¿Por qué maúllan las gatas en el tejado de zinc caliente?

postergataLas gatas saltan sobre un tejado de zinc caliente, con el lomo encorvado y bufando, el rabo enhiesto, girando sobre un suculento salmón ahumado. ¿Qué buscan las gatas?

En La gata sobre el tejado de zinc caliente he asistido siempre a una de las mejores interpretaciones actorales que he visto en el cine: todos están sobresalientes. Paul Newman está más allá que espléndido; Elizabeth Taylor, más que convincente; los secundarios, soberbios. Por encima de Judith Anderson, Jack
Carson o Madeleine Sherwood, destaco -por centímetros- a  Burl Ives, imponente, con un físico demoledor, que es capaz de robar protagonismo a todos en cuanto entra en escena. El patriarca perfecto; tanto en su calidad como actor como en su físico orondo me trae a la mente al maravilloso Charles Laughton. Pero claro, Laughton para mí es más icónico y un intocable.

gata5Alguna de sus frases pasarán a la historia, como la de los monstruos sin nuca, o la continua repetición de “Rick”, ese nombre que aparece en casi cada línea del guión. “Rick, Rick”, pide desconsolada Taylor, que quisiera recuperar al hombre que ama aún conociendo su amor por…

¿Por quién? ¿Por otro hombre? ¿Acaso la amistad entre él y Skippy fue algo más que una amistad? Tennessee Williams traslada de nuevo la homosexualidad a su genial obra, que no parece ocupar un primer plano en el argumento de la cinta, más preocupada por las relaciones paterno-filiales, el amor perdido, la venganza, la carencia de amor propio, la hipocresía  en la familia… Pero la homosexualidad está latente, justo detrás de la cortina, al igual que Polonio yace muerto en Hamlet tras otra. En ambos casos, son un síntoma. En Hamlet, de la venganza trágica del príncipe de Dinamarca, consciente en todo momento de lo que hacía, concentrado en su misión de desconcertarlos a todos; en La gata…, de todo aquello que uno intuye como veraz pero no puede o no sabe enunciar sin distorsionar la realidad imperante, porque podría llevarla al caos.

gata18Newman está soberbio. Su papel de alcohólico -nada es lo que parece-, sus desplantes a Taylor -recuerdo cómo caía su muleta y le pedía a Maggie “la gata” que se la alcanzara, en un crescendo amenazante-, los diálogos con su padre… Brick, su personaje, es uno de los mejores logros profesionales de Newman, sin duda, y no fue la única vez que Tennessee se cruzó en su camino. El propio Tennessee comentó que, si de algo estuvo satisfecho de la adaptación al cine, es del papel de Newman, que consideró lo mejor de la cinta. De otros aspectos no estuvo tan de acuerdo, sobre todo en cómo solapa el tema de la homosexualidad el director, que en la obra de teatro original era más evidente.

Y de Elizabeth Taylor, ¿alguna vez se vió una mujer más enamorada y preocupada por su marido? Maggie es una luchadora, una gata callejera, que trata de devolver a su marido a donde cree que le corresponde. Y está preciosa radiante, en unas escenas donde aparece sensual y en ropa interior, algo transgresor en el cine de la época. Esta sensualidad y el tema de la homosexualidad fue demasiado para el puritanismo estadounidense, padeciendo la cinta unas críticas muy desfavorecedoras e injustas.

Cada vez que retomo la película mejora, y es el mejor piropo que se le puede hacer a una película. Las escenas que se van sucediendo, una tras otra, a ritmo pausado donde el diálogo lo es todo, las lecturas nuevas que se encuentran tras cada visionado, me hace situarla entre una de las mejores películas de todos los tiempos, aunque sólo sea por su calidad actoral. Me gusta porque es casi teatro dentro del teatro; de nuevo, Hamlet.

*Esta reseña se debe a mi anterior artículo, donde para ejemplificar las élites puse un cartel de Dulce pájaro de juventud -otra de mis múltiples favoritas de la historia del cine-, en donde Paul Newman representa un fracasado que intenta retomar el amor de una antigua novia, cuya clase social está por encima de la suya -para él representaría un ascenso-, mientras seduce a una estrella del cine muy venida a menos, procurando sacar tajada del asunto.  Ed Begley está genial como secundario -de nuevo, el patriarca-. Diría que también está soberbio aquí, y entonces pensarían que soy un fan de Newman y que no tengo criterio objetivo -Newman, como todo actor, tuvo su época de declive y actuó en cintas de segundo nivel-, y tendrían razón. Así que no lo diré.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

4 Comentarios

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  • Es una de mis películas favoritas, totalmente de acuerdo contigo en todo. Las interpretaciones a cual mejor, tanto de los principales como secundarios. La he visto muchas veces y siempre le encuentro algo.
    ¿La peli donde Newman intenta seducir a una actriz ya mayor no es DULCE PAJARO DE JUVENTUD?
    .-= Último artículo del blog de Flordegato… Pintar un buen cuadro =-.

    • ¡Hola! Pues no sólo tienes razón sino que TIENES RAZÓN 😀 y ya mismo cambié el póster por el real. ¡Qué despiste!

      Como digo siempre, un blog es el artículo más los comentarios del artículo, así que de alguna forma es una actividad en grupo. Muchas gracias por el apunte, has estado rapidísima. Me “piro” a tu blog a hacerle una visita a ver de qué va.

      ¡Un saludo! 😀

  • Por aportar algo nuevo, ya que en el resto estoy de acuerdo, apunto que en esta ocasión -y sin que sirva de precedente- el título español es mucho más sugerente que el original en inglés. Esa “gata sobre el tejado de zinc, caliente” gana mucho con una pausa, una coma o una simple lectura entre líneas.
    .-= Último artículo del blog de hombre perplejo… Cómo calienta el sol… =-.

    • Desde luego, el traductor estaba mirando los fotogramas de Liz Taylor cuando decidió añadir esa sutil coma. Soy fan de los títulos originales siempre que puedo, pero la tradición de doblaje española lo dificulta.

      Una cinta de esas con las que desmitifico que Newman era un guapo más al que le hacían papeles a medida. Al contrario: él buscaba los otros.

      ¡Un saludo! 😀

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