Kitsch
Un objeto puede ser kitsch por sí mismo, o convertirse en kitsch según su contexto o uso. La palabra kitsch no sólo se refiere al arte sino a cuestiones como la decoración, el entretenimiento, la política o la religión. Es importante puntualizar que el mal gusto no es el atributo principal de lo kitsch, también puede implicar un gusto corrompido o una originalidad fingida. Incluso hay quienes afirman que tiene más que ver con la ética que con la estética.
Lo kitsch es aquello que ya está “consumido”, que, como afirma Eco, “llega a las masas o al público medio porque ha sido consumido; y que se consume (y, en consecuencia, se depaupera) precisamente porque el uso a que ha estado sometido por un gran número de consumidores ha acelerado e intensificado su desgaste”.
Para Kundera –La insoportable levedad del ser– el kitsch elimina todo lo que es humanamente inaceptable, y allí donde el creador escapa de él puede crear obras inesperadas; la fuente del kitsch es el acuerdo categórico con el ser.
El kitsch se aplica y pertenece a:
1. Manifestaciones, Productos y/o servicios de tercer mundo, en su mayoría barrocas, populares y/o artesanales.
2. Manifestaciones, Productos y/o servicios de primer mundo, minimalistas, de boutique de diseñador, diseño industrial, web art, etc.
3. A las oligarquías del tercer mundo que financian mansiones que con una estética kitsch, conjuntan sirvientes negros, replicas de animales tamaño natural, objetos de África e India, muebles Luis XV, candiles majestuosos, etc.
4. Al mundo del arte latinoamericano que se nutre de lo popular y concibe el pop como análogo a la artesanía.
5. Al mundo del arte del mainstream internacional que se nutre de la tecnificación y de los nuevos sistemas electrónicos y concibe el pop como industria y tecnología.
6. A las muchas casas donde la idea de hogar se resume en una tetera laqueada y un juego de cocina con ocas para la buena suerte.
7. A creaciones artísticas o no que son kitsch a pesar suyo, consciente o inconscientemente o sólo después de mucho esfuerzo e intención.
Son kitsch:
- Los relojes de Madonna
- Art Press
- Pollock en pegatinas para el coche
- Neruda
- Los souvenirs de la Tate Modern
- Lápiz de labios gloss
- El Messenger
- Los nuevos narradores
- Ferrari cuando pierde
- El código de barras
- La bandera de la Unión Europea
- Réplicas de Sopas Campbell con pegatina de 50% de descuento
- Cerámicas de galletas de la buena suerte en fucsia y ocre
- Guarderías donde hay máquinas que venden PizzaHut y Pepsi.
“Antes de que se nos olvide, seremos convertidos en kitsch. El kitsch es una estación de paso entre el ser y el olvido.”
Milan Kundera, La insoportable levedad del ser.
Fuentes: El artículo se ha basado tanto en la novela La insoportable levedad del ser, como en el genial artículo de María Vázquez Valdés, El arte kitsch: puro corazón, donde también habla de la relación entre el kitsch y la novela.
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