Los celos divinos

Desdémona: ¡Celos! ¿Le he dado yo algún motivo?

Emilia: Los celos no se satisfacen con esa respuesta; no necesitan ningún motivo. Los hombres son celosos porque lo son. Los celos son monstruos que nacen y se alimentan de sí mismos.

Acto tercero, escena IV de Otelo, de William Shakeaspeare

Los celos son mal vistos socialmente. Una de estos motivos está bien fundado: el extremo de ese celo está asociado a otros factores que dan lugar a lacra que padecemos con la violencia de género. Por otra parte, no hay nada peor que confesarte celoso ya que las personas tienen una imaginación desmedida para lo peor y enseguida te transforman en un enfermizo. Todos sabemos o hemos leído de personas que han pasado un viacrucis por culpa de alguien celoso a su lado.

La otra cara de la moneda se antoja demasiado romántica para este siglo: celos por amor, celos que implosionan dentro de la caja torácica tras reventarse el corazón.

Pero, quitando esos celos enfermizos y que necesitan tratamiento psicológico y esos celos de vivir con un idealismo desmedido una pasión, casi nadie repara en los celos divinos.

¿Qué son los celos que yo llamo divinos? Estos celos aparecen en personas corrientes, sin ese matiz enfermizo, y son un arma de doble filo. Lo que considero la peor parte es cuando es una buena excusa para que el supuesto objeto de los celos intente sofocar cualquier queja del celoso. Una afirmación muy común es:

Qué inseguro/a eres.

Sin embargo, a mi parecer, en estos casos una persona con algo de sentido común siente que se produce un suceso que percibe como extraño, alejado de su escala de valores y experiencia del mundo, y esa nueva sensación le produce una inseguridad que se transforma en celos: ¿por qué mi pareja actúa así? No lo entiendo, ¿no sabe lo mal que me siento? Por lo general, estas escenas de peleas que siguen a estos celos divinos son una clara expresión de una sensación de dolor por parte del que los sufre, que no entiende lo que ocurre a su alrededor, como solemos hacer casi todos: los enfados son expresiones de sentirnos mal por algo, un reflejo, en realidad, del dolor, como la alternativa del lloro.

A fin de cuentas, y sin meterme en un área que no domino, diría que en los celos también hay un componente de preservar lo que nos importa: es un acto instintivo. Y este tipo de afirmaciones gratuitas (qué inseguro/a eres) las relaciono en muchas ocasiones con los casos en los que se sufre acoso moral; es decir, es un intento de manipular una situación haciendo ver a la víctima que es la culpable de sentirse así (es porque eres celoso/a).

En la última película de Woody Allen, Midnight in Paris, el director representa una situación propicia para los celos divinos. La pareja del protagonista, un escritor, encuentra un antiguo amor con su respectiva pareja en París, que encarna el triunfador social por excelencia dentro del ámbito del concimiento, frente al clásico triunfador hollywoodiense que lo es por atractivo, fama y dinero.

La fascinación de la pareja del escritor por este perfecto snob va in crescendo… y ellas (su mujer y la novia del escritor) adoran a su becerro de oro que crece y crece mientras nuestro pobre escritor observa como si fuera un espectador más sentado en la sala de cine. Bueno: él, además, está confuso y se advierte que intentar explicar lo que siente le haría parecer ridículo a ojos de su pareja y casi del espectador, que lo puede considerar hasta cómico. Al callarse, está servido el drama.

La novia del escritor, por supuesto, sitúa en su discurso -y en su actitud corporal- al snob por encima del escritor (y eso no la hace mejor o peor: es tarada solo como un matiz más de su personalidad). Por esta razón llamo a estos celos divinos, porque así se siente nuestro amigo el escritor: divinamente. 😀

El tráiler lo deja todo más claro (y más hermoso).

Tengo fe en un pensamiento que a lo mejor refleja mi idealismo, un mal que dicen que se cura con el tiempo: el problema es cuánto tiempo se invierte en conocerse. Existen muchas personas a las que este tema les preocupa tanto como el índice Nasdaq, y es lícito. Conozco otras que se pasan la vida diciendo que tienen muchos errores que corregir, e incluso son capaces de enumerarlos: el problema es que, año tras año, siguen enumerándolos. La diferencia entre conseguir objetivos en la vida o no es la acción que se realiza para conseguir esa cosa. La inacción no lleva sino a frustración.

Y como este caso, que sucede en la vida real más de lo que nos gustaría reconocer, hay muchos más, ajustables o no a este modelo, en los que la víctima a menudo es considerada una celosa (y no la víctima que es). Y qué relación se puede tener con alguien así. ¿O se puede?

