Crónica de un año en la blogosfera

cronicaEsta crónica la he escrito para meditar sobre el año que llevo escribiendo en el blog. La mecánica de las redes sociales, qué se puede esperar de un blog, el sistema que los regula, y sobre todo las opciones de cambio o las rutas alternativas al emporio vigente.

Como todo conocimiento me genera curiosidad, con el paso del tiempo he ido incorporando opiniones sobre los líderes en la red, los intereses creados, la apabullante información tecnológica que minimza los contenidos sobre las humanidades en la red, y me he encontrado un mundo virtual bastante similar al real.

Una pequeña decepción frente a las expectativas publicitarias de lo que es internet, que tiene muchas cosas buenas y unas cuantas extraordinarias. Se están fraguando cambios a grandes ritmos, pero, al mismo tiempo, la condición conservadora del hombre genera que sean en realidad pequeñas correcciones dentro de un sistema que funciona como un mecanismo automático.

Estoy aprendiendo sobre estos temas leyendo aquí y allá -me encanta la sociología, la antropología, la psicología, y todas tienen un marco de actuación estupendo para aplicarlo en, por ejemplo, el comportamiento de las redes sociales-, consultando esta o aquella opinión, contrastando. Sólo con cierto nivel de conocimiento podemos tomar decisiones que se acerquen más a una mejora del estado actual de las cosas.

También hay una intención no oculta de reírme y pasármelo bien lanzando dardos a diestro y siniestro, procurando ser lo más coherente posible con mis argumentaciones. A veces pienso que la sátira la ponen en bandeja.

Me interesa destripar lo que hay detrás de este sistema de cuatro gatos que opinan del sexo de los ángeles: generar debate, abrir el diálogo a nuevas ideas por más surrealistas que puedan ser, y sobre todo difundir una visión del mundo que surge de confrontar lo real y lo ideal.

Estoy convencido de que si tomara tres o cuatro artículos sobre un tema determinado encontraría contradicciones. Pero, al mismo tiempo, estoy seguro de que el espíritu de cada uno de ellos es el mismo.

Lo mejor de escribir en un blog no es la tiranía de los números. Lo mejor es el contacto con alguien que un día, no se cómo ni sé con qué pretexto -Benedetti-, decidió que tenía que opinar de algo.

No me gusta que la gente no diga lo que piense. La que acepta el devenir de las cosas. La que no es escéptica. Cada uno tiene un espíritu propio. Pero no hay que permitirle  a la pereza que sea narcótico de nuestra vitalidad. Vale: llámame idealista.

Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera,
nadie quiere que adentro algo se muera…
Hablar mirándose a los ojos
sacar lo que se pueda afuera
para que adentro nazcan
cosas nuevas…

Mercedes Sosa.


Escribir en un blog

Escribir en mi blog se ha convertido en un medio interesante para opinar y dar rienda suelta a mi escritura. El simple hecho de tener que dar una coherencia a un texto ya obliga a ejercitar la palabra.

He apreciado que ahora escribo diferente a cuando empecé. Digamos que he aprendido a desarrollar una especie de “escritura blog”, más concreta y sintética, a pesar de que mis artículos no sean precisamente cortos.

También he aprendido el respeto y la solidaridad con otros compañeros de la blogosfera. Al principio, me resultaba extraño que gente con blogs dedicados a temas que no me interesaban demasiado me siguiera o me hiciera críticas a los artículos.

Luego llegué a la conclusión de que precisamente esa diferencia no es sino de elección: y he decidido seguir, tras meditarlo mucho, a gente que comparte otras ideas u otras visiones de la realidad, porque si en un instante encontramos un punto de encuentro significa que esa diferencia es sólo aparente.

Me gusta seguir y visitar a quien me visita como detalle de cortesía y por interesarme en lo que escribe y sobre todo cómo. Así he encontrado, e irá en aumento, varios blogs. Algunos de ellos los cito en mis enlaces, pero otros muchos los tengo en mi Google Reader.

Hay mucha gente escribiendo cosas interesantes por ahí y no tengo tiempo real de visitarlos a todos, pero intento revisar mis sucripciones y si algún tema me interesa acudo al blog a dejar un comentario.

En la red de Bitacoras.com, la red de blogs que más visito aunque estoy en varias más,  procuro comentar los textos que voto. Creo que votar un texto debe llevar aparejado, en la medida de lo posible, el comentario del porqué de tu voto y, de forma inexcusable, su lectura.

Me considero, sin embargo, una persona que tiende más a la escritura y a la acción con la palabra que alguien que tiende más a buscar información y opinión.


Opinólogos, pavos reales y demás rara avis.

