Aragonés, Del Bosque y el periodismo deportivo

microfono-radioEspaña ha perdido con Estados Unidos 2-0 en la semifinales de la Copa Confederación. Y el debate sobre Aragonés y Del Bosque se aviva.

El periodismo deportivo de este país, bajo mi punto de vista, se mueve, desgraciadamente, en los afectos. Se aleja de la objetividad deportiva; los periodistas se convierten en forofos de sus equipos: Tomás Roncero, Pedro Pablo San Martín, Jose Luis Carazo, etc., y explican el deporte a través de la cercanía emocional a unos determinados colores. Se mueven, de continuo, en la justificación basada en el populismo para los males, y en la degradación del contrario aunque sólo sea para que las penas sean más llevaderas.

Tampoco se aleja demasiado, dirán, de los periodistas políticos, que se mueven en también en parámetros definidos según el periodista: Federico Jiménez Losantos, Enric Sopena, etc.

La cercanía y el obtener la primicia por parte de los que son foco de atención -entrenadores, jugadores- motivan afectos y desafectos. Desde que tengo uso de razón, el periodista alardeaba de ser amigo de tal o cual jugador, de llevarse bien con ésta y otra estrella, y uno elegía cadena en la que  un periodista insinuaba que había metido los micrófonos dentro de las camisetas.

Sin embargo, el periodista, que trabaja para informar y generar opinión, puede pasarse una hora desgranando las miserias y la podredumbre de un deportista porque le ha traicionado. Esto sucede en la vida común, no sólo en la profesión periodística. Uno tiene amigos, y con ellos mantiene relaciones que van evolucionando, a mejor o a peor, según se den las circunstancias.

A Aragonés le llovieron palos por todas partes. Le llovieron tras crear un equipo de fútbol con identidad propia. Nadie le podría haber acusado de mal entrenador si no hubiera ganado la Eurocopa, por la sencilla razón de que sus predecesores, Clemente, Camacho, etc. tampoco la habían conseguido.

Pero a Aragonés, incluso los que lo defendieron por sus aportaciones futbolísticas, con la voz bajan señalaban su mal comportamiento con la prensa. Yo escuchaba la radio para saber cómo iba a jugar España en la Eurocopa. En cambio, lo que oía era que el seleccionador no había dado rueda de prensa, y el periodismo hablaba de traición a los aficionados. No me quieran engañar: traición a sus propios intereses económicos, porque venden más periódicos con la rueda de prensa de Luis Aragonés, con la polémica siempre asomando por alguna parte, que sin ella. Lo recurrente era que había insultado a un periodista, o que le había dicho que no hacía declaraciones; considero aún peor que, en las retransmisiones de las semifinales o en la  misma final de la Eurocopa, durante el partido,  hubiera periodistas ¡afirmando que acabaríamos perdiendo porque sus decisiones eran equivocadas! Pero para tener razón no basta con desear que los acontecimientos nos la quieran dar.

La respuesta de estos periodistas fue obvia: una vez ganada la Eurocopa,  había suficientes materiales para ningunear la figura del seleccionador. La venganza del periodista, inflamando las masas como Marco Antonio frente al cadáver de César, fue terrible. Había que echar a Luis de España. Y Luis se fue, por voluntad propia y porque, casi con toda seguridad, no tenía un proyecto en primera división. El caso es que los Marco Antonio, que buscaron a otro nuevo César al que adorar, se acogieron a Vicente del Bosque, el tipo que nunca se mete con nadie, razonable y juicioso.

Un caso que me llamó la atención fue el de Jose Ramón de la Morena, en la SER. Era la cadena que más escuchaba, hasta que a de la Morena le daba por hacer homilías al más puro estilo Jose María García: lo malo, al final, se acaba pegando; ¿alguien considera que es un buen entrevistador? Lo mejor que tiene El larguero es el equipo del que se rodea: Manolo Lama, Paco González, etc., y del director del As, Alfredo Relaño, digo: es el rey de las perogrulladas. Sólo hay que leer sus artículos publicados en la web de As para darse cuenta de que no cuenta nada. Es un bluff.

En El larguero, escuchaba un retrato cercano a la venganza personal. El abuelo al que había defendido, decía de la Morena, y que le había decepcionado. Sin embargo, a través del enviado en las concentraciones, Aragonés deslizaba información privilegiada sobre sus pensamientos.