Otro de los polos de los celos, el de quien le gusta darlos, me parece vulgar y no me interesa demasiado; no es sino parte del juego de la seducción y no deja de ser un arma peligrosa porque se suele escapar a nuestro control. Aunque hoy en día tanto a hombres como a mujeres les gusta practicarlo, sigo teniendo la impresión de que la mujer es más proclive al mismo; y algunas todavía se excusan en que es una forma de conocer la exclusividad de la atención que le dedica su amado cuando yo creo que es más bien… inseguridad y, más veces de las que les gustaría reconocer, maldad…

En definitiva, estos celos divinos llevan casi todos a la misma decisión una vez que se agota la vía del entendimiento: primero, que se vaya a un especialista para descartar que sean patológicos (doctor, estoy loca o es él la que me vuelve loca) y segundo, dejar esa relación. También se puede pasar directamente a la segunda parte. 😀

Por la razón que sea, esa persona seguirá llevando a quien la acompañe a estados emocionales negativos y para dos días que estamos en este mundo no vale la pena sufrir los celos divinos. Cuando se da el paso normalmente se comprende este razonamiento: mientras se está en el otro lado, tan solo se percibe la angustia de los celos, que carcome por dentro, y que precisamente se encarga de nublar el jucio para seguir atrapado en él mientras nos asaltan las dudas.

Los celos son monstruos que nacen y se alimentan de sí mismos.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

18 Comentarios

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  • Pues…sí, verdaderamente interesante. La verdad es que mi padre es bastante celoso, no para con sus hijos pero sí para con su mujer. Cuando crecí y comencé con mi madre una relación de amistad entre mujeres adultas porque hasta entonces la relación madre e hija (y la protección que ella sentía hacia mí) evidentemente le impedía contarme y hablarme de determinadas cosas, comprendí todo. Me parecía incomprensible determinadas cosas, cosas casi propias de la patalogía. Eso me da una visión crítica acerca de mí misma que sí, soy celosa genéticamente por parte de padre, pero que intento racionalizar a toda costa. Es una pesadilla para el que lo sufre y para el que supuestamente los provoca (porque mi madre en absoluto los provocaba). Cuando algo verde comienza a gestarse aquí dentro del tipo «esto que estoy viviendo qué coño es» intento racionalizar la escena. Por otro lado, mi pareja es un tipo peculiar, es de esos que dice lo que dices tú en el texto pero aplicable a todo: para qué deprimirse por cuestiones que se escapan a nuestro alcalnce, para qué sufrir por algo (evidentemente la muerte y la enfermedad de algún ser querido es otro tema, claro) si te lleva a vivir lo poco que vivimos de manera no plena, y eso hay veces que a mí me agobia porque no hay respiro, no hay posibilidad de queja…
    Por otro lado los celos implican competitividad y yo que nunca fui ni la primera, de la clase, ni la más guapa, ni la más popular, ni la más lectora, ni la más nada, estoy acostumbrada a no competir: al principio en la adolescencia me costaba y tenía algo de celillos de otras personas pero ahora yo no puedo competir (ni quiero) con nadie, a mí que me dejen tranquila. Muchos besos. PD: a ver si veo la peli, tengo ganas 🙂

    • En aquella generación era muy común y a lo mejor en esta lo puede ser -en esta o estas- por herencia educativa pero yo creo que la mayoría de los jóvenes tienen cosas claras respecto a estos asuntos y tienen que ver con la educación en casa, básicamente. O eso quiero creer, que en general, dentro del machismo de este país, cada generación va mejorano o eso veo en los jóvenes que conozco y hablo. Coincido contigo: a mí que me dejen tranquilo. Un besote grandote. 😀

      P.d.: si quieres borro el comentario al menos yo lo entiendo desde una postura madura y sé que no hay maldad en tu descripción, solo veo un caso concreto con sus características y todos tenemos cosas en la mochila, así que sin problema. Un abrazote. 😀

  • Hay que preguntarse que duele…el amor o el orgullo ?
    No sé , a veces cierta dosis de celos no cae mal, para que el ego de nuestra pareja se sienta alimentado y viceversa si es que es, nuestra pareja la que los siente, pero eso si que no exceda y termine en un mal día entre los dos.
    Solo es una pequeñita porción y muuuy de vez en cuando.
    Pero para eso es bueno tener autoregulación si no mejor ni intentarlo.
    Saluditos Julio *

    • Hola Anie*.

      Todo con comunicación y ganas de arreglarlo se puede conseguir, y como dices tú, el que no regule bien, ni se lo plantee jaja. Un abrazote. 😀

  • Un saludo cordial desde mi bella tierra colombiana. Encuentro bastante interesante la reflexión sobre los celos y sobre todo, porque me ha hecho recordar alguna época de mi vida en la que sentí celos y por lo cual sufrí aún cuando yo si tenía motivos para sentirlos. Ahora que soy una mujer madura he aprendido que los celos tienen mucho que ver con nuestro ser interior, quizás una baja autoestima en algún momento de nuestra vida nos hace vulnerables, pero también puede estar relacionado con las características inherentes a nuestra personalidad y las cuales no hemos aprendido a manejar. Si los celos se vuelven un obstáculo para vivir con alegría la cotidianidad, creo entonces que es hora de pedir ayuda profesional. No obstante, yo creo que una pequeña dosis, este sentimiento nos puede permitir valorarnos a nosotros mismos haciendo que podamos mejorar en muchos aspectos de la vida. 🙂

    • Hola María. Precioso comentario, de verdad, con mucho sentido común. Yo apuesto por características inherentes de la personalidad o aprendizaje, la educación, etc. Un abrazo, me encanta el final de tu exposición. 😀

