Un náufrago en la crisis económica

¿No se sienten, en este maremágnum de catastrofismo económico, en una mesa de debate mirando a izquierda y derecha y con ganas de gritar lo que realmente piensan? Tal vez «una pizca de silencio, por favor», pedirían en un tono quejoso en su turno de palabra; cincuenta y nueve segundos, según el formato de televisión, para volver a enfocar correctamente, pensar en cualquier otra cosa, los entrenados en la meditación calmar la avalancha de pensamientos…

Es tal la fuerza de la vorágine que no es inverosímil que, colapsados, los sentidos comiencen a actuar de forma extraña. El sonido se vuelve sordo y cada vez más lejano hasta acabar siendo sustituido por el latido de las sienes; las sillas de los contertulios y el moderador se vacían, aunque no podríamos reconocer el instante en el que se produjo el fenómeno; el público comienza a desaparecer por zonas, como manchas de un tejido; los cámaras, el regidor, los ayudantes de dirección, los técnicos, se han desvanecido y se queden ustedes asustados e intentando buscar explicación a ese estudio de television donde los focos refulgen en el escenario y las cámaras de televisión apuntan lánguidas al suelo. Puede que unos pocos de ustedes lleguen a la sencilla conclusión de que, simplemente, necesitaban respirar.

Necesitaban, meditan, detener las mareantes cifras de los periódicos nacionales e internacionales, asi como los intentos de apabullarnos con blogs que intentan explicarnos al detalle qué demonios ocurre, lo que sentimos como cuando un matrimonio pelea y uno de ellos insiste en explicar una y otra vez las causas y las consecuencias de la infidelidad que ha cometido, lo que finalmente produce el efecto contrario al deseado por el infiel: al otro le dan ganas de salir corriendo como alma que lleva el diablo. Como si no tuviéramos bastantes con nuestras vidas, con lo terrible y lo maravilloso, continuarían meditando, ¿también tenemos que hacer una tesis sobre economía, doctorarnos en inversión y hacer la cátedra sobre fiscalidad europea? Puede que ya sea suficiente; y que, dada la ineptitud de quiénes me rodean -y de que cada individuo presenta una ideología concreta y en este nuevo mundo de inseguridades parece que la duda, antaño una herramienta poderosa para cambiar e innovar, se ha denigrado por completo, lo que nos lleva a la conclusión de que es imposible hacer cambiar de idea a nadie, un signo que produce una impotencia terrible-, tal vez, piensen, yo, sí, yo podría…

levantarme de esta silla antes de que todos vuelvan

irme a respirar profundamente la humedad de la brisa en la avenida mientras el mar se cimbrea ante mí o beberme con los ojos el rojo de los flamboyanes en un jardín cercano

acordarme de llevarme al sótano, al fondo del lado derecho del cerebro, la crisis económica de los cojones, eliminar todo rastro en mi vocabulario del cojones -aunque tememos que brote en un futuro cercano-, crisis y, por último, económica -para esto se recomienda un potente quitagrasas, sobre todo cuando la palabra ya tiene costra y apesta-

bajarme el baúl de las cosas importantes que está justo en el ático del lado izquierdo

abrirlo

y sacarlas una a una para volver a estar conmigo y con el mundo, un mundo que voy a cambiar, que va a cambiar…

Mientras estos pensamientos van languideciendo, el plató recobra su energía anterior -los cámaras, el regidor, el ayudante de dirección, el público que empieza a cubrir en bloques irregulares los asientos, los contertulios y el moderador que siguen gesticulando como si hubieran permanecido allí todo este tiempo- y, cuando llegue su turno, digan, con una sonrisa llena de bondad y certeza:

-Tengo cosas más importantes que hacer y decir.

Y, tras la mirada perpleja de los contertulios y la incredulidad del moderador, se marchen ustedes a hacerlas y a decirlas. 😀

Imagen: reflexionesdemanuel.blogspot.com

[email_link]

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

2 Comentarios

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Copyright ©  La ciudad creativa