Técnicas de Seducción – I: Es un juego

En primer lugar, hay que señalar que cada maestro de la seducción tiene sus técnicas. En un sentido estricto, se basan en los mismos postulados, pero la aplicación de la técnica es diferente. Uno puede jugar, en baloncesto, una zona 2-3, lo que te permite un ataque y una defensa determinados, o bien plantear una individual con presión en media cancha, lo que obtendrá otros. Básicamente, la gran mayoría de gurús y maestros de la seducción consideran fundamental, en primera lugar, el conocimiento de la propia personalidad. Puesto que nosotros somos los que actuamos, la pregunta es: ¿qué hacemos mal?

Para ello, confrontan una antigua idea, el Macho Alfa, con su opositor, el Macho Beta. Otros autores -porque muchos han publicado libros con sus enseñanzas, algunos con notable éxito- ponen nombre a ese Macho Alfa: por ejemplo, podríamos llamarlo un Malf. Luego desvisten la palabra macho de sus connotaciones peyorativas (pero no todas) y describen las características Alfa. Por definición, nadie es Alfa: es un estado de nirvana y más una idea de uno mismo, en la línea de «soy lo que pienso que soy». Autohiponosis, técnicas para aumentar la autoestima, razonamientos sobre el miedo al fracaso, todo comienza por aumentar la confianza en nuestras posibilidades y desterrar signos de debilidad, esas características que nos hacen poco seductores.

También las características de ese Malf (y así es como suelen introducir los términos en sus textos, tanto para comenzar con el lenguaje pseudocientífico como para fijar conceptos a lo largo de las explicaciones) pueden variar de un autor a otro. Hay quien repara poco en estas características, pero también encontramos largas descripciones, bastante vagas y con un lenguaje impreciso por el abuso de adverbios. Por ejemplo, que el Malf percibe el entramado de relaciones con las mujeres (pero al ser algo intangible no se define), que es un hombre al que todo le ha sido revelado, que adquiere una percepción de una realidad que desconocía o le era ajena.

Sin embargo, me resultan más interesantes aquellos que obvian esa idea de reconversión industrial y usan unas técnicas mucho más laxas. Se centran más en pequeños cambios, evitar malos hábitos de seducción y razonar el porqué. No hace falta interiorizar, como quien trasciende el zen budista por primera vez, las técnicas de forma tan profunda. Esto, de todas formas, es una opción personal. Sin embargo, con estas técnicas menos intrusivas en lo que a cambios personales se refiere, se obtienen grandes resultados.


Veamos como algunos autores comienzan por lo básico: ligar es un juego.

¿Ligar es juego? Para ellas, especialmente. Y lo que todo hombre debe entender es que ambos sexos lo juegan de forma diferente. Y, ¿porqué juegan ellas? Porque quieren seducir: sentirse, frente a ellas, sus amigas, la sociedad, capaces de seducir chicos atractivos. Incluso es posible que, alguna de ellas, piense que a los lugares donde hace vida nocturna no son los ideales para encontrar una buena pareja; pero lo bien que se lo pasa con las amigas, tomarse unas copas, rechazar a algunos, hablar con los guapos y que la inviten sienta extraordinariamente bien.

En definitiva, la mujer es vanidosa, coqueta, y lo lleva instalado en los genes. Un concepto algo arcaico en el siglo XXII para definir a una mujer… pero tan solo remarca algunas de sus características en lo que nos concierne, la seducción. Mujer y seducción, en la historia, siempre han venido de la mano. Que le pregunten a Cleopatra, la reina del Nilo. Scarlett Johannson no es famosa porque sea técnicamente la mejor actriz del planeta. Mata-Hari… y podría seguir.

Así, mientras más muestra el hombre su interés, tanto más ella se siente interactuando con él. Pero eso no significa, necesariamente, sexo. Entran otros factores. Ella lo pone a prueba, juega. Y ya sabe que él quiere acostarse con ella. Objetivo conseguido, un chorro de adrenalina para su ego: te dejo, cariño, que me vuelvo con mis amigas. Tú dices: quiero sexo. Y ella: si, cielo, acabo de comprobarlo.

¿Cuál es el secreto? El arca de la alianza, el quásar del que todo nace, el quid de la cuestión: hacerle ver que estás interesado, pero sin confirmarle tu interés sexual. Dicho así suena vago y más complejo que la caja de cambios del Ford Lotus, pero continuamos.

¿Cuál es la realidad para las mujeres? En realidad, si lo piensas bien, desde que son muy pequeñas, reciben halagos sobre su belleza. A lo largo de su vida, han aprendido, además, que no solo los hombres las halagan constantemente: son capaces de negociar y ganar casi siempre. Se muestran decepcionadas, caprichosas, como cuando querían algo de sus padres y hacían pucheros o gimoteaban hasta conseguirlo.

Si funcionó antes, ¿porqué no ahora? Y si a esto le añadimos el miedo que sienten los hombres para que no los abandonen, ella conseguirá lo que desea. Pero, ¿quién desea lo fácil? ¿Lo que tiene seguro? Ellas acabarán buscando otro hombre que no sucumba a sus encantos y sus intenciones de dominio, alguien a su par. Y ahí es donde comienza la primera lección:

No caer en la trampa de sus emociones.

Sí, ellas, como nosotros, puede que prefiramos, por satisfacer nuestros impulsos, modelos y hombres con dinero. Hay de todo; cada uno tiene su forma de ver la vida y su concepto de sus necesidades. Pero también es verdad que un hombre que sea un desafío, un reto, independientemente de su dinero o su físico, seguro de sí mismo, interesante y divertido, conseguirá la mujer que quiera. Porque habrá jugado con las reglas de ella y habrá ganado la partida. Y aquí la segunda lección:

Sé un desafío

Así que, en resumen tenemos, aproximadamente:

a) Ligar es un juego. Éste concepto nos ayuda a relativizar la derrota, si queremos llamarla así, y la victoria. Es decir, en todo juego hay quien gana y quien pierde. Pero como el mismo concepto lúdico indica, no hay que tomarselo demasiado a pecho. ¿Perder al ajedrez te supone días y horas de lamentaciones? Otra cosa es cuando hablamos de sentimientos profundos. Pero aquí no hemos llegado a eso: estamos en el comienzo, donde, en teoría, tus sentimientos están a cero. Tan solo sientes atracción por esa mujer. Así que, recuerda: si ellas juegan, tú también. Y porqué no vas a ser tan bueno como ellas jugando.

b) Los tipos de hombres y su imagen social, dinero, físico, personalidad, forman un conjunto de características sobre las cuales las mujeres tienen preferencias. Un hombre atractivo, divertido y seguro de sí tendrá mucho ganado frente a otros que tan solo tengan las otras cualidades o ninguna de ellas. Pero no solo es tenerlas: es mostrarlas.

c) Negociar con una mujer es complejo, pero hay que saber cómo es su psicología para entender su comportamiento. Ellas son diferentes a los hombres y en esa diferencia está el secreto de relacionarnos con ellas. No caer en sus «trampas» nos hará desmarcarnos de muchos otros hombres y hará que fijen su atención en nosotros.

d) Ser un desafío: es un hecho constatado por sociólogos que los individuos valoran mucho más lo que cuesta conseguir. Ser un desafío sin ser presuntuoso ni prepotente, o, a lo sumo, con pequeños tintes de presunción.

En el próximo capítulo, técnicas para vencer el miedo a iniciar conversaciones con ellas: cómo acercarse a una mujer de forma efectiva y aplicar lo que hemos comentado en este primer capítulo.

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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