La novela de Genji

novela-de-genjiHacía mucho tiempo que quería escribir algo sobre el Genji Monogatari, traducido al castellano como La novela de Genji, una de las cumbres de la literatura universal, a la que algunos críticos comparan con obras de la categoría de El Quijote o En busca del tiempo perdido (por más que Harold Bloom la considere menor que ésta y la llame El romance de Genji).

Antes de entrar en la novela, hay que hablar de un problema filológico, al menos, y no es menor: la traducción del Genji Monogatari se hizo en español a partir de la inglesa de Arthur Walley -en las ediciones de Destino en que la leí-. Por lo tanto, no tenemos una traducción del original y esto siempre deja un mar de dudas, sobre todo por ser de una traducción puente realizada en 1933. ¿Qué hemos perdido en esta traducción? ¿Por qué no se ha podido acceder al original?

En la edición de Destino (en dos tomos: Esplendor y La Catástrofe), además, para acercar al lector la vida del Japón del periodo Heian, que es en el que se producen los hechos de la novela, se añaden numerosas notas al pie, en algunos casos muy extensas. También, antes de cada capítulo, han decidido añadir una breve descripción histórica y social de la época.

Una vez aclarado este problema, que no es menor, vayamos a la novela. Lo primero que hay que mencionar es su gran extensión (no tiene nada que envidiarle a Guerra y paz), recorriendo con gran precisión la historia del príncipe Genji, incluyendo, en especial, su vida amorosa -a Genji le encanta seducir mujeres y por todas siente un amor desenfrenado, las ve delicadas y con una caligrafía sensible y digna de seres nobles y hermosos, y no es ironía-, su recuperación del poder imperial -porque Genji era “El elegido”, aunque no llegue a ser emperador- y la vida de sus hijos tras su muerte.

Multitud de personajes aparecen en la novela, y reconozco que a veces perdía el hilo de quién se acostó con quién y los grados de relevancia en la corte imperial japonesa o los parentescos; es una narración con tendencia a lo laberíntico.

Las mujeres no pueden escapar al ansia de Genji, que es un mujeriego desenfrenado y platónico, arrepentido siempre después de consumar el amor con sus extraordinarias mujeres -todas lo son-. Pero Genji, además, encarna el héroe que brilla con luz propia, transmite un aura de divinidad allá por donde camina, sin que su relación con damas de baja alcurnia le quite lustre. Sin embargo, Genji mantiene una amante (Murasaki, la narradora) a perpetuidad, por más que su impulso le lleve siempre a la busca de lo que no puede alcanzar. Lo que suceda luego es cuestión que le corresponde averiguar a quien lo lea.

¿Impresionado? Sí. La delicadeza en la representación de la naturaleza al inicio de cada capítulo y la instrospección psicológica de los personajes, así como una trama que no decae y siempre tiene una vuelta que vuelve a atrapar la lectura, son signos ineludibles y característicos del Genji y que encuentra eco en la literatura japonesa (léanse pasajes maravillosos en El rumor del oleaje, de Mishima). En Japón, entre los años (c. 978? – c. 1014?), existió una mujer que no tuvo una herencia literaria como la que poseemos nosotros en la actualidad.

Entonces, sin duda, hablamos de talento. Me descubro ante esta dama de la corte, Murasaki Shikibu: inteligencia, ironía, sutileza, se destila en su narración según avanza la novela. La novela de Genji tiene que ser necesariamente leída, con paciencia, en algún momento de nuestras vidas. Y si elegimos no leerla, estamos en nuestro derecho.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

2 Comentarios

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  • La elegancia y morosidad del relato es impresionante. Por morosidad me refiero a la carga anacrónica que conlleva leer un texto tan pausado para nuestra aceleradísima mentalidad. Describe vidas tan ajenas a este siglo de malos humos y horteras luces de neón que parece el rescoldo dorado de sueño milenario.

    • Es una novela tremenda, a mí me queda el segundo tomo que sacó Destino, pero la primera parte es espectacular. Sí, esa cadencia es muy peculiar, también se aprecia en otras novelas de autores japoneses, tal vez Murakami no sea el máximo exponente de esto. Shikibu era una maestra, con una capacidad de introspección hacia los demás, de ver dentro, espectacular. Preciosa novela, eso sí, como bien dices, para lectores que saben esperar. 😀

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