticas…¿por qué una de las artes que sigue evolucionando y marca la vanguardia cada día es la arquitectura? Su propio funcionamiento implica un conocimiento actualizado de la ciencia, la tecnología y los avances tecnológicos…
    Por otro lado, yo siempre creí que, salvo honrosas excepciones, los hombres de ciencia eran demasiado pragmáticos en ocasiones como para escribir El Extranjero…pero quizá sea solamente un sentimiento ligeramente rencorosillo de la estudiante de letras con cero inteligencia para la ciencia…en fin…Muá

    • Jaja. Houellebecq es ingeniero agrónomo; no creo que la profesión vaya con el talento, muchos grandes autores tenían profesiones dispares aunque es cierto que quizá la mayoría, tendría que comprobarlo, eran escritores, simple y llanamente. Era su profesión. Antes tampoco se podía vivir de eso, así que siempre ha tenido mérito, para mí, vivir del arte, sea cual sea. La arquitectura es un tema complejo. Hoy en día es bastante funcional, y yo no tengo ni puta idea, pero diría que forma parte de ese paisaje de «no moleste», aséptico, donde no hay verdadero arte más allá de estructuras imposibles más que la búsqueda de una hogar para el hombre, no sé si más cercano a la naturaleza, pero desde luego no se construye para esto sino para hacinar gente en espacios, y luego en la ciudad lo importante es que sean neutros, que no te digan nada, para poder poner carteles y publicidad, como postes o semáforos gigantescos y con utilidad (biblioteca, juzgado, centro de salud, policía, etc.) para señalarnos a dónde debemos ir o qué debemos encontrar. Vas a una librería vieja y notas el ambiente, recargado de libros, el diseño, etc.Vas a un museo y si no pusiera en su portal museo sino juzgado, sería lo mismo. Me refiero a los modernos. Se ha perdido la capacidad de sorprender. Solo nos queda el pasado: pienso en el Louvre, en la Capilla Sixtina, en el viejo Museo de la ciudad, en la Scala, en el Pérez Galdós antes de remodelarlo y añadirle un pegoste moderno en su parte trasera (el gran teatro de mi ciudad), en esos edificios hechos para perdurar, influenciados por el estilo de moda de su tiempo, cierto, pero que siguen impresionándonos. Un poco drástico para quien no entiende de arquitectura pero es mi sensación como ciudad-ano de a pie.:grin:

  • El otro día en un episodio de «Bones» decían que habían encontrado tierra en los huesos de un cadáver y Hodgins afirmaba que decir tierra era lo mismo que decir nada (me hizo mucha gracia) pues con la arquitectura pasa un poco lo mismo-como con todo, dirás, claro). Yo no soy muy entendida en ella pero reconozco que me gusta… Debí centrarme en una arquitectura en concreto. Me parece que más o menos sé qué tipo de arquitectura te gusta pero más allá de la función, la creación de espacios funcionales a las necesidades actuales y sobre todo al medio ambiente (nos fuimos un poco del tema porque básicamente mi postura es contraria a la del texto pero ahora me siento como obligada a seguir con lo de la arquitectura)…cuando un arquitecto está pensando en un edificio por ejemplo para biblioteca (con libros antiguos y ese olor tan característico, una sala de lectura confortable, zonas de aislamiento para el estudio y a la vez de serenidad) o en un hospital, si es un buen arquitecto piensa en un montón de cosas pero, en las que yo me fijo, (pues no entiendo mucho) son en: su respeto por la zona en la que habita: utilizar materiales autóctonos, no por ello debe ser anacrónico o falso histórico o arquitectura popular, respeto por el medio ambiente, pensar en el tipo de usuario y su naturaleza…el resultado es una obra de arquitectura orgánica como esta http://en.wikipedia.org/wiki/Kaédi_Regional_Hospital…pero, dejando de lado esto, en muchas ocasiones el erudito se aleja…lo que el ser humano necesita es, en mi opinión, alguien que le aporte luz, no sé si me explico…me da igual que Simone de Beauvoir supiese o no la tabla periódica de los elementos…Me da igual que Sheldon Cooper, o en este caso Houellebecq – a quien no he leído, soy así de ignorante (y además de letras, qué mediocridad)- sea el hombre más inteligente del planeta…y qué más da si probablemente tenga síndrome de Asperger y no es capaz de interpretar en absoluto ninguna sensación, ni expresión humana ni de sentir empatía por nadie…me hace gracia que hablen de ciencia ficción pues si por Sheldon Cooper fuese, la civilización sería precisamente tal y como la mayoría de las novelas de ciencia ficción profetizan: sociedades alienadas, inmersas en dictaduras tecnocráticas (no sé si existe esta definición o estoy cometiendo una redundancia), que eliminan a los imperfectos, a los que tienen taras, a los que son feos, a los que son diferentes… me gusta la ciencia ficción, que conste, pero…

