Moby Dick en la playa

¿Sabes que los maoríes se acuestan al lado de las ballenas cuando las encuentran varadas en la playa para que no estén solas al morir?

Si nosotros fuéramos como Moby Dick, con el lomo arponeado viajando por los océanos, libres, con el sentido ese que tiene la vida que te dice que vivas, nada más, seríamos más felices. Estoy convencido. ¿Por qué digo esto?

Porque tenemos la capacidad de pensar atrofiada y no controlamos nuestros pensamientos.  Mecanizamos algunos, reforzamos otros. Lo que más me fascina es cómo de niños no tenemos esa capacidad de autoflagelarnos y según nos hacemos adultos la vamos proyectando, como si nos encamináramos a una imitación psíquica de los lemmings en el precipicio: suicidio cerebral.

De vez en cuando derribamos un acorazado -nada de petroleros o de cruceros, que los que celebran bodas de oro o el ecosistema no tienen ninguna culpa- por entretenimiento, o para recordar que el que el mundo tenga una proyección imaginaria sobre sí mismo no implica que la asuma: EE.UU. es la mayor potencia porque tiene el mayor y mejor ejército. Si no, ¿qué capacidad de presión tendría? ¿Alguien les haría algún caso? Y sin embargo, mientras en España mantenemos nuestras relaciones con las antiguas colonias o lo que se llama hispanoamérica, ellos solo se llevan bien con ellos mismos. Lanzamos un surtidor bien alto mientras los oteamos desde el horizonte, no demasiado cerca, y nos damos la vuelta. Como somos ballena, ajenos a todo este artificio sobre lo real y lo irreal, solo nos preocupamos del placton y de vez en cuando esquivamos submarinos. Es una vida bastante apacible.

A veces, en las playas, cuando paramos a descansar por las noches, encontramos un periódico viejo y lo leemos. Que seamos ballena no significa que no podamos leer. Sí, habíamos dicho que no teníamos la capacidad de pensar, ¡pero podemos leer sin pensar! Solo leemos, y con la misma velocidad el sentido de lo que leemos no lo interpretamos, ni osamos llegar a conclusión alguna. ¡Así sí vale la pena!

Dice: ETA da un paso más a su final; la fiscal de Tucson pide la pena capital; Messi gana el balón de oro; España, lejos de pedir el rescate; el dueño de una gran empresa nacional deja su presidencia; el dilema de Obama; el papa condena la educación sexual; el gobierno exige seguridad contra los vertidos a Repsol; muchas cosas que no necesitamos como ballena. ¡Para qué quiero un portátil si no tengo donde enchufarlo!

Dejamos el estrecho de Gibraltar y nos vamos al norte, donde el frío, y pasamos por toda la costa francesa e inglesa, y llegamos a Escandinavia. Como estamos recubiertos de grasa no pasamos ni pizca de frío. Viajamos más arriba, y nos perdemos en el desierto de hielo. ¿Hacia dónde quieres ir ahora?

Imagen: dibujosymasdibujos.blogspot.com.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

8 Comentarios

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  • Qué mal hilado me pareció al principio. Todo lo contrario y además una buena historieta.

    Me quedaría justo antes del hielo. Los países del norte de Europa tienen la gracia de parecer más cultos y sensatos -al menos desde aquí-, sus ciudadanos, quizá porque no tienen que preocuparse por el dinero y pueden dedicar el tiempo a mejores menesteres.

    Molswagen, Ruindos, Bairy, ¡Vomistar!… que sea lo que más use la gente no quiere decir que sea lo mejor. EE.UU. no es precisamente el tótem de la civilización. A la vanguardia tecnológica y punto de encuentro entre culturas, se le une el capitalismo y la horripilante prepotencia de creerse más grandes y mejores, únicos. No me gustaría enfermar en aquel país en el que te dejan morir por el precio de un billete de tren. Como dijo José Sacristán: al final todos estamos sujetos a un dolor de tripas.

    Mecanizamos para agilizar respuestas a estímulos similares. El problema viene cuando los estímulos cambian poquito a poco sin nuestra consciencia y los galvanizados no están sujetos a revisión. Hay que revisar la azotea de vez en cuando para evitar los óxidos, lo que suele llamarse «no dormirse en los laureles».

    ¿En nuestro caso quién va a quedarse a nuestro lado? (si estamos todos vendidos).

    Para eso ya tenemos la política del miedo, así nos creemos todos unidos y libres por un fin, el del Gobierno.

    He sido un poco sensacionalista, lo sé. Perdón. ¬¬

    • Qué buena la frase de Sacristán. Con el tiempo, los Landa, Sacristán, Alexandre, etc. se han convertido en mejores actores de lo que yo consideraba de ellos, tal vez demasiado influenciado por el cine estadounidense clásico. Cuando empecé a ver a gente como Bogart me quedaba sin habla. 😀

      Un poco sensacionalista, pero es tu opinión y la expresas según te parezca. De todas formas, con la política del miedo llevamos un par de décadas que yo sepa. No sé si eso viene de la Guerra Fría de los setenta y ochenta, o por ahí. Un abrazo. 😀

      • En el cine americano cuanto más tiempo corremos más comercial y peor. El cine español rara vez destaca, en cambio los actores cuanto más viejos más queridos son. Llámalo nostalgia.

        Hay artistas como Belén Rueda o Marta Sánchez que mejor no se levantaran de la cama. Tiene que haber de todo.

    • Pues eso de ver una ballena blanca volando tiene que ser complicado. Te metemos en una piscina gigante con dos cohetes y para arriba ver qué tal. Ya nos cuentas las vistas. 😀

  • Estoy completamente de acuerdo contigo, la verdad es que la situación no es muy alentadora. Estamos como perdidos en todos los sentidos, en crisis económica, espiritual y cultural. El otro día estuve viendo un espectáculo de Chris Rock, el humorista estadounidense e igual que estaba riéndome de la gracia había momentos que no sabía muy bien si estaba riéndome o llorando. Una crítica ferocísima a toda la sociedad, tocando el tema de las mujeres y los hombres, el racismo, el problema del agua, la crisis económica…pero ferocísima con un humor negro brutal…
    Es complicado, a veces desearía irme al norte (más al norte :P) o a Canadá o Don T tiene la teoría de que en Nueva Zelanda se vive mejor pero yo no quiero irme a las Antípodas…

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