Google Street View
La polémica está servida: Google se pasea con su coche especial, recorre las ciudades y ves el callejero real. Es muy entretenido recorrer una ciudad que no has estado nunca.
Pero en este recorrido hay caras, comercios, coches con sus matrículas, personas que no desean ser vistas. El procedimiento es contactar con Google mediante un formulario y ellos atienden la solicitud. Y luego hacen que no se pueda ver a esa persona así.
En una de éstas, podrían haber pillado carteristas, asesinos en serie, a Bin Laden o a un señor besando a su secretaria. No es plato de buen gusto. Los gobiernos, los ayuntamientos y demás gobiernos públicos deberían tener en cuenta el derecho a la privacidad y someter, con un comité conjunto, a examen las imágenes que se toman; si la parte que vigila nuestra intimidad dice que hay que repetir foto, se repite. ¿Porqué tiene el ciudadano que recurrir a estos procedimientos? ¿No ampara la ley el derecho a la intimidad y de privacidad de datos? Mi imagen es un dato que quiero que permanezca privado. La venda, en estos casos, antes que la herida.
Sociedad, internet y nuevas tecnologías. El tratamiento de la información y su uso, caballo de batalla de este siglo que comienza. Y no va bien.
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