Frost/Nixon
Frost/Nixon es una cinta que trata de uno de los temas favoritos del cine norteamericano: la caída de uno de sus grandes héores o mitos, como es en este caso, que narra la famosa entrevista al malogrado y corrupto presidente Richard Nixon. Y es que los estadounidenses adoran las películas que hablan de sus símbolos -la presidencia de la nación es uno de los más recurrentes en el cine de Hollywood-.
Hay que decir que la cinta no es impecable -su narración es bastante lineal y poco imaginativa, contando con rigor en un falso estilo documental, que ya se hizo mucho mejor antes (cabe recordar la genial cinta Todos los hombres del presidente, con Dustin Hoffmann y Robert Redford y que trataba sobre el escándalo Watergate), y que tiene cierto aire de espectáculo interpretativo, como si el director se apoyase, confiado, en las interpretaciones para ensamblar la historia. Porque esto es lo que parece ser: una película de factura impecable, al igual que un coche recién estrenado. Y, de forma idéntica, uno tan bueno como otro recién salido de fábrica, semejante a otros cientos que uno ha visto antes pero que, más allá de su solidez y su etiqueta de “nuevo”, apenas sorprende. El personaje de Frost, interpretado por un acertadísimo Michael Sheen, sin embargo, no es el de un tipo fácil de encontrar, y llama la atención ese gigoló/presentador que arriesga todo por la entrevista de su vida. Frank Langella, que interpreta a Nixon, forma con sus mirada y matices un Nixon creíble y motor de esta historia (sin el histrionismo de Anthony Hopkins), dejando momentos de verdadera magia interpretativa.
Pero, a pesar de esta calidad actoral, la cinta llega con trompicones en un final arreglado deprisa y corriendo. Otro director podría haber aportado mayor claridad y cierto juego argumental que aquí queda algo descafeinado.
Es una lástima el papel secundario e intrascendente de la escandalosamente bella Rebecca Hall, una talentosa y prometedora actriz que se desayunó dos veces -a mi pesar- a Scarlett Johansson (El Truco Final y Vicky Cristina Barcelona). Frost / Nixon recrea la manufactura clásica de las cintas de líderes históricos del cine estadounidense: unas interpretaciones de altura, una disección del poder con moraleja y unas nominaciones que, probablemente, le traerá a la película algún Oscar.
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