La duda
La duda, galardonada con los premios Pulitzer y Tony, es una pieza teatral adaptada a la gran pantalla por su propio autor, John Patrick Shanley. La película forma parte de ese conjunto de filmes que, teniendo una gran historia y contando con autores de un talento indiscutible, no pasa de ser una buena película pero que no se te hace perdurable en el recuerdo, porque le falta empaque, determinación, peso.
Los cuatro actores de la cinta están nominados a los Oscars, lo que ya avisa de la calidad interpretativa de la misma. Pero resulta que la sensación final es que se ha quedado limitada en sus posibilidades naturales, como si un ajedrecista de talento no se esforzara por aprender y estudiar para lograr mayores logros.
Sin embargo, la película mantiene el suspense hasta el final, tiene a un señor actor como Seymour Hoffman, que está inmenso -¿y en cuál no?- y a toda una Meryl Streep en plenas facultades. Y, además, el desenlace es inquietante, estremecedor, e invita a la reflexión.
Es probable que la crítica de La duda tenga un halo de pesimismo, pero no es en absoluto una cinta errónea. Su artesanía “teatral”, sin duda, le da un aire diferente y muy parecido a otras películas trasladadas de los escenarios al celuloide. La recomiendo sin dudas y espero que, al contrario que a mí, si se les haga perdurable en el recuerdo.
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