La batalla por la libertad de expresión en la red

Ustedes hagan la ley, que yo haré el reglamento.

Conde de Romanones.

En los EE.UU., la sección 4 de la 14ª Enmienda dice lo siguiente: «La validez de la deuda pública de los Estados Unidos… no podrá ser cuestionada.». La idea es que los EE.UU. no deben escabullirse de pagar sus deudas; necesitan pagar las obligaciones públicas que ellos mismos establecieron, los pagos de la Seguridad Social a los jubilados o los intereses de los banqueros chinos. Cuando el Congreso pide dinero prestado «al crédito de los EE.UU.» crea una obligación de pagar esa deuda.

Muchos presidentes estadounidenses elevaron el límite de la deuda: se ha hecho 10 veces desde 2001. Y no hay nada inconstitucional en que la deuda pública exceda el tamaño de su PIB. No es prudente, pero no es inconstitucional. Tampoco lo es que el congreso estadounidense intente imponer recortes en el presupuesto federal para reducir el tamaño de la deuda o para negociar los recortes con el fin de votar para elevar ese tope.

Pero si al final el Congreso parece decidido a permitir que los EE.UU. pague su deuda, el Presidente puede afirmar que es inconstitucional, y tomar medidas extraordinarias para evitarlo. Puede usar su poder ejecutivo para ordenar a la Tesorería que produzca instrumentos vinculantes de la deuda que cubran las obligaciones de los Estados Unidos en todo el mundo. Se podrían vender los activos, los permisos de los trabajadores, congelar cheques, podría arrendar el Parque Yellowstone. Y todo sería constitucional.

De esta forma los presidentes y sus asesores maquillan su poder ejecutivo jugando con el lenguaje. Para la guerra de Libia, teóricamente Obama tendría que haber solicitado la retirada de las tropas si el Congreso no da su aprobación en 60 días. La Administración Obama afirma que lo que hacen en Libia no cumple con el umbral de las hostilidades de la legislación así que la resolución, conocida como la War Powers Resolution, no se aplica.

Fuente: TIME.

En la UE podemos encontrar también extraños casos en los cuales se usa el lenguaje para manipular. Por ejemplo, el acuerdo ACTA. En este caso, bajo el argumento de que es un caso de «seguridad nacional», Obama estaría dispuesto a firmar ACTA. Sin embargo, si fuera un tratado, tendría que aprobarlo el Senado.

Suscribirse a ACTA sólo como un acuerdo ejecutivo excedería estos precedentes. El presidente no tiene la autoridad constitucional independiente sobre la propiedad intelectual o las políticas de comunicaciones; y no hay una larga práctica histórica de firmar acuerdos ejecutivos en esta área.

Jack Goldsmith y Lawrence Lessig, académicos. Fuente: Alt1040.

Parece que si el acuerdo se llevara al Senado tendría pocas posibilidades de ser aprobado por el recorte de derechos que establece el mismo.

Volviendo a la UE, leamos el artículo del diario El País:

Llama la atención que el texto afirma que el Parlamento europeo ha sido informado de forma regular de las negociaciones. De hecho, el Parlamento votó una resolución en la que denunciaba la falta de transparencia de las negociaciones que se llevaron en secreto entre los estados intervinientes como EE UU, Japón, Corea del Sur, Australia, Suiza, México y Gran Bretaña, entre otros.

Pero si nos vamos un año antes, 2010, leemos, también en El País:

[…] La iniciativa de las autoridades europeas se produce semanas después de que el Parlamento europeo recordara que es competente para estudiar los tratados internacionales en los que participe la UE y mostró su desacuerdo con el secretismo de las negociaciones.

[…] El Acuerdo Comercial Antifalsificación (ACTA, en sus siglas en inglés) se negocia desde 2008 por los países industrializados, entre ellos los Veintisiete, así como Estados Unidos, Japón y Australia, entre otros.

Lo hemos leído bien, sí. La UE dice, según El País, que no está de acuerdo en que se negocie en su nombre sin saberlo. ¿Cómo va a negociar la UE sin saberlo la UE, el Parlamento Europeo o quienes corresponda? En una reunión de vecinos: no me gusta que acuerden el presupuesto a escondidas en el bar, dice uno, y le responde otro: pero si viene siempre tu mujer y le parece bien.

