Defensa apasionada de mi identidad

francisdrake

Un cierto menosprecio de la lengua, su reducción a niveles ínfimos y su sustitución por una cultura de la mera imagen, está en el ambiente. Hay, en suma, un cierto desprecio por la literatura. Los políticos ya no hacen citas literarias. Ser un poeta ya no es una categoría social y pública.  La literatura, que ha sido la vía de la inteligencia, de la crítica, de la enseñanza, tiende a reducirse a un pequeño grupo de gente marginal que apenas cuenta si no es para recibir de tarde en tarde un premio. Nos movemos en el círculo de lo práctico, de lo medible y comprobable, de lo simple y al alcance de todos, de lo aséptico.

Francisco Rodríguez Adrados en su discurso de entrada en la R.A.E, hace más de diez años.

I. Una lengua en deterioro.

El vocabulario de las personas se reduce paulatinamente, y por lo tanto disminuyen sus ideas. Perdemos vocablos y conceptos como perdemos capacidad de ideación y observación. El gran vínculo de las masas ya no son las novelas donde brillan las palabras, sino el cine y la televisión, donde se deforman.

II. La democracia de la lengua.

Gabriel García Márquez: “simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros”. Si simplificamos la gramática nos simplificaremos a nosotros mismos. La consagración del idioma viene dada por los propios hablantes, pero ahora no es así: ahora, quienes están en el poder difunden sus mensajes y los hablantes lo toman como prestigioso.

III. La gramática y la gimnasia.

Aunque a los deportistas les resultan aburridas las tablas gimnásticas, les sirve para lograr esfuerzos superiores. En la escritura y en la lengua, la “gimnasia” nos permite acceder a estadios de razonamiento y cultura más elevados. Nuestra sociedad nos ha dotado de medios para ellos.

IV. La música y la gramática.

Ningún estudiante de música rechazaría el solfeo como algo que atase su creatividad, ni la “ortografía” que una partitura precisa. El solfeo y la armonía sólo ponen una condición básica: se prohíbe desafinar. La desafinación se puede demostrar con instrumentos electrónicos, pero no existen mediciones físicas ni electrónicas sobre cómo se desentona en el lenguaje. No hace falta estudiar gramática para escribir y hablar “con corrección” como no hace falta aprender solfeo para tocar la flauta. Pero al final el resultado musical deberá coincidir con las normas que había cumplido el más educado intérprete de cámara. Así, un buen autor no podría escribir sin gramática y sintaxis aunque no las haya aprendido.

V. La invasión inglesa y la informática: la imposición de las élites.

No hay un sólo idioma importante en el planeta que no haya recibido donaciones. El español engrandeció su léxico con las invasiones que recibió la Península Ibérica, y también con la conquista de otras tierras. La base de nuestro idioma la dio el latín, que a su vez acogió palabras de las lenguas prerromanas.

Los anglicismos se empezaron a considerar a partir de mediados del siglo XX. No se introducen por el contacto popular, sino mediante la letra impresa. Así, no pasaban por una adaptación fonética en la frontera, sino que llegaba con todas sus letras.

Una muestra de cómo los hablantes ya no deciden su evolución desde abajo viene dada por el hecho de que en apenas medio siglo el inglés ha colocado en nuestras bocas tantas palabras como el árabe… ¡en ocho centurias! La mayoría no señalan funciones nuevas.

En el C.I.L.E de 1997, en Zacatecas: “La expansión de las nuevas tecnologías, vinculadas a poderosos intereses económicos, está acelerando la imposición de patrones culturales, externos al mundo hispano, cuyos mensajes estandarizados empobrecen el lenguaje y el pensamiento”.

El idioma no se está construyendo desde abajo -el pueblo-, sino desde la cúpula de la sociedad, y las descomunales empresas de informática también forman parte de ella. El idioma aplicó hasta ahora, y durante siglos, su sistema inmunológico, en efecto; pero nunca se había enfrentado a una infección tan poderosa.

Los manuales de instrucciones, por ejemplo, reflejan el desprecio hacia el idioma español y la adoración del ídolo anglosajón. El mundo hispanohablante lo acepta.

VI. La manipulación interna del español

Si el manejo del lenguaje se hace desde la base -el pueblo-, esta evolución (como sustituir palabras poco adecuadas) significará que vivimos en una sociedad más solidaria y tolerante. Pero si se impone desde las cúpulas, significará maquillar una realidad injusta, porque las cúpulas intervienen en el lenguaje sólo en provecho propio.

Los políticos, por ejemplo, son expertos en alargar y maquillar sus palabras. Dicen tanto y nada al mismo tiempo: quieren sustituir al pueblo en su labor de crear palabras, para así dominar también las ideas.

