La idea, a priori, es ingeniosa: efectivamente, la feliz cimiente de una causa común puede provocar un efecto de grupo, un sentimiento de pertenencia, e incluso una auténtica embriaguez colectiva. Lamentablemente, la psicología de las masas sigue leyes inmutables: se desemboca siempre en una dominación de los elementos más estúpidos y agresivos. Uno se encuentra entonces en medio de una banda de ruidosos y a veces peligrosos energúmenos. La elección, por lo tanto, es la misma que en la discoteca: irse antes de que empiece la pelea, o flirtear (en un contexto aquí más favorable: la presencia de convicciones comunes, los sentimientos diversos provocados por el desarrollo de la manifestación han podido estremecer ligeramente el caparazón narcisista).

Intervenciones, Michel Houellebecq.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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