El G8, preocupados por los alimentos

Leo, en la agencia de noticias EFE, que el G8 se preocupa por los alimentos. Del primer mundo, se entiende. Comentan que les inquieta el alza del precio de los alimentos. El control de las materias primas se ha convertido en uno de los caballos de batalla del siglo XXI. Prestamos atención a las petroleras, farmacéuticas, industrias de biotecnología, pero el control de productos como el maíz produce incrementos en los precios, sobre todo si ése producto es materia básica para producir bienes de consumo (léase biocombustible, pan, etc.).

Así que la solución, según ellos, es que los países que tengan excedentes los envíen por fax a los del tercero, para que los «logros» conseguidos hasta ahora no se pierdan. Los imagino en el despacho hablando de muchas cosas importantes para el futuro de la humanidad. Claro que si eres alemán o norteamericano y eres la General Motors o BASF y tienes intereses por deslocalización en otros países, se entiende que se preocupen porque su mano de obra barata pueda seguir trabajando.

Si las campañas a presidencia de un país son subvencionadas por éstas grandes empresas, productoras a nivel mundial de empleo, y que durante los últimos cinco años, con un ciclo económico beneficioso, han engordado sus cuentas, no es cuestión de que se apreten el cinturón. Estimulemos al consumidor, démosles algo que comprar, acusemos a una especie de ente mundial, sin nombre, de la subida de todo, y luego idioticémosle asegurando que ese ente es un espíritu danzante e inasequible. ¿Cómo se llama el que vende más caro? ¿Por qué vende más caro? ¿Alguien dejó que no se quién se hiciera con el monopolio de, por ejemplo, el azúcar? ¿Han abogado por alternativas?

Es el problema de un neocapitalismo rabioso. No me creo que, por combustión espontánea, se quemen los miles de millones de euros que han ganado durante éstos últimos años las empresas. Ahora ganan menos, las inmobiliaras y constructoras han hecho su agosto durante mucho tiempo -engañando y vendiendo por encima del precio real- y con la mirada a un lado del gobierno, que estaba más pendiente de su lucha electoral que de otra cosa.

En fin que al final resulta que ésta crisis tiene connotaciones apocalípticas y parecemos Cuba, muertos de hambre escondiendo el dinero al mendigo de la esquina al que antes le dábamos cinco euros y nos creíamos generosos.

¡Vamos a seguir explotando al tercer mundo! Mantengamos regímenes dictatoriales, derroquemos los que tengan petróleo, abusemos de la deuda de países cancelándola a cambio de explotar sus materias primas, digamos a todo el mundo que andamos preocupados y, al poco, cojamos nuestras banderas de libertad y democracia, la cruz y la ametralladora y vayamos a plantar una plataforma petrolífera en una reserva de la biosfera.

Cantemos todos, como los enanitos de Blancanieves: ¡I go, I go…!

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Copyright ©  La ciudad creativa