Archivoseptiembre 2010

1
¿Escritor de bestsellers o de textos literarios?
2
¿Es mala la vida contemplativa?
3
Donde dije digo, digo ¡Julio!
4
¿Quieres casarte conmigo?
5
La araña y mi dulce rosa
6
SGAE contra EXGAE por una oclusiva
7
The Happy Meal Project o la hamburguesa indestructible
8
No lo llames blog: ¡es bitácora!
9
Esas noches de teletienda
10
Cuatro días en Cabo Bretón

¿Escritor de bestsellers o de textos literarios?

Uno va anotando cuestiones en los moleskines y luego quedan postergadas por otras que nos parecen más interesantes o nos motivan más, de tal forma que la pila de asuntos se va haciendo tan grande como aumenta la de moleskines guardados en la mesilla de noche. Revisando mis papeles he encontrado una dirección anónima sobre algo que parecía interesarme. Me[…]

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¿Es mala la vida contemplativa?

No hay nada hacia lo cual parezca que la naturaleza nos haya encaminado más que hacia la sociedad Montaigne. ¿Hay algo más social que la conversación? La comunicación entre los hombres es lo que nos proporciona la definición misma de la humanidad. El hombre es social por necesidad; público o privado, en muchedumbre o solitario, por elección. Se trata del[…]

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Donde dije digo, digo ¡Julio!

Y lo sigo teniendo muy claro. No he cambiado un ápice lo que pienso sobre Facebook -bueno, un ápice sí, porque vuelvo-. Pero, sencillamente, hay tantos autores que me insisten con unirme a Facebook -ese nuevo continente- para estar en contacto que no me parece inteligente mantener una postura numantina sobre no volver más. Así que ni corto ni perezoso[…]

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¿Quieres casarte conmigo?

¿Qué atracción fatal trae este pequeño anillo? Parece que el mundo se detuviera para los dos en ese momento, ¿no te parece? Al menos así parecen vivirlo ellos… ¡y sobre todo ellas!  Digo yo que los chicos lo que estarán es nerviosos. Ellas se quedan paradas frente al anillo -en qué pensamiento se insipiraría el diablillo de Tolkien cuando escribía[…]

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La araña y mi dulce rosa

A *** Ella. El invierno, iremos en un pequeño vagón rosa con cojines azules. Estaremos bien. Un nido de besos locos reposa en los rincones mullidos. Tu cerrarás los ojos, para no ver, tras el cristal, gesticular las sombras de la noche, monstruosidades esquivas, populcho de demonios y lobos negros. Luego sentirás la mejilla arañada… un beso pequeño, como una[…]

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SGAE contra EXGAE por una oclusiva

La SGAE, una de las instituciones peor valoradas en la red pero al mismo mejor valoradas por un grupo importante de artistas, demanda a la EXGAE. A por ellos. Y aquí va el argumentario, o parte de él. La ‘s’ fricativa La sociedad considera que desde el punto de vista fonético, «anteponer a la consonante fricativa alveolar sorda /s/ la[…]

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The Happy Meal Project o la hamburguesa indestructible

145 días después de la primera foto -comprueba la descomposición en la secuencia que la fotógrafa Sally Davies ha titulado McDonald’s Happy Meal Project-. Al pie de las fotos ha escrito una nota aclaratoria.

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No lo llames blog: ¡es bitácora!

¿Blog o bitácora? ¿Post, artículo o entrada?  Los escritores de la red tenemos obligaciones: entre otras, la de respetar nuestro idioma y hacer un uso correcto del mismo. Cuando comencé la bitácora busqué información sobre sus características, posibilidades, etc. Encontré varios artículos, desde los más obvios a los interesantes, y me sirvieron para entender no tanto cómo funciona sino cómo[…]

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Esas noches de teletienda

¡Ay! Esas noches solitarias de televisión, hartos de ociosidad, con mi lado «soy fan de lo peor» activado porque no me ve nadie, ¡jajaja!, veo lo que yo quiera sin tener que  dar explicaciones, ¡lo que yo quiera!, cualquier cosa que no aburra pero que no sea demasiado interesante como para hacerme pensar. ¡Pensar no: descansar de tanto rollo cultureta![…]

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Cuatro días en Cabo Bretón

Día Uno.

Allí estaban los cuatro barcos, brillantes como M&M’s, desperdigados por la imaginación de  Paula, que simuló que  los lanzaba al aire con un gesto de su mano diminuta mientras paseábamos por la orilla. Se detuvo en cada barco, de pie, con la boca semiabierta y los bucles dorados de su pelo girando en el viento, como si quisiera descifrar el significado de cada color o el enigma de que cada barco poseyera ese tono y no otro.

-¡Mira!-me dijo enseñándome los dientes blancos-, ese grande de color morado es el papá ¡y los otros sus hijitos!

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