  • Casi parece que vaya a interferir en ese tete a tete (¡¡seguro que no se escribe así!!) Entre Lucia y Julio. Pero yo me remito al texto de Houellebecq – que nombre más cabrón- y justifico su opinión diciendo que me parece que en el sXX estuvo muy politizada la cultura, las artes, la vida en general y que esto influyó negantivamente en el arte. Tal vez los grandes seismos totalitarios provocaron que se intentase a toda costa insertar un mensaje politico, de comportamiento, moral; bien con calzador o bien disimulado y así se empobrece la obra al igual que la empobrece la moralina y las moralejas por explícitas y por vender, forzar, una opinión por muy justa que sea.

    La opinión de este señorHouellebecq -que apellido más cabrón que tiene el tío-, ya se sabe que es radical de por sí pero algo de verdad debe llevar. Su referencia a la Ciencia Ficción me parece una boutade (seguro que tampoco se escribe así) pero concuerda con mi idea de que grandes dosis de imaginación y minimizar la erudicción en el arte es bueno.

    Otro aspecto que pudo influir es la prevalencia de la imágen, del marketing para promocionar a los artistas vendiendo productos -las expresión lo dice todo- con artimañas propias del comercio bancario.

    Damien Hirst sería un ejemplo de como el comerciante se come al artista. La sala de subastas Sothebys podría darnos mucha información de como el arte que ya digo que es algo espiritual, inmaterial por definición, comulgó ciento por ciento con el € y con el $.

    Saludos cordiales.

    • ¡Saludos y feliz año Fran! Pues está bien siempre que otra voz se añada al debate, estoy seguro de que Lucía lo comparte. A mí no me parece tan radical en sus propuestas: más radical me parece Bakunin. No es el primero que dice que una época literaria fue una mierda, se dijo del XVIII en España y por qué no va a decirlo él de la segunda mitad del siglo XX. No digo que lleve razón porque habría que mirar la producción ensayística y literaria de esos 50 años, pero su razonamiento de fondo no es del todo descabellado. Por otro lado, lo de Hirst tiene guasa. Lo vengo siguiendo hace años y entre la calavera aquella de diamantes y los museos que dejan que se exponga su obra como un nuevo Da Vinci posmoderno… Bajo cierta perspectiva tal vez sea arte, pero en mi caduco concepto de «arte», no lo es. Una amiga, que fue curadora de alguna exposición de arte contemporáneo, tiene una de las opiniones más certeras que he escuchado sobre este tipo de artistas: cuando vas a las exposición y ves el enorme tiburón disecado -o todo lo que ha disecado- metido en la urna de formol o la sustancia que sea, vivo en ese estado catatónico, por decirlo de alguna forma, te impresiona. Pero luego no te llevas nada a casa. Es una arte, por llamarlo de alguna forma, que es momentáneo, y en estos tiempos todo lo que lleve velocidad encaja perfectamente. Vas, entras, como en el circo, dices: ¡hala, qué pasada!. Y te va a casa igual. Pues eso. Otro debate es si el arte ese que se expone debe llevar algo bajo el brazo o puede ser simple recepción visual, estímulo sensorial, y punto. Un abrazo. 😀

  • Hola Fran, cuánto tiempo que no coincidíamos aquí 🙂 pues yo, la verdad, en lo referente a Damien Hirst es que me parece una mentira…no soy capaz de verle nada positivo ni siquiera ese ¡OH! de primera impresión…me parece un farsante, pero es mi opinión…
    Saludos chicos 🙂

    • Ya llegó la chica a dejar las cosas claras. Y punto en boca -bueno, en lo de Hirst estamos de acuerdo, pero tendría que saber más de arte para dar un juicio crítico más certero o con algún fundamento más allá de mi propia idea de lo que es arte-. 😀

  • 😮 Jules…¿pero qué te he hecho yo? ya has conseguido tener más arte que Damien Hisrt y dejarme anonadada con tu comentario…después dime que soy mala contigo…

  • El texto es tan estúpido, banal y sin sustancia (ni sustento) que, sin duda, sólo podía pertenecer a Houellebecq.
    La desgracia es que si se le considera, no ya un escritor, sino un pensador de este siglo XXI, no deja de tener razón.
    Pero las librerías están llenas de inútiles. Mientras haya papel, todo se imprime. Cuanto más avance Internet más difícil será separar el grano de la paja.
    Al menos nos quedará el polvo en suspensión al removerla, como la inteligencia, perdida.

