Ese no es mi nombre

¡Aish! Milo Manara...

Uno. Ulises.

Las manifestaciones en contra de un régimen son también una forma de negación: rediseñan nuestra identidad porque limitar nuestras libertades conforma una nueva realidad ajena. «Ese no soy yo» equivale a decir «dices mi nombre y crees conocerme, pero ese no soy yo», «yo soy yo».

Ulises, cuando es interrogado por el Cíclope, evita darle su nombre. Esto es porque para los griegos dar el nombre era como dar (en el sentido de entregar) tu propia identidad y, además, significaba exponerlo a lo que viniera. Así que está presto y le dice que se llama «Nadie» (en algunas traducciones, «Ninguno»). Ulises está a salvo (su verdadero nombre no ha sido expuesto, no lo conocen su enemigo ni el destino), pero solo de momento. Cuando deja a Polifemo tuerto, ya alejándose victorioso en su barco, le vocifera que en realidad el que le hizo tal daño y burla fue Ulises, lo que será un error fatal: ahora el Cíclope le dirá su nombre a Poseidón, su padre, que sí actuará contra él.

Moraleja: nunca le digas tu verdadero nombre a un Cíclope ni aún habiéndole burlado.

Dos. Interrogatorio.

Cuando detienen a un automovilista en una carretera piden su DNI: necesitan saber su nombre. Es una obligación identificarse. Sin embargo, es muy común que tanto en la vida administrativa como en la red abunden quienes se nieguen a dar sus datos personales. ¿Mi nombre y apellido? Qué va: ese no es mi nombre, lo puse porque lo pedía el registro.

Moraleja: esos mensajes cariñosos de Loly, la chica guapa de Huelva de tu red social, en realidad son de una estudiante de Erasmus chipriota que se parece a Tinar Turner con ictericia.


Tres. Urbanidad.

No recordar el nombre de alguien resulta muy feo y más si tu instinto te dice que no es el momento de no recordarlo porque te pregunta: ¿a que ya no te acuerdas de mi nombre?

Moraleja: Di «¿No te importa y me grabas lo que voy a decir con el móvil?, es para una performance, gracias«, le pides a continuación el móvil, lo grabas a él o ella durante diez segundos por si quiere añadir algo, lo subes al Youtube y me avisas.

Cuatro. Vida nocturna.

Cuando alguien se presenta, digamos en un pub, al segundo de desvanecerse, a las puertas de tu oído, las ondas sonoras que transportaban esos fonemas, buscas recursos en tu conversación para no dar a entender que ya no te acuerdas. No recordar el nombre de alguien es dejarlo en el olvido, como si perteneciera a un pasado lejano. Sucede con la música baja, media o alta, en un asadero o yendo de senderismo.

Moraleja para un hómine: Más que pedir una llamada perdida, di que mande un mensaje con tu nombre con una amplia sonrisa. Digas lo que digas, con una amplia sonrisa.

Moraleja para una fémina: Nos consta (a mí y a la humanidad) que a ti te piden el móvil una y mil veces porque lo vales así que lo mismo te da que te da lo mismo cómo se llame, touché.

Cinco. Vanidad femenina o masculina.

La juventud de estos días es mejor en todo que la de antes pero peor en casi todo que la de mañana (esta máxima es aplicable a cada generación sine die). Las féminas, si algo requeteodian es que venga un tio y:

They call me ‘hell’
They call me ‘Stacey’
They call me ‘her’
They call me ‘Jane’
That’s not my name
That’s not my name
That’s not my name
That’s not my name

o que conviertan su nombre (su identidad) en un adjetivo:

They call me ‘quiet girl’
But I’m a riot
Maybe ‘Joleisa’
Always the same
That’s not my name
That’s not my name
That’s not my name
That’s not my name

Esa rabia contenida por no querer dar o que no conozcan nuestro nombre que puede llevarnos desde lo solemne (una manifestación) a lo vanal (el coqueteo) o la falta de respeto (lo mismo ocurre con mujeres que les encanta poner motes a los tios) es el pan nuestro de cada día. Malditos burgueses y su hipocresía social. Me veo gritando «ese no es mi nombre» con esta energía y convicción como grito revolucionario y como reivindicación social personal. Como una navaja suiza lingüística.

Moraleja: no oir seis veces seguidas la canción de los Ting Tings mientras hago deporte porque luego tengo que inventarme algo para que parezca que primero fue el huevo y luego la gallina (¿o era al revés?). 😀

Imagen: arassara.wordpress.com.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

3 Comentarios

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    • ¡Gracias, Markos! Por cierto, vi que lo de Chupitos también lo llevas tú, menudo curro. Así que estás como yo, que tienes más de un proyecto en la red. Qué sufridos somos (es mentira, lo hacemos por amor al arte, pero queda bien jaja). 😀

      • Bueno, en Chupitos estamos 4 para administrarlo y yo últimamente no tengo tiempo casi ni de leerlo, y hace mucho que no publico nada. El peso lo lleva Froilán de Lózar, que tiene un buen puñado de proyectos en la red.

        Tengo otro blog de chistes malos que llevo yo solo, pero ese sí que no me da nada de trabajo JóKe Risas (se llama, era una excusa para poner a mi otra chihuahua en la red).

        A ver si consigo estabilizar mi trabajo y consigo sacar tiempo para escribir alguna cosilla.

        Siempre es un placer andar por tus blogs.

        Salu2

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