El arte de putear

No puedo menos de aplaudir, Carrasca,
el acorde vaivén de tu galope:
ningún miembro por grande se te atasca,
¡oh Carrasca, blasón de los pobretas,
de grandes muslos y pequeñas tetas!

¿Fue el Siglo de las Luces una época donde brilló la Ilustración; del decoro y el buen gusto, de la educación del pueblo por parte de una élite ilustrada: enseñar deleitando? ¿O tal vez se entremezclan realidades que jamás osaríamos sospechar?

Bien sé yo, aunque eres puta, tus virtudes,
que bien cabe virtud en una puta;
y así no querrás tú que haga injusticia
con mi silencio a la Poneta y Pona
que por treinta dineros a un viejo
le entretiene con blanda y dulce risa,
con genio juguetón, chiste y gracejo,
que en esto se parece a mi Dorisa.

¿Y qué pensarían ustedes de un perfecto ilustrado, pongamos que se llama: Fernández de Moratín? Un defensor a ultranza de la doctrina del buen gusto desde su cargo de censor de libros para el Consejo de Castilla: uno de los grandes hombres de nuestro Siglo de las Luces. Socio honorífico de la Real Sociedad Económica de Madrid, es autor de poesía y obras teatrales, en las cuales veía un medio de formación ética. ¿Y si les dijera que es el autor de estos versos lúbricos y desvergonzados?

¿Acaso fue un error de juventud, o precisamente es la juventud la que permite dichas licencias poéticas? En su Arte de putear, Moratín «desconcierta por su franqueza, su humor desvergonzado, su tema infame, sus descripciones gráficas» (Gies, 1980).

Y Beatriz, la de las ingles bellas
y ojos vivos, el pecho alto y carnoso
y en él dos tinajillas del Toboso;
y la resaladísima Antonieta
de hambrienta vulva y la Catalineta;

Fue tal el escándalo y éxito del manuscrito -que no se publicó hasta 1898, es decir, más de cien años desde su creación- que el 20 de junio de 1777 un edicto de la Inquisición de la Corte prohibió taxativamente la circulación y lectura de las copias manuscritas -por lo que tuvo que ser creado antes de la prohibición: existen problemas con la datación del poema-. En 1790 apareció en el Índice último de los libros prohibidos y mandados expurgar.

Y a cuenta de todo esto tengo un axioma: todo lo prohibido hay que leerlo. 😀

Ninguna de las pasiones de Asmodeo
supo apagar tan bien como esta dama,
más graciosa que Venus en la cama,
si al deleite suavísimo convida:
diga si miento quien la vio dormida.

Lee en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes el texto completo del Arte de putear… ¿cuando nadie te esté mirando? 😀

Textos y crítica extraídos de Arte de putear, Nicolás Fernández de Moratín, ed. Aljibe, 1995.
Imagen: es.toonpool.com.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

6 Comentarios

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    • @Javier: esa es otra; sería gracioso ver a un hombre en un burdel leyendo el Arte de putear para informarse de cómo va la cosa. 😀

  • Hombre, podría decirse que eran todos unos escritores muy versátiles xD… no?

    Jejeje a mí me encantan los versos picantones, de los caballeros bien puestos que cantan a sus verdaderos… «amores», las damas, el dinero… y sus cojones xD

    • @Kiram: Podría decirse eso 👿 Mira qué pareado más interesante te salió, a ver si te inspiras y haces un sonetito o algo para alegrarse uno la vista. ¡Un besote! 😀

  • Me encanta leer matices en la obra y personalidad de figuras literias. Vamos es que son tan humanos como cualquiera de nosotros que lo mismo habla seriamente de política, que de las delicias del sexo.
    Yo sí leeré el arte de putear, a solas porque vivo sola 😉
    Hoy, te digo yo primero que te adoro, mi Julio, por inteligente, versatil y descarado como el autor en cuestión

    • @Tani: ¡A que sí! Esto de las dobles cara o dobles voces de los escritores… Bueno, en eso creo que el ganador es el poeta portugués Fernando Pessoa, que se inventó creo que cinco, cada uno con su personalidad poética. ¡Eso sí es imaginación y talento! Por cierto, una vez leído, no me parece tan heavy como Sodoma y gomorra de Sade. Eres una chida provocadora, una Mata-Hari chilanga, una Malinche seductora… 😀

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