Es difícil que, en un medio de comunicación, todo el mundo comulge con una idea concreta: que en la SER todos estuvieran a favor o en contra no es una buena estrategia de márketing -y con esto no pongo en duda la credibilidad de los periodistas de PRISA: sólo digo que acentúan los puntos de vista extremos-. El espectáculo es encontrar diferencias de opinión. Sin embargo, en términos generales, desde la SER, o sea, PRISA, Aragonés era persona non grata, y durante la Eurocopa, sólo el juego de la selección evitó que salieran los cuchillos, que se habían estado afilando con el argumento de que Aragonés había dado su palabra de abandonar el banquillo tras el mundial y no lo hizo. Marca hizo una campaña de persecución que era realmente de juzgado de guardia.

Pero, me pregunto: ¿el periodismo deportivo no tiene que moverse en ámbitos de objetividad, alejados de la pasión? Es probable que sea menos espectacular y que, a fin de cuentas, hay que crear expectativas en las portadas y en las tertulias radiofónicas. La prensa es un negocio. Y el deporte mueve millones de personas: sólo hay que ver la audiencia sobre un “Debate sobre el Estado de la Nación” y un partido de la selección. No hay color. Bueno, sí: once de rojo.

Por tanto, objetivamente hablando, que Aragonés no quiera hacer declaraciones y diga a un periodista que le deje en paz, que éste insista y luego el seleccionador despotrique y lo mande a Burgos de malas formas, a mí me parece intrascendente. Aragonés no estaba en la selección española para llevarse bien con nadie. Estaba como profesional, y jamás vi en una rueda de prensa ir a machacar a nadie; había que escuchar qué preguntas y cómo, en un momento dado, estaban todos preparados para provocarle.

Cuando salió en “Tengo una pregunta para usted”, de nuevo de la Morena nos desenmascaró al personaje: Luis, que no es bobo, decía de la Morena, del que tampoco diría que es bobo, había vendido una imagen de forma inteligente. Pero mire, le diría yo a de la Morena: que yo no quiero saber cómo es Luis Aragonés en la intimidad ni si le paga las copas a los amigos. Que yo lo que quiero es que analicen el juego, con especialistas, que desmenucen a los contrarios, que planteen posibilidades tácticas, que si tal o cual jugador en esta o aquella posición generaría esta u otra expectativas. Y, en último grado, lo que deseaba era que ganara la Eurocopa y disfrutar con un sistema de juego, el famoso “tiqui-taca”, que es una maravilla. El sueño de todo deportista: ganar jugando bien.

Cambio de registro: salto a Vicente del Bosque así, de sorpresa. Del Bosque ganó dos Copas de Europa, con un equipazo tremendo. Le añaden el ser un hombre que domina los banquillos por su talante tranquilo. Del Bosque, al que considero un entrenador sobrevalorado, y ahora explicaré el porqué, tuvo un equipo hecho. No asumió un Real Madrid en construcción. Era un equipo de estrellas. Y, además, los entrenadores que lo sucedieron -López Caro, Luxemburgo- lo hicieron aún mejor.

Del Bosque jamás entrenó a otro equipo. En el suyo, ya estaban Raúl, en una época álgida de su fútbol; Zidane, Figo, Roberto Carlos… Los años dorados de Florentino. ¿Qué resultados habría tenido Del Bosque en otro equipo? ¿Alguna vez dirigió a un Valencia, Sevilla, Villarreal, Betis, Mallorca…? Del Bosque tuvo su equipazo y no fue a ningún gran club europeo, fueran las circunstancias que fueran.

Viajó a Turquía a entrenar, al igual que Aragonés lo hizo al abandonar la selección, y a ambos les fue mal. Sin ser ventajista, porque al menos Aragonés acabó la temporada, lo dejaremos en que ambos volvieron tras una temporada mediocre. Es cierto que podría haberle pasado otro tanto de lo mismo a Aragonés, ser despedido a los pocos meses, porque es un fútbol de segundo nivel europeo y sus clubes son dirigidos de forma atípica.

Del Bosque, de nuevo, no sólo asume un equipo hecho, con un sistema que intentó cambiar alguna vez con extremos, para luego volver al sistema de Luis. Madrecita, me quedo como estoy. Y no sólo hecho: un equipo ganador. Un equipo que ha ganado ya un título de esa relevancia no tiene el mismo “peso” que un equipo que se queda a las puertas del título.