No podemos aceptar la innovación empobrecedora, manipuladora… o simplemente inglesa. Sólo conseguiremos inventar un vocablo si lo formamos con raíces que los demás puedan identificar. La única posibilidad de enriquecer un idioma es porque esos neologismos llenan un vacío o se gana en expresividad.

¿Qué condiciones ha de reunir un neologismo? Que la palabra sea necesaria; que sea adaptada por un amplísimo número de hablantes; que se imponga paulatinamente de abajo -el pueblo- hacia arriba -las cúpulas de poder-: es la democracia de la lengua.

El mayor problema de un neologismo es que desplace a una palabra española.  El español continuará unido si los hablantes así lo deciden.

VII. La Academia y la ley.

No hay que promover leyes de defensa del español en cada país hispanohablante, y menos con tintes fascistas. El gobierno no puede inmiscuirse en las palabras que empleen los hablantes o la sociedad privada en general. Deben defender el idioma español en el ámbito de sus competencias, sin invadir el terreno de otras lenguas autóctonas: convertir emisoras y televisiones públicas en modelos idiomáticos de prestigio, redactar leyes sin errores, dedicar más atención a la enseñanza del idioma español y de las lenguas que lo arroparon en sus balbuceos: latín, griego, árabe.

Nadie ha de sentirse acomplejado ante una cultura ajena, ni caer por ello en el error de imitarla, porque ninguna como la suya propia le servirá para expresarse.

Defensa apasionada del idioma español, Álex Grijelmo, Taurus, 2001.

Nota: el libro consta de extensos ejemplos que no he querido citar por no extender el artículo, entre muchos otros: leyes mal redactadas, discursos  vacíos de Aznar o neologismos aberrantes de Felipe González, ¿porqué e-mail en vez de carta, correo o mensaje?, ¿porqué enchufar un ordenador es lógico y enchufar un programa a otro es un plug-in?, ¿porqué “hacer clic” en vez del evidente pulsar?, ¿porqué “save” es guardar o el aberrante salvar, en vez del lógico memorizar, haciendo hincapié en la metáfora para indicar una cualidad del ordenador?, y uno mío: ¿porqué “blog” en vez de bitácora?

Como todo extracto o resumen, este que yo hago de Defensa apasionada del idioma español es parcial, incompleto, falto de un desarrollo que sólo encontrará aquel que lea el libro. Aconsejo que lo hagas.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

5 Comentarios

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  • Hola Julio!

    Muchas gracias por pasar a mi blog y dejar un comentario, también y sobretodo por ser mi primer Google Friend; te sorprenderá saber que no sé mucho de esa función, pero si sirvió para que pasaras, pues que útil!

    Discrepo un poco o mucho, mas bien, en lo bueno del blog… pero es algo que me divierte mucho, así que seguiré con mis mediocridades dando lata por mucho tiempo más 😛

    Cuídate y besos también para ti!! :-*

    Pd. Ahora seguiré el tuyo! 👿
    .-= Último artículo del blog de Pinkyrancher… In my life… =-.

    • ¡Hola! Ha sido un placer. Yo no sé cómo es lo del Friend, pero me dije: como esta muchacha no tiene ninguno, va, me hago uno y me conecto. Seguro que se apuntan más, al ver ya a uno.

      Yo prefiero tenerte en mi GReader, así controlo tus actualizaciones y me paso por ahí.

      ¡Un saludo! 😀

  • Vaya, vaya, asombrado me has, como diría Yoda.

    Es cierto que si nos dejamos ir perderemos gran parte de la riqueza de nuestro idioma, sin embargo, acaso decimos ya “Vuestra merced”, por ejemplo? El idioma es un organismo vivo que cambia y crece siguiendo las necesidades de los miembros que los utilicen, hay que aceptar, por tanto las modificaciones que sufre con el tiempo… Sí es cierto que ya no hay Cervantes, pero piensa que el Lope de Vega de nuestro tiempo podría ser perfectamente “donde estás corazón” (con todos mis respetos a las obras de Lope de Vega)
    No sé si me explico… está en manos de todos el que el lenguaje abarque una cantidad mayor o menor de conceptos, si leyéramos, nuestros hijos leerían, etc.

    Lo sé, se me ha ido el baifo… 😉
    .-= Último artículo del blog de kiram… Femme fatale. =-.

    • Dear Kiram: asombrado te he. 😀

      Claro, hay que aceptar las modificaciones, las lenguas es un ser vivo y todo eso. Pero el tema es si la imposición del inglés no va a perjudicar el nuestro, porque también es un reflejo del intento de las élites de pervertir el lenguaje a su favor, ya sean políticas o económicas, caso de Microsoft, Google, etc.

      No se te ha ido el baifo, has dado tu opinión. 😀

      ¡Un saludo! 😀

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