W.G. Sebald y Sobre la historia natural de la destrucción
Si nos atenemos a su título original, Luftkrieg und Literatura, “La guerra aérea y la literatura”, tendríamos una aproximación más realista del ensayo de Sebald, mucho mejor, desde luego, que Sobre la historia natural de la destrucción. Me sorprendió gratamente su contenido; no pude parar hasta acabarlo, para luego remotarlo a los pocos días y repetir el proceso. Es, sin duda, no de los libros más serios, interesantes, llenos de inteligencia y autocrítica sobre la Segunda Guerra Mundial y la literatura que he tenido el placer de leer. ¿Cuál es el contenido de esta brillante obra de Sebald?
Durante la Segunda Guerra Mundial, 131 ciudades y pueblos alemanes fueron tomados como objetivo de las bombas de los Aliados, buen número de ellos resultaron arrasados casi por completo. Murieron seiscientos mil civiles alemanes: una cifra que duplica el número de las bajas de guerra sufridas por los americanos. Siete millones y medio de alemanes quedaron sin hogar.
El autor se hace una pregunta: ¿por qué este tema ocupa tan escaso espacio en la memoria cultural de Alemania? Y para responderla examina viejas y piadosas interpretaciones y las sustituye por incómodas, pero necesarias, verdades.
El libro no deja indiferente y hace un retrato necesario de una Alemania que no conocíamos: la Alemania de los que se quedaron allí, reconstruyendo el país, olvidando el dolor y la muerte. Pero Sebald no es Primo Levi: aquí no hay análisis del dolor, hueso descarnado y escarnio, venganza o humillación, sino razones de no mencionar un periodo amargo de la historia de la bella Alemania. Maravilloso.
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Muy pocos escritores alemanes se animaron a describir semejante asesinato cometido por los yankee con miles de miles de bombas perforantes, para despues lanzar bombar de fosforo líquido en los cráteres y producir la tormenta de fuego; realmente Sebald describe en forma descarnada a una mujer que llevaba a un niño carbonizado en una bolsa cargada en su hombro, y que trataba de subir a un tren con destino a Munich, esos trenes eran vilados por aviones de los aliados, nunca leí semejante descropción, y ni hablar de las dos bombas atómicas lanzadas en el Japón. Esas fotos de cadáveres eran alemanes carbonizados o fallecidos por asficia, pero quieren hacer pasar esas fotos para otros fines….. saludos
Cierto, y es un pedazo de libro, espectacular. Tengo que releerlo. Un abrazo. 😀