Al interesarme en todo lo que rodea la dinámica de los blogs, llegué a las redes sociales y a la estructura de una cosa llamada “blogosfera”. Yo pensé que esto se trataba de exponer tus ideas, ni siquiera tenía una idea concreta de cómo hacerlo. Pero en internet está todo regulado.

Cómo debes escribir un artículo, qué plataformas de gestión de tus contenidos usar, en qué redes sociales debes estar sí o sí. Este gigantismo de las redes sociales como Twitter o Facebook crea un imperio de hecho donde el usuario no tiene mayor capacidad de elección. Digamos que existen algunas autopistas que son de obligado recorrido cuando uno accede a la red.

Otra de las similitudes con la vida real -frente a la virtual- es el funcionamiento de las jerarquías y las redes sociales. Los opinólogos y sus amigos en la blogosfera se autoreferencian. Funcionan como un sistema de élite -que no reconocen-, donde justifican que se conocen entre ellos como Rockefeller diría que como es más amigo de Tony Blair y G.W. Bush prefiere ir con ellos a cenar que con su vecino, al que lamentablemente no conoce de nada.

Estaré siempre contra este tipo de sistemas, y apoyaré iniciativas en las que las relaciones entre los miembros de la blogosfera tiendan a la horizontalidad frente a la verticalidad. ¿Que ahora no hay? Pero no significa que no se puedan crear ni que podamos cambiar el modelo.

Respecto a estos líderes estadísticos, de los que no me considero representado como ellos no deberían estarlo conmigo, una pregunta: ¿a cuántos de esos seguidores (suscriptores) que siguen a ese  (autodenominado por la estadística) líder son seguidos por éste?

La mayoría de los blogueros de los blogs seguidos por cientos o miles de suscriptores apenas siguen a un 5% o 10% del total. Quizás seguir a un número reducido de gente -y ser exclusivo- sea cool en la blogosfera.

El simple hecho de que el software privado de una empresa como Google favorezca a determinados sitios webs y blogs y el sistema de sindicación (RSS) constituye una dictadura.

Hay que inventar medios alternativos para que la función principal de un blog no esté mediatizada por su capacidad para convertirse en un hipotético negocio. Desvirtúa la esencia de la creación: es como si cada escritor o músico sólo compusiera para ganar dinero.

Hay que pasar, por la fuerza, por el aro de Google. Y mostrarás tu “importancia” en la blogosfera por el número de suscriptores y visitas que te asigne el sistema Google. ¿Esto no es monopolio? Y el factor calidad dónde se encuentra.


La ley del embudo: la tiranía de Google.

Las cuentas están claras. Google tiene un 65% de personas que lo eligen para buscar información frente a la supuesta unión de Bing y Yahoo, que daría un 28%. En la práctica, esto significa que 6 de cada 10 personas eligen Google.

Por esta razón, navegando en la red para saber qué puedes hacer con un blog, te inundan a cientos de miles de páginas sobre cómo posicionarte mejor en las búsquedas, compartir tus artículos en redes sociales, optimizar, estar a la última en tecnología y diseño, etc.

Te invitan una y otra vez a seguir nuevos consejos: ¡haz esto! ¡haz lo otro! ¡has mirado bien aquí! ¡usa esta técnica! ¡lo re-último! Y todo para que aparezcas antes que otros en la búsqueda de resultados, te de la opción de que se detengan en tu blog y obtener más visitas. Este aumento se traduce  en una posible ¡y real! rentabilidad económica, aseguran.

Esta rentabilidad, sin embargo, sólo te sirve si has enfocado el blog para buscar este rendimiento. Las diferencias entre un blog con un interés de difundir opinión sin más y otro con una estructura de negocio son muy acentuadas.

Pocas veces se ha dado el caso de que un blog que naciera con un propósito que no fuera de negocio se haya convertido en una fuente de dinero. Lo que sucede es que estos son los casos llamativos. Y son citados como reclamo para que cualquiera se anime y pueda pensar: ¿y porqué yo no voy a conseguirlo? El sueño americano inunda la red.


Conclusión

Estoy contento de mi año en la red. He conocido gente nueva, siento que cuando escribo tengo gente interesada en ello y que sea poca me hace sentirme como esos músicos de culto que prefieren actuar en pequeños locales. El que no se consuela es porque no quiere. 😀

Me encanta mi blog. 😀

[email_link]

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

Un Comentario

Deja un Comentario
  • (añade mentalmente la melodía 😉 )

    Muchas gracias a tíii
    Muchas gracias a tíiii
    Te deseo yo mismo
    Un día con aire acondicionadoooooo 👿

    Ahora en serio, gracias por los ánimos y por las lecturas y el tiempo que te tomas en leer el blog.

    ¡Un besote! 😀

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Copyright ©  La ciudad creativa