  • Llevo varios días dándole vueltas a esto de los celos…Hasta lo he soñado, surrealista!!!. Me apropio un poco de lo que dice Lucía al final de su comentario: «Por otro lado los celos implican competitividad y yo que nunca fui ni la primera, de la clase, ni la más guapa, ni la más popular, ni la más lectora, ni la más nada, estoy acostumbrada a no competir: al principio en la adolescencia me costaba y tenía algo de celillos de otras personas pero ahora yo no puedo competir (ni quiero) con nadie, a mí que me dejen tranquila»..resume muy bien lo que son un poco los celos para mí..
    Por otra parte, creo que los celos que más suelo «sufrir» …son los que te comentaba el otro día…»los retrospectivos». No consigo evitar,cuando conozco a alguien que de alguna manera pasa a ser importante en mi vida sentimentalmente hablando, tener celos de quién antes habitó su persona, me hago mil preguntas, me imagino situaciones…y creo que, probablemente, son esos celos los que muestran cierta inseguridad en mí misma, aunque, aparentemente, sea una persona segura…Al analizarlo con frialdad, me parece un poco «terrible» tener esa clase de celos..o más que terrible me avergüenza tenerlos, pero así es.
    De repente, necesito saberlo todo para ¿atormentarme?, no lo sé bien…tiene un punto masoquista, creo.
    Vaya, lo que me has hecho pensar con este artículo…
    Un abrazote!!

    • ¡Hola! Qué tal fue Sting 😀 Bueno, sí, es un tema. Lo de soñar ya es una movida, el cerebro funciona como le da la gana y no sé yo si juega a darnos pistas -vía subconsciente al consciente o como se diga- o al despiste 😀 Bueno, lo tuyo no es nada grave, está genial que seas capaz de hablar de ti misma así porque significa un nivel de autoconocimiento muy bueno. Me alegro que te gustara un abrazote y buen finde. 😀

      • Te iba a preguntar y cómo?..sting?..jaja, pero porque he estado lenta, la respuesta la tengo: claro! cómo no!. El concierto genial, me sorprendió muy gratamente.
        En cuanto a esos celos retrospectivos, lo «bueno» es que me los guardo para mí, no estoy volviendo loca a la otra persona, eso sí que sería ¡terrible!.
        Un abrazote!

        • Ahí has estado rápida en el fondo. 😀 Haces muy bien, a mí si una mujer se pone celosa y muy pesada si me lo plantea en tanga igual no me molesta tanto. 😀

  • Ufff… qué agobio!
    A mí me pasa un poco como a Lucía, pero con mi hermano, y no hay forma de digerirlo. Es un tipo inteligente, guapo, emprendedor y hasta triunfador diría yo. Así que como no tiene otro, él es su propio enemigo. Tiene una mujer que lo adora y que es una santa, así que para equilibar la balanza, cuando viene contándome el último «número» le aconsejo que le de un sustito, que haga la maleta y que desaparezca por unos días, a ver si al macho le da por reflexionar. Cosas que me temo nunca sucederán.

    Por mi propia experiencia, si los he sentido pocas veces lo he comunicado, porque me da vergüenza, me parece un poco humillante, al fin y al cabo, al reflexionar sobre ello siempre llego a la conclusión de que son infundados. Y si alguna vez alguien los ha sentido y me ha hecho culpable de ello, lo he llevado bastante peor, y suele acabar mal la cosa. No todas somos unas santas.

    En cuanto a los chavales de hoy, discrepo, me parece que ellos son cada día más machistas, ellas más sumisas y, si me apuras, contentas porque deben pensar que eso significa que les importa. Es lo que veo por mi ciudad aunque, como aquí hay tanto tarado, estaría contenta de que fuera una peculiaridad local.

    Salut!

    • Jajaja, así me gusta, repartiendo a chavales y chavalas. A lo mejor era una peculiaridad local y ahora es endemismo generalizado, vete a saber, seguro que encuentras más que opinan lo mismo, ¡ya te aviso que en mi isla seguro! Sí, tiene un punto de humillante porque en frío luego una vez se repone todo en su sitio no tiene sentido la comparación: cuando alguien nos gusta se trastoca todo, qué le vamos a hacer. Ya sabíamos que no todas son unas santas, pero eso de sumisas… yo se ve que las repeleo, a mí me tocan las otras. Y luego hacerlas sumisas, ese sí que es un bonito reto. 😀

  • Muy buena reflexión sobre los celos, matices y lo que hay detras de ellos. Yo llevo algún tiempo intentando escribir algo parecido en mi blog, pero sigue en forma de borrador! ojalá logre darle forma, sin duda sabrás si alguna vez lo publico.

    Por otra parte, quiero decir que Yo sí soy celosa, adorado, lo confieso, pero considero que son de esos celos sutiles que no resultan molestos y que pocas veces terminan en algún disgusto. Espero seguir en ese nivel y no ser una loca peligrosa ni una malvada provocadora de celos :S

    Tengo aquí la peli Midnight in Paris, y me has dado la estupenda idea de verla esta noche 😉

    Besazo!

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