Bragas de destrucción masiva

Eran las nueve menos diez de la mañana y en la consulta de urgencias entra un matrimonio maduro. El motivo era que la mujer sufría molestias al orinar, por lo que la doctora consideró hacer un análisis de orina para descartar una infección después de haber explorado a la paciente.

El matrimonio aguarda apaciblemente a la espera del resultado de la analítica. Una vez que a la doctora le hacen llegar los resultados del laboratorio los vuelve a llamar para verlos en la consulta.

-Tiene usted -dice dirigiéndose a la mujer- una infección de orina.

-Ah, claro, con razón me molestaba tanto. Yo imaginaba que sería algo de eso.

-Debido a las características de este tipo de infecciones, es necesario que tanto usted como su marido reciban el tratamiento.

-¿Y por qué? -preguntó extrañada la mujer-.

-Porque en el sedimento de la orina hemos encontrado un gérmen que se transmite por vía sexual y hay que tratar tanto al paciente como a su pareja.

-No lo entiendo -dice la mujer-. Yo solo me acuesto con mi marido.

-Por eso es necesario que él también se trate.

-¿Me está usted diciendo que le he puesto los cuernos a mi marido?

-Yo no he dicho eso. Yo lo que he dicho es que este germen se contrae por vía sexual. La manera en que usted lo contrajo no lo puedo saber yo.

-No entiendo lo que me quiere decir -insistió-. Yo no he estado con nadie que no sea mi marido.

-Yo solo le estoy explicando el tipo de infección que usted padece y la necesidad de que se traten ambos.

-Eso no puede ser -insistió el marido visiblemente nervioso-. Tiene usted que explicárnoslo.

-Le estoy explicando que su esposa tiene una ETS; por lo tanto, tienen que tratarse los dos.

-Eso es imposible. ¿Qué es lo que está usted tratando de decir? -le recriminó el marido-.

-Mire -dijo la doctora cansada-, a lo mejor no fue su esposa la infiel, sino usted.

El matrimonio abandona la consulta con la receta en la mano y la doctora, aliviada, ruega a una enfermera un café solo y muy largo.

Tres días después, lunes, a las nueve menos cinco de la mañana, aparece el marido en la consulta de urgencias y habla con la auxiliar administrativa de la recepción.

-Buenos días. Quiero hablar con la doctora que figura en esta receta.

La auxiliar llama a una médico que sale a hablar con el paciente y le informa de que  la doctora que figura en la receta no está en el servicio de urgencias ese día. El marido, nervioso y malhumorado, comentó que ha venido a darle una lección de medicina a todos los médicos del hospital «¡para que aprendan!», decía, blandiendo varias hojas en su mano como un cuchillo toledano.

-¡El otro día esta doctora me dijo que yo le había puesto los cuernos a mi mujer y estuve buscando información en Internet! ¡Y he descubierto que un 99% de las veces se contrae por transmisión sexual pero un 1% se contrae por otra vías! ¡Lo pone aqui! ¡Lea, la ropa mismo! ¡Así que si mi mujer se puso las bragas usadas de una amiga que padece la enfermedad, yo no le he sido infiel a mi mujer!

-Mire, yo no sé lo que le diría mi compañera, tampoco sé si su mujer acostumbra a ponerse las bragas usadas de sus amigas, pero si su esposa padece esta enfermedad sí que le recomendaría que se tratasen los dos.

¿Y tú? ¿Crees que este caso es ficción o realidad?
Y si eres mujer, por favor, no uses las bragas usadas de tus amigas.

😀

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

23 Comentarios

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  • El caso que comentas puede ser tanto ficción como realidad. Lo que está claro es que si se padece esa enfermedad, se tienen que tratar ambas personas o más…claro! , depende de si la mujer ,pica entre horas, o por ende, es el marido es que lo hace.
    También existe la posibilidad de intercambiar las bragas entre amigas, depende de lo mucho que se quieran. Por otro lado no olvidemos que algunos hombres gustan de colocarse por bandera las bragas que antes fueron depositarias de el manjar ofrecido, y asimismo aspiran los efluvios que se desprenden de dichas prendas, creyendo que se encuentran en el mismisimo olimpo; pero olvidándose que los bichitos sabios , campan a sus anchas por doquier.
    Un besotón:grin:

    • Como se suele decir: «hay gente pa tó» Almogrote. Las chicas de mi antiguo edificio dejamos de usar el tendedero común de la terraza en el momento en que se descubrió que el jovencito de la puerta 4 tenia la costumbre de vestirse con nuestra ropa, con TODA, nuestra ropa…
      Saludos.

