Una habitación llena de discos
Cuando era adolescente, en casa de mis abuelos, algunos de mis tíos eran unos hippys -quién lo diría ahora, que tienen smartphones, ¿qué fue de los hippys de los 70?- y se reunían con la pandilla de amigos allí, que eran todos de la zona, montaban fiestas en la planta baja de la casa y… bueno, lo que puedo contar -jajaja- es que había una habitación que llamábamos “la habitación de los discos”… montañas de discos que iban y venían…
Tuve en mis manos los vinilos de Carole King, de King Crimson e Iron Maiden, de Led Zeppelin, de Dire Straits, de Spyro Gyra, de The Eagles, de Bob Marley, de Kítaro, de Vangelis -recuerden toda la new age-, de grupos del punk nacional, de Silvio Rodríguez y de Mercedes Sosa, de Ten Years After, de Al Di Meola -probablemente ya esté mezclando con los 80 jajaja, lo que tiene sentido, porque en el 83 yo tenía 10 años…-, y empezaron a llegar a esa misteriosa habitación discos de gente muy rara, de países raros -para mí, claro-, y comenzó lo que fue mi andadura en el mundo de la música más allá de las radiofórmulas tipo 40 Principales. Llegaba al instituto y mis compañeros no habían oido hablar de la mitad de los grupos que les decía… Y un fan de Bob Dylan me dejó un recopilatorio y por fin entendí por qué era tan bueno -hay gente maravillosa a cualquier edad-.
Esa misteriosa habitación sigue ahí, pero con otra funcionalidad, pero, si esa habitación hablara, la de cosas buenas que contaría… ¿Y tú, tienes alguna habitación misteriosa que pueda contar historias? 😀
[email_link]

Sin comentarios aún.
Añade tu Comentario