España y la reforma Mabuse

Mucho antes de George Soros, Fritz Lang nos enseñó en El doctor Mabuse (1933) cómo un plan diabólico consigue bajar las cotizaciones de la bolsa para beneficio del expresionista doctor. Aparte de Soros, del que extrañamente ha trascendido la anécdota sobre su inmoral forma de enriquecerse como un suceso digno de alabanza por su ingenio, hay otros personajes del mundo de los negocios que son Mabuses de hecho.

En España, la crisis económica, por aburrimiento, ha pasado a ser un tema secundario frente a las reformas del gobierno, en concreto la reforma laboral. El peligro de estas reformas no son solo el recorte de derechos del trabajador, a costa de los logros en este aspecto de los últimos siglos -que nuestras generaciones acomodadas no han podido vivir, lo que supone una carencia de memoria histórica y de poder valorar en su justa medida este esfuerzo-, sino también la sensación de que no se han adscrito a estos años de crisis sino que se extenderán en un futuro que no se quiere definir. ¿Cuánto durará esta reforma, es para «siempre»? El País de este viernes, 9 de marzo, resume el decreto de Rajoy: leamos dos.

a) Si la empresa tiene caídas de la facturación durante nueve meses puede justificar despidos.

b) Se elimina la supervisión de la administración cuando una empresa decida un ERE.

Esto significa que el trabajador pierde un marco legal de protección que había tenido hasta entonces. Las consecuencias de estas decisiones no pueden ser más kafkianas; solo hay que revisar la cantidad ingente de vídeos y documentales aparecidos en la red. Dejo uno de los más claros y que más me ha gustado sobre el uso de la compra de vivienda y el crédito para controlar a la clase trabajadora, entre otros aspectos, y que seguro que conoces.

Lo que no habíamos visto es que un país lastrado por una crisis económica puede convertirse en un jugoso botín para los Mabuses. De hecho, durante esta semana han aparecido varios artículos en diversos medios hablando de Sheldon Adelson, una de las mayores fortunas del mundo y dueño de un poderoso imperio del juego. Ahora mismo se negocia entre Madrid y Barcelona, como en una subasta de las de  «¡quién ofrece más!» -en este caso, menos, ahora contaremos por qué-, la instalación de un megaproyecto, Eurovegas, de casinos, hoteles, etc. Sheldon promete una barbaridad de empleos directos e indirectos -lo que pone los dientes largos a las dos ciudades-, pero no es menos barbaridad lo que exige este Mabuse. Según expertos consultados, lo que pide Adelson es poco menos que un paraíso fiscal y laboral dentro de sus posesiones, ajeno a la legalidad española. Aparte, los empresarios han advertido, con estadísticas en la mano, que el número de visitantes no se corresponde con la oferta que espera acoger el magnate y que, en efecto, está relacionada con el empleo que promete conseguir: actualmente, supondría que Adelson cubriría la mitad del paro de Madrid.

Es decir: el gobierno ve con buenos ojos -y no es el único proyecto de este tipo que se ha intentado crear en España, ni es la primera vez, dicen, que Alston lo intenta en este país- tanta creación de empleo en tiempos precarios. Pero, ¿a cuenta de qué? Entre beneficios fiscales y terrenos para su imperio del juego en España, Alston exige prebendas como que los ludópatas y menores puedan acceder a los casinos, o que los jugadores puedan ofrecer sus bienes personales como moneda de cambio. No hace falta añadir que el imperio asiático de Sheldon ha sido relacionado con las triadas: blanqueo de dinero, prostitución, etc. etc.

Este modelo empresarial no es muy distinto del de las empresas estadounidenses en América, donde prácticamente han metido la zarpa en todas partes, bajo la promesa de crear mucho empleo y riqueza. Los resultados están ahí: solo hay que ver las condiciones  de trabajo, ya ni siquiera hablamos de laborales, de los trabajadores de estos países, trabajando en campamentos insalubres bajo la inexistente supervisión de sus gobiernos. España, por lo que parece, se ha convertido en un lugar apetitoso para los Mabuses de turno, que, al contrario que el Plan Marshall, llegan para quedarse bajo un régimen diferente.

Esta, sin duda, es una prueba de oro para las democracias europeas y la española en particular, donde no debería permitirse crear miniestados, como si Adelson pudiera construirse su propia Andorra o Mónaco dentro de nuestro país. ¿Cómo el gobierno y estas comunidades autónomas se deja seducir por los cantos de sirena de los Mabuses, que consideran, con sus actos, a España como a una república bananera de las que tanto se han mofado cuando miraban al otro lado del Atántico?

1. Lee las leoninas condiciones de Adelson.

2. El gobierno acepta leer las condiciones de Adelson.

Fuentes: ElPais.com.

Imágenes: sensesofcinema.com y tiempodehoy.com.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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