      • Todita toda? Vaya, lo que se entera una. Por cierto, que forma tan bella de Almogrote para decir que a ellos les gusta oler nuestras braguitas (jajaja)

        Besos!

        • Tranquilo Julio, ya seguimos nosotras.

          Toda, todita Tani.
          Por cierto, no sé si es más cómico, patético, o ambas cosas a la vez, imaginarme a aquél adolescente -pura hormona con patas- con mi ropa interior en la cabeza, o la divertida descripción de Almogrote a lo «Torrente».
          Salut!

    • Sí señor, lo mismo le dice: pues su mujer va a ser una guarra, mismamente, si la veo en el vestuario de la piscina me cuido muy mucho de dejar mi ropa interior a su alcance. 😀

    • Ese sistema de «niégalo todo» a veces causa risa y salva momentáneamente al infractor… claro que depende de la metedura de pata… 😀

  • Leí una vez en el periódico el caso real de dos internautas calientes y deseosos de intimar que, cuando se encontraron en el bar, reconocieron atónitos que eran marido y mujer. Es tristísimo o graciosísmo, depende del punto de vista.

    • Lo que verifica que para una relación es fundamental esos momentos de ligoteo que se sucedía al principio. Claro que a un año o más de relación te pones en ese plan con la muchacha y te dice: qué te pasa, ¿estás tonto? Pero hay que quererlas, no comprenderlas. 😀

  • Yo no sé si es un caso real o no, aunque no me extrañaría. ¡Cuántas veces la realidad supera a la ficción! Y hay que reconocerlo. Un marido siempre lo negará todo y recurrirá a las excusas más kafkianas. 😀

    • Es real, y desde aquí invito a leer algunas entradas de Ángel sobre la sanidad canaria para que alucinen en colores, y sobre el funcionariado en general -léase, aduanas y correos-. Para miccionar y no echar gota. ¡Un abrazo! 😀

  • Yo diría que es una historia verídica. Y para evitar ese tipo de problemas, como decía el anuncio: «Hagas lo que hagas PONTE bragas», propias a ser posible y, sobretodo, sigue soltera.
    Saludos.

    • Muy lista, sí señor, lo es, totalmente cierta. Jaja, sí, la soltería es como ponerse la venda antes que la herida, por si acaso. Bueno, ¿hasta qué punto podemos soslayar compartir nuestra vida con alguien que se nos cruza, incluso si pensamos en un periodo de tiempo «ahora no me interesa o no me va bien»? Pues viene Murphy a que se te caiga la tostada por el lado de la mantequilla y te la ha liao. 😀

      • Pues tienes razón Julio. Aunque un@ se lo proponga, no hay forma de evitar que el inoportuno Murphy aparezca, y no sólo con mantequilla, sino también con mermelada… y te joda el invento!

        • @Xiqueta: Este Murphy tiene una cola de gente para «cobrar» más grande que las colas de acreedores en Wall Street en el crack del 29. 😀

    • Pues es peor: pura vida. Cuando me lo contaron, bueno, las risas, porque es más divertido escucharlo que escribirlo. Sin embargo, la fuente está bien consultada sobre el relato de los hechos. ¡Un abrazo! 😀

  • Dios mío, qué pedazo de comentario anti-cuernil. Eso va a ser que dentro de la dulzura que te caracteriza tienes un carácter strong. Va muy relacionado con las personas extrovertidas, que poseen ambas características, según mi poca experiencia vital. Lo del coro, maravilloso, ¡eunucos todos! Yo me he ganado alguna en los huevos pero la bendita de turno me ha perdonado, y no por cuernos, que soy un hombre fiel de pensamiento, obra y omisión, o como se diga. Otro abrazo enorme vecina linda. Un comentario: no sé por qué, creo que la naturaleza ha sido generosa contigo… 😀

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