    • Estoy concluyendo El mapa y el territorio y me reservo el comentario final para cuando la acabe, pero desde Ampliación del campo de batalla a Plataforma, me parece un novelista genial. Otra cosa es si lo metemos en ser un pensador, que no le tocará profesionalmente hablando; no es filósofo, pero al igual que un pintor o un arquitecto, tendrá su visión del arte y el arte es la vida también. La mejor frase de todos tus comentarios, y lo remarco porque tuve el viernes con un amigo esta charla, es la de que mientras más avance Internet más se extenderá lo mediocre y lo permeará todo, según creo entender. Pues sí, ese era mi punto de vista. Dicho lo cual, después de insinuar lo de que es comprensible de que no pueda publicar porque escribo como el culo, y en verdad no escribo como mi tocayo Cortázar o ni tan siquiera como Boris Vian -por lo divertido-, es probable que no publique nunca o que, por eso mismo, publique. No se toca el ego de los escritores, no dices eso en los talleres de escritura que impartes, o qué -seguro que lo tienes en cuenta para no ir pisando egos-. Lo que no haré nunca es publicar una mierda tan grande que me tengas que poner a parir en tu blog sin tener argumentos para demostrar lo contrario, esto es, que puedo publicar algo decente como para no ir, como Juan Ramón Jiménez, robando sus libros a los amigos -por vergüenza, al final todos nos damos cuenta un día que dentro de cinco años escribiremos mejor si seguimos trabajando en ello-. Un abrazo. 😀

  • Recurriendo a las frases tópicas típicas de quinceañeros que escribíamos en las portadas de las libretas: «soy responsable de lo que digo, no de lo que entiendes».
    Disculpa, pero no entendí la parte final de tu texto, lo de mi blog y poner a parir.
    Nadie puede escribir como nadie. Es la gracia del arte.
    Y estoy completamente de acuerdo con tu reflexión final. Siempre escribiremos mejor. Si somos escritores, claro, y si tenemos la curiosidad que da el ansia de seguir aprendiendo.
    Seguro que conoces casos de grandes e ilustres que se apoltronaron en sus obras y ahí siguen empantanados.
    Sobre Houllebecq, lo que leí, me parece que no sabe usar el lenguaje. No sé si será una mala traducción. Pero ni con una buena.

    • ¿He estado borde? 😀 Tengo mis días. Me pasé por tu blog a ver a qué te dedicabas y vi tus premios -enhorabuena- y leí lo de Iwasaki y me reí porque fuiste duro, diría que más que yo con Fuentes -a que sí-. En la práctica lo acusas de no saber ni poner las comas. Yo no lo he leído así que me mantengo al margen, me quedé en Piglia, Villoro, Boñalo y luego volví a Europa y la literatura estadounidense. Le he perdido la pista a las nuevas generaciones hispanoamericanas, o lationamericanas, según leí el otro día a un crítico, porque por lo visto los mexicanos se enfadan ya que «al vivir en el norte de América, son lationamericanos» (sic). Yo pensaba que hablaban una modalidad del español y que hasta tenían una Academia Mexicana de la Lengua -sin el «Real»-, o como la llamen allí, pero debe ser que no.

      Respeto los gustos, a mí por ejemplo Pérez-Reverte me pone de los nervios, pero cada uno tiene sus fobias. 😀

  • ¿Me pasé con Iwasaki? Ni lo recuerdo, tengo una saludable mala memoria para esas cosas.
    En todo caso, seguramente tienes razón, porque tú no te pasaste con Fuentes, sólo diste una opinión basada en unas razones, sin más.
    Lo que sí te aseguro es que ninguno de ellos dos están preocupados por nuestras opiniones.
    Con respecto a Iwasaki, me gusta mucho, así que ya ves que hasta detrás de una crítica puede haber admiración. De hecho, uno de sus cuentos, me parece lo mejor que he leído en toda mi vida y lo uso siempre que puedo, cuando viene al caso y cuando no, en los Talleres.
    En cuanto a lo de latino, sud o hispanoamericano, tanto los mexicanos como los de cualquier otro país, siempre son susceptibles. Yo, la verdad, lo dejaría en hispanohablantes. Creo que España no tiene nada que ver con América, por suerte para ellos. Y sí, existen Academias de la Lengua en todos ellos y funcionan mejor que la «Real», lo cual no es difícil. Pero no dejan de ser tan chovinistas como los españoles, llegando a atribuirse como mexicanismos palabras latinas. En fin, nada que tenga que ver con la literatura.
    Comparto tu fobia, pero creo que el tema Arturo-Dios-Padre-Todopoderoso rebasa el litariro. Cuando se es gilipollas de nacimiento, poco se puede hacer más que demostrarlos con sus palabras y sus novelas. Y confieso que lo he leído: los efectos secundarios saltan a la vista. Así que tengo excusa 🙂

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