La buena voluntad erótica

Jasselin le miraba los pechos por el escote del vestido: pechos de silicona, sí, habían realizado los implantes diez años antes, pero había sido un éxito, el cirujano había hecho un buen trabajo. Jasselin era totalmente partidario de los pechos de silicona que atestiguan que en la mujer existe cierta buena voluntad erótica; lo cual es en verdad lo más importante del mundo en el ámbito erótico, que retrasa en ocasiones diez y hasta veinte años la desaparición de la vida sexual de la pareja. Y además había maravillas, pequeños milagros: en la piscina, durante su única estancia en un hotel-club de la República Dominicana (Michel, su primer bichón, a punto estuvo de no perdonárselo, y se prometieron que no repetirían la experiencia, a no ser que encontrasen un hotel-club que admitiera perros, pero por desgracia no descubrieron ninguno), resumiendo, durante aquella estancia se había maravillado contemplando los pechos de su mujer, tumbada de espaldas en la piscina, que apuntaban hacia el cielo en una audaz negación de la gravedad.

Los pechos de silicona son ridículos cuando la cara de la mujer está atrozmente arrugada, cuando el resto de su cuerpo está degradado, adiposo y fláccido; pero ése no era el caso de Héléne, ni mucho menos. Su cuerpo se había mantenido delgado, sus nalgas firmes, apenas caídas; y el pelo castaño rojizo, espeso y rizado, le caía en una cascada todavía grácil sobre los hombros redondeados. En suma, era una mujer muy hermosa, Jasselin había tenido suerte, mucha suerte.

A muy largo plazo, por supuesto, todos los pechos de silicona se vuelven ridículos; pero a muy largo plazo ya no se piensa en esas cosas, se piensa en el cáncer de útero, en las hemorragias de la aorta y en otros asuntos por el estilo. Se piensa también en la transmisión del patrimonio, en el reparto de los bienes inmobiliarios entre los presuntos herederos, en fin, otras preocupaciones distintas de la silicona, pero aún no habían llegado a ese punto, se dijo él, no del todo, quizá esa noche hicieran el amor (o mejor mañana por la mañana, Jasselin prefería la mañana, le ponía de buen humor para la jornada), se podía decir que todavía tenían algunos años hermosos por delante.

El mapa y el territorio, Michel Houellebecq.

Imagen:judgmentalobserver.wordpress.com.

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Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

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