Esperpento. Esto de ACTA me preocupa porque se salta, en primer lugar, lugares públicos y negociaciones no secretas -¿cómo puede tildar la UE una reunión que tiene que ver con comunicaciones que le atañen directamente como secreta?- para luego tomar el lugar de los jueces. Ya la ONU ha llamado la atención sobre este tipo de regulaciones que atentan contra derechos como la libertad de expresión. ¿Cómo es posible que un representante de cualquier país de la UE viaje a reuniones secretas sin saberlo la UE en la que está asociado y que tiene un marco regulador de las comunicaciones? A mí no me miren, yo solo me hago las preguntas.

El mundo gira alrededor del sol y cada vuelta nos consume un año de vida. Atrás quedó Libia, las revueltas árabes, el paro, la elección de Rubalcaba como candidato del PSOE a la presidencia de España y el 15M ocupa menos espacio una vez pasado el susto inicial. Y entre aturdimiento y aturdimiento noticioso se cuelan aspectos importantes de la realidad como noticias inocuas, el día a día de los que se hace eco un periódico en un apartado de tecnología donde la noticia es que Google ha perdido no se cuántas patentes de no se quién en detrimento de sus competidores. Qué población tenemos.

Lo de ACTA es para una investigación periodística en toda regla. Lo de Google para geeks y el consejo de administración de Google -¿o El País trabaja ahora para Google y sus inversores?-. Al ciudadano qué coño le importa la patente que pierda o deje de perder, a nosotros qué nos va en ello. Vamos a llenar la nevera con noticias de Google: no se come de noticias. De todas formas, El País tuvo el regalo de Wikileaks y algo ha publicado, tampoco vamos a ser tan malos con ellos. A fin de cuentas, representa todavía el periódico de la izquierda moderada de este país. ¿O PRISA…? Mejor dejo la cuestión aquí.

No descubro la pólvora con la noticia de que los gobiernos manipulan la verdad a menudo con un lenguaje jurídico, tendencioso, populista y lleno de matices (de ahí que debe haber un gabinete de filólogos trabajando en una mazmorra; me parece más romántico que pensar en el Consejo de Estado, la Fiscalía, la Abogacía del Estado, etc.). En el matiz está la oportunidad y lo saben. Ahora bien, habiendo tantos frentes de batalla, convendría centrarse en la idea de que los gobiernos, en época de crisis, aprovechan para apuntalar las maniobras de las corporaciones con medidas justificadas por esta causa, una crisis generada por estas corporaciones. Son unos tiempos propicios para que nos metan leyes y acuerdos con la mínima queja posible, aturdidos con el aluvión de noticias diario.

España está en los orígenes de una reconversión industrial y la UE tiene que reinventarse. No reinventar el euro, sino la política común. A dónde vamos y qué Europa y qué mundo queremos construir. Hay un gigante al otro lado del Atlántico que hace el mundo a su imagen y semejanza. Mientras sigamos con esta apatía que dura ya décadas, con estos objetivos que dejan fuera lo social, con este incremento de la derecha, con la presión de los lobbys en Bruselas, tendremos que seguir bendiciendo al dios estadounidense. Pero este Dios que nos puede enviar al infierno nos ama; es nuestro aliado (frente a los que se oponen a sus ideas, que son sus enemigos). Es verdad que a veces se comporta de un modo egoísta, y que a menudo parece que solo le importa su propio interés, pero la culpa seguramente es nuestra.

¿Cómo va a escucharnos este dios si le oramos el único día que tiene libre? Ay, Europa, quién te ha imaginado y quién te ve ahora.

Actualización: Francia cita a los primeros internautas acusados de reincidir en las descargas, que deben comparecer ante una comisión de Hadopi antes de que su caso llegue al juez -y qué va a decidir esta comisión, les va a dar un tirón de orejas, les va a decir que son malos malísimos, que eso no se hace, caca, esto no suena a que es un juzgado, pueden llevar abogado, tienen sus garantías legales cubiertas, si no es un juzgado quién es esta gente para exigir que se presente un ciudadano, cómo la ley permite eso, es kafkiano-: «Según la citada ley, cuando las sociedades de gestión detectan una descarga considerada ilegal, remiten a las autoridades la dirección IP para que sea identificado el titular de la conexión y son las autoridades quienes han de tramitar un primer aviso por correo electrónico. Si el internauta no desiste, se le remite al cabo de un tiempo una segundo aviso por carta certificada. Y finalmente, tras enviarle un tercer aviso pueden proceder a la clausura de la conexión o a imponer una multa de 1.500 euros.». Tremendo: las sociedades de gestión tienen el amparo del estado para identificar al titular de la conexión y las autoridades, no la sociedad, emite el aviso. Los socialistas franceses ya han dicho que abolirán esta ley que Sarkozy considera imperfecta.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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