Del Bosque, en un partido contra los Estados Unidos donde la forma física ha sido un hándicap para el equipo nacional, no aprovecha los cambios y, como se dice en el argot, “muere” con los titulares. El cambio de Cazorla y no aprovechar un tercer cambio a quince o veinte minutos del final, por ejemplo para colocar a un goleador especialista en el juego aéreo como Fernando LLorente, no se entiende muy bien. Ni, tampoco, que no hiciera un cambio en el centro del campo, con Silva principalmente, que aunque “tocado” físicamente, podría haber jugado quince o veinte minutos. Medio cojo es mejor que todo el centro del campo de los estadounidenses y, encima, hubiera incorporado frescura.

Ahora hagamos examen de conciencia, futbolísticamente hablando. Del Bosque no es, de repente, un mal entrenador, pero hoy no estuvo. Los entrenadores toman decisiones y en éstas radica su éxito o fracaso. Pero Del Bosque, con meridiana claridad, se diría que aguardó a que lo natural, que España es superior, se impusiera frente a la resistencia de los gringos. Que un golpe de genialidad de Villa, Torres, Cesc, Xavi decidiera la remontada. Ahora tendrá que asumir riesgos y no esperar que a veces las cosas sucedan porque sí, y basarse exclusivamente en la calidad de sus jugadores.

Un entrenador ayuda siempre a un equipo con sus decisiones. Cuando no las toma, malo. Si fuera Aragonés el que pierde hoy, estaría muerto deportivamente hablando, y las críticas serían feroces.

Aragonés nos dió una identidad, una Eurocopa -que, a mi juicio, es menor que poseer un estilo definido de juego-, y dentro de unas generaciones, con otros periodistas deportivos, recogerán que España tuvo una identidad futbolística, y que con un fútbol preciosista encandiló al mundo con un tal Luis Aragonés, leyenda de nuestro futbol como entrenador y jugador -y no soy del Atlético de Madrid-. Y luego vayan a explicarles porqué una gran parte del periodismo deportivo sopesó su actuación profesional desde la empatía personal. Es como si un directivo de Iberdrola o Microsoft cobrara según lo bien que se lleva con sus compañeros y no según su rendimiento profesional.

¿Es éste el periodismo que nos merecemos? Sí, es divertido, ameno, pero roza con lo más ridículo, en ocasiones, de la “prensa rosa” y el populismo forofista más rancio. El amiguismo produce un periodismo de un nivel intelectual mediocre, deteniéndose en aspectos ajenos a la objetividad. Es como si un periodista político estuviera hablando de cómo es Obama en la intimidad de su familia, en vez de hablar de su programa electoral. La prensa deportiva se ha vuelto sensacionalista, y como tal, se vuelve mediocre por momentos.

Me quedo con las ganas de titular el artículo: Del Bosque, el tipo con suerte. 😀

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

6 Comentarios

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    • ¡Hola Gerardo! Gracias por tu comentario. No, no nos la merecemos. Yo, insisto, me divierto y me lo paso bien. Pero necesito mucho menos sensacionalismo y más profesionalidad, porque circo a todas horas me satura, y más cuando hay odios personales de por medio.

      Yo coincido también con el artículo 😀

  • lo suscribo del principio al final, muy bueno, no se si pedirte permiso para reenviarlo o para pegarlo en mi blog… a ver si el trabajo me deja un respiro y puedo volver a el..

    • ¡Hola Emiliano! Gracias por tu comentario. 😀

      Tengo una licencia creative commons, que puedes leer en Acerca de, que permite copiarlo siempre que se nombre al autor. Con eso o con que pongas un enlace a este blog, eres libre de hacerlo 😀

      ¡Un saludo!

  • La prensa, los periodistas, la afición, todos habíamos previsto el pase de España, la victoria que nos colocara a un paso de repetir éxito y otro momento cumbre en la historia de un fútbol el nuestro, escrito a base de sudores. Sufrimientos basados en noches como la de este 24 de junio en Bloemfontein, mucho más acorde con una leyenda, la Roja, que aún estaba anclada en otra noche, la del Prater de Viena.

    Un saludo desde El Enganche

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