Real Decreto para el aborto
Comenzemos por lo que es conocido por todos: hay mujeres que abortan. Y, como todo acto en la vida, hay siempre un cara o cruz. La cruz es que existen clínicas donde se realizan abortos ilegales; pero la cruz es, también, que la mujer no tenga capacidad de decisión sobre su propia vida.
He visto muchas veces las argumentaciones falaces y anti-científicas de los grupos radicales anti-abortistas, falsamente autodenominados pro-vida, ya que al hacerse con el nombre en su denominación se quieren hacer garantes de algo que todo ser humano posee a nivel genético: la preservación de la vida. Llaman radicales a los grupos pro-aborto, pero si aquéllos se encuentran en un lado radical de la propuesta, ésta misma percepción los sitúa en el opuesto radical.
He escuchado a mujeres de las plataformas, de ideología ultraconservadora, decir que las mujeres que desean abortar necesitan ayuda psicológica. Y bueno, son unas taradas, confundidas, y ellas en cambio tienen una percepción de la vida justa, equilibrada y … ¡viva el pensamiento único!
Cuando el psicoanálisis y el marxismo se unieron, todos comenzaron a ver en los demás las razones ocultas de su comportamiento: represiones, traumas, neurosis, bloqueos o complejos. ¿Quién iba a reconocer que ignoraba las razones ocultas de su propio comportamiento y que le faltaba un tornillo? La receta del éxito del psicoanálisis era distinta, sin embargo, de la del marxismo: era el propio psicoanálisis el que creaba los problemas frente a los que él se ofrecía como solución. Cuanto mas crecía el psicoanálisis, más remesas teóricas se demandaban. Era como una bebida que da sed: una droga.
Así que las mal denominadas asociaciones pro-vida (qué pasaría si las que están a favor del aborto se llamaran pro-vida -de la mujer- y las ultraconservadores anti-abortistas) alegan que no hay mujer que desee abortar: lo que necesitan es cariño, comprensión y, si es necesario, un conveniente lavado de cerebro para que no solo no lo hagan sino que, los domingos, acudan a misa con sus trillizos a los que no puede alimentar, para los que no está psicológicamente preparada para atender o bien ha sido violada. ¡Pero mucho cariño quita todas estas penas! No sé si habrá dinero para que los mantenga, pero que se mate a trabajar como una perra para sacarlos adelante: ¡una vez que se es madre, se es para toda la vida: ser madre o la muerte!
Ironías aparte, existen dos casos importantes en España por el asunto del aborto. En uno, el Caso Morín, hay indicios, que no pruebas, de que no se habían hecho los exámenes psiquiátricos necesarios y que muchos abortos fueron en gestaciones avanzadas. En el caso de la Clínica Isadora, Alternativa Española, partido ultra, pide acceso al sumario del caso, lo que les daría el nombre de las mujeres abortistas. El juez suspendió la petición; varios agentes del Seprona dicen haber encontrado fetos muy grandes. No sé si estos agentes son especialistas en pediatría o ciencia forense, pero prefiero escuchar el informe de un equipo médico que lo avale.
El gobierno estudia ahora eliminar, en un Real Decreto que debería estar finalizado antes de que acabe el año, el supuesto psíquico y fijar un plazo de aborto donde no se requiera justificación; se estima que estará entre 12 y 16 semanas. Están tardando. Las mujeres, insisto, son las únicas que pueden tener voz y voto en esta situación que las convierte en señaladas por sectores sociales que han quedado en Atapuerca.
Y luego el tener a mujeres que acaban de sufrir el drama de abortar, como delincuentes, en cuartelillos. Es denigrante, insultante, grotesco, tener a mujeres que han pasado por ése trauma en situaciones de retención policial. A los miembros de la Guardia Civil, a los jueces y a los políticos, se les deberían caer la cara de vergüenza ante éstas situaciones que son propias de un estado fascista. El derecho a la confidencialidad es un derecho que el estado debe aplicar sin medias palabras y en el que debe ser su valedor.
Las garantías que sumará el nuevo Real Decreto, informan desde el gobierno, serán:
- Cuando una mujer vaya a abortar sus datos quedarán ocultos bajo un código.
- El el historial clínico de la paciente que interrumpa su embarazo no figurará su nombre, sólo la codificación.
- Los datos personales de las mujeres que aborten sólo podrán conocerse a través de una orden judicial.
- Las clínicas no podrán ceder datos de las pacientes ni tampoco usarlos con fines publicitarios
- Los criterios establecidos en el real decreto serán “comunes” para toda España.
- Cuando los servicios de salud públicos faciliten la prestación de la interrupción del embarazo con medios ajenos (privados) deben asegurarse de que se garantizan las condiciones básicas: pruebas, informes médicos y confidencialidad.
De la iglesia católica ni hablamos, ¿no? Mejor, que me sale dermatitis. Lo peor no es que éstas asociaciones ultraderechistas quieran acabar con el aborto: es que quieren imponer, como la iglesia católica, su visión moral sobre la de los demás y homogeneizar su moral sobre todos los demás. Por lo tanto, es una imposición sobre el otro, sin respeto a sus ideas ni costumbres. Vivir para ver.
Un sueño es solamente un sueño si lo sueno a solas. Pero si lo sueño contigo, querido amigo, será el comienzo de algo real!
♥FELIZ DIA INTERNACIONAL DEL AMIGO♥
Con cariño,
Verónica