Fíodor Dostoievski y Memorias del subsuelo

Memorias del subsuelo es una de las obras menos conocidas del genial escritor ruso, pero no por ello es una obra menor. Y quizá ya no tan desconocida: son muchos los ensayos y artículos que se han escrito sobre Memorias del subsuelo.

Dostoievski, en la introducción que hace la traductora Ana Mateos para la edición de la editorial Mestas:

hunde la mirada en el abismo interior, en los subsuelos de la conciencia, en esas cuevas, rezumantes y tenebrosas, donde se agitan esas repulsivas alimañas que el hombre, por lo general, evita ver, y que, valerosamente, se desliza por esa cloaca, armado de la linterna sorda que es la mirada de la medianoche.

Dostoievski se encuentra siempre cómodo en los sentimientos extremos: angustia existencial, fracaso, pérdida. Es así como planean en Crimen y Castigo, El Idiota, Memorias de la casa muerta.

En el texto, el personaje narrador encarna un antihéroe, un funcionario fracasado, que vive en un subsuelo que él llama “la ratonera”.  Su tesis es: el hombre se sabe en un mundo convencional, regulado, incluso ético, si se apura a meditarlo. Pero hará todo lo contrario a lo debido si ello le granjea una sensación de libertad respecto a esas leyes. En conclusión: la rebeldía.

Reclama, así, el derecho de actuar desde la más absoluta estupidez e inconsciencia: 

preservar sus perniciosas fantasías y sus vulgares trivialidades, aunque solo sea para asegurarse de que los hombres siguen siendo hombres y no teclas de piano que responden a las leyes de la naturaleza

Pero también es probable que, tras la lectura, se ofrezcan más claros sobre la figura de Dostoievski que la del protagonista: el artista enfrentándose con sus propios materiales. Los personajes que lucen en la novela son complejos, quedan impregnados en la memoria como un tatuaje, y, como el narrador, luchan con el dilema entre sufrir y hacer sufrir. Ésta mezcla de realidad, ficción, narrador y narrado, y el arte, es lo que hacen a Memorias del subsuelo una lectura irrenunciable.

 

Sobre el Autor

Julio

La idea de este blog nació de la pasión por escribir y compartir con otros mis ideas. Me interesa la escritura creativa y la literatura en general, pero también la web 2.0, la educación, la sexualidad... Mi intención, en definitiva, es dar rienda suelta a mis pasiones y conocer las de otros; las tuyas. ¡Un saludo!

2 Comentarios

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  • Memorias del subsuelo es un libro increible, describe minuciosamente, cuan oscura y perversa puede ser la mente de un hombre que vive la peor pesadilla, está por morir y siente que su vida ha sido un completo fracaso.

  • Lucía, totalmente de acuerdo contigo, esa novela la he tenido hace poco en mi mesa de noche (por eso escribí el artículo) y me pareció aún mejor que la primera vez que lo leí, hace ya algunos años. Me encanta Dostoievski, me leí en primer lugar El jugador, luego aluciné con Crimen y Castigo, luego El idiota, Los demonios, me compré Memorias de la casa muerta (de cuando estuvo en la cárcel) y te puedes creer que no me he leído todavía Los hermanos Karamázov. Jaja. Cosas de la vida, pero caerá, es que cuando lo leo tardo de 4 a 5 días en recuperarme de la impresión de su escritura, sé que Tólstoi está un escalón por encima pero, en lo suyo, Dosto es un Dios del Olimpo… Gracias por visitarme